Consejos infalibles para cuidar tu relación de pareja en vacaciones

El verano, tiempo de ocio, viajes, y convivencia... ¡Un reto para fortalecer los vínculos!

Los meses de verano suponen para los padres e hijos una oportunidad de estar juntos mucho más tiempo cada día (y puede que a todas horas todos los días) por lo que es aconsejable desde un primer momento la planificación de las actividades con el fin de llevar una convivencia feliz… y en algunos casos “de sobrevivir”.

Por fin cuando ya estamos todos juntos de vacaciones es necesario acomodar los gustos y propósitos de toda la familia a las posibilidades que esta época veraniega ofrece. Hay que hacer un alto en el camino y tomar conciencia de las limitaciones que tenemos para no sentirnos defraudados y “soñar” con esas vacaciones idílicas que con niños pequeños es prácticamente imposible vivir.  Tener preparados ciertos recursos, “trucos” y alternativas para superar esta desacostumbrada situación nos ayudará porque, en definitiva, el verano conviene aprovecharlo para “recargar las pilas”.

Dentro de una más amplia flexibilidad en los horarios, más relajados y posiblemente menos estresados, podemos “negociar” con los niños la distribución de obligaciones ajustándonos a las posibilidades de cada uno y, por qué no, establecer reglas asociadas a los compromisos que deben de cumplirse. Esto no implica llegar a una permisividad extrema que conduzca a situaciones caóticas donde impere una especie de “anarquía estival”, ya que no podemos olvidar que ésta es una etapa en la que los lazos con nuestros hijos deben hacerse más fuertes de una manera amable y sólida…

Fuera de estos meses la jornada escolar ocupa la mayor parte de las obligaciones de los niños, pero ahora en el verano, que incluye casi tres meses de vacaciones para los ellos (periodo más largo  que las vacaciones de los padres) se debe compatibilizar la jornada laboral con su presencia en casa.  Es el momento, pues, de aprovechar que los días son largos, que podemos darnos un bonito paseo al atardecer, que ahora se puede salir a cenar sin tantas prisas o acudir a conciertos estivales… y estar todos juntos, disfrutando un poquito de la antesala de las vacaciones compartidas. 

Por tanto el verano nos concede un tiempo que favorece la posibilidad de conocer mejor los gustos de nuestros seres queridos y disfrutar de unas vacaciones alegres, comunicativas y repletas de oportunidades, en las que todos se respeten. Así, esta estación nos ofrece la ocasión para hacer planes estimulantes orientados a una meta común, donde todos los componentes de la familia puedan participar activamente y disfrutar  intensamente cada momento. 

La importancia de cuidar la pareja.

Las vacaciones son una época para convivir, una época de posibles conflictos ¿cómo proteger nuestras relaciones de ese posible aumento del nivel de estrés? Es conveniente no angustiarse por las fricciones que surgen durante la convivencia, ya que es totalmente habitual que los componentes de la pareja necesiten un tiempo de adaptación a una situación diferente a la del resto del año. Lo que nos toca hacer es tomar perspectiva sobre los puntos concretos de discordia, pues esto siempre ayuda a objetivizar y conseguir un consenso fuera de posturas excesivamente dramáticas. La tolerancia bien entendida debe ser la guía de todas las parejas que pretendan ser felices, y convivir no significa vivir sin separarse un segundo; es sano y necesario que cada miembro de la pareja mantenga su propio espacio vital y relacional, pues un enfoque exclusivista de la pareja puede asfixiar las perspectivas e inquietudes personales de cada componente. En definitiva, estar juntos no implica abrumarse mutuamente.

Ahora llega el momento de arrinconar problemas y disfrutar de un largo paréntesis dentro de las rutinas cotidianas…, disfrutar también de un reencuentro con la vida familiar, los hijos y la pareja; es el tiempo de recuperarse y cumplir con aquellas actividades para las que nunca encontramos momento, con nuestras promesas de ocio, descanso y relajación… y todo esto gracias al verano. Sin embargo no todo se desarrolla de una forma fácil y fluida; la época estival supone un espacio que pone a prueba nuestras capacidades para la convivencia familiar y de pareja… reflexionar  sobre estos aspectos contribuirá de forma decisiva a la superación de retos que plantea esta época  tan esperada.

¿Qué ocurre en agosto? Estadísticamente durante el mes de agosto, vacacional por excelencia en nuestro país, se produce un mayor número de rupturas de pareja, consecuencia en gran parte del obligado contacto familiar con los más allegados, especialmente con nuestros hijos (que ponen a prueba la fuerza y la salud de los vínculos familiares). La falta de costumbre que realmente tenemos para esa situación de vida en común tan continuada supone un escollo a la hora de afrontar los diversos problemillas que se van presentando… 

Como en todo conflicto, nos encontramos ante un reto para mejorar si lo afrontamos de una forma correcta en lugar de permanecer totalmente indiferentes. Las propias tensiones que se producen ofrecen oportunidades para superar ciertas deficiencias que, una vez vencidas, no suponen obstáculo sino que reforzarán la convivencia.

Pautas para cuidar nuestra relación de pareja:

  • Comunicación positiva. Crear  formas positivas de comunicación, con afecto, escucha activa y sin prejuicios. Incluso estando silencioso uno debe demostrar que se involucra activamente en la conversación, escuchando no sólo lo que dice la pareja sino cómo lo dice, y comprendiendo el mensaje.

  • Generosidad. Implicarse en aquellas  actividades lúdicas conjuntas, hacerlas vivas e intensas, disfrutando de una vuelta puntual  a la niñez.

  • Respeto. Trabajar por mantener un profundo respeto por la identidad e individualidad de la otra parte, sus inquietudes, deseos y necesidades.

  • Realizar una escapada solos, salir a cenar…, en definitiva, sacar tiempo para estar juntos.

  • Plantear las vacaciones de manera que ninguno de los miembros de la pareja se vea obligado a renunciar a ellas por el disfrute de los demás. Colaborando todos y buscando alternativas que no impliquen el sacrificio de alguno de los dos, este tiempo será fructífero y muy bonito.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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