Cómo prevenir enfermedades contagiosas

Hay que preocuparse de que tus hijos se recuperen y que no contagien a los demás.

Sarampión, bronquiolitis, varicela, gastroenteritis, gripe… son enfermedades infantiles inevitables o casi. Cuando tu hijo enferma, te preguntas: ¿contagiará a los que estén a su alrededor?, ¿hay que aislarlo de sus hermanos? Responde nuestro especialista, Daniel Floret, pediatra.

Mi hijo ha cogido el sarampión. ¿Es una enfermedad muy contagiosa?

El sarampión sigue siendo la enfermedad infantil más transmisible. Un solo caso puede contagiar a unos quince o veinte niños. Una vez aparece la erupción, ya es demasiado tarde para tomar medidas de exclusión, porque la enfermedad lleva cinco días siendo contagiosa.

La pregunta que hay debes hacerte es la siguiente: ¿las personas del entorno del bebé están protegidas, es decir, han pasado el sarampión o están correctamente vacunadas con las dos dosis?

Si la respuesta es no, se puede vacunar a los miembros de la familia, siempre que se haga en un plazo de 72 horas.

Si en su entorno hay personas no protegidas y especialmente vulnerables –bebés de menos de 6 meses, mujeres embarazadas-, debes ponerte urgentemente en contacto con tu médico, porque puede que haya que tomar medidas preventivas (análisis para conocer los anticuerpos).

Y tu hijo no puede volver a entrar en contacto normal con su entorno hasta cinco días después del inicio de la erupción.

Tras unas semanas de guardería, mi bebé ha cogido una bronquiolitis. ¿Puede contagiar a los demás niños?

Sí. El VRS, virus respiratorio sinticial, responsable de la bronquiolitis, es especialmente resistente. Se agarra a las tetinas, los peluches y los juguetes que pueden transmitirlo a placer por todos lados. Lo que se trata es la contagiosidad indirecta, a través de una desinfección perfecta. El VRS afecta también a los adultos. Si estás resfriada, evita el contacto cercano con tu bebé o ponte una mascarilla y lávate las manos con cuidado.

Sé que en Estados Unidos, los padres organizan meriendas para que sus hijos compartan el virus de la varicela. ¿Es una buena idea?

Igual que el sarampión, la varicela ya es contagiosa dos días antes de la erupción de los primeros granitos, con una tasa de ataque del 80% entre los no inmunizados en el seno de una misma familia. Por eso no sirve de nada aislar al hermano pequeño del niño enfermo, que probablemente ya se habrá contagiado.

De eso a provocar deliberadamente el contagio, hay un trecho. Es verdad que la varicela suele ser una enfermedad benigna, pero a veces puede complicarse con afecciones pulmonares, neurológicas y sobreinfecciones cutáneas

¿Cuánto tiempo debe permanecer mi hijo en casa si tiene gastroenteritis?

La circulación del rotavirus, responsable de la gastroenteritis, es bastante prolongada, sigue varios días después del inicio de la enfermedad. Además, este virus tiene la propiedad de sobrevivir sobre los objetos y las superficies durante mucho tiempo.

Para evitar una epidemia familiar, es importante tomar unas estrictas medidas higiénicas, como lavarse las manos con frecuencia y cada vez que te ocupas de un niño diferente.

En cuanto al tiempo que el niño debe permanecer en casa, dependerá de su estado. Teóricamente, puede volver a la guardería o al colegio –la gastroenteritis no obliga al niño a no acudir-, pero si tiene fiebre moderada, se queja de dolor de tripa o defeca con frecuencia, es mejor que se quede en casa.

¿La gripe se contagia con facilidad?

Aunque tiene una tasa de transmisión mucho más baja -1 enfermo contagia a 1,5 ó 2 personas- que la del sarampión y la varicela, la gripe puede aguar la fiesta.

El virus de la gripe se transmite por la tos, los estornudos y los salivazos. Es el modo de contagio por excelencia. También se puede transmitir a través de las manos y los objetos tocados y contaminados. Para prevenir este virus hay que lavarse las manos, llevar mascarilla y vacunarse. La vacunación sistemática es recomendable a partir de los 6 meses –antes, no es eficaz- para los bebés en riesgo, es decir, los que nacieron de forma prematura y todos los que padezcan bronquiolitis recurrente o una enfermedad crónica (diabetes, asma).

Existen medicamentos antivirales que actúan sobre el virus de la gripe, tanto para prevenir (si se ha entrado en contacto con él) como para curar (cuando se trata de una gripe declarada). En todo caso, estos medicamentos, que pueden utilizarse a partir de los 12 meses, están reservados a casos particulares.

Mi hijo padece a menudo anginas. ¿Tengo que vigilar a sus hermanos?

La mayor parte de las anginas de la primera infancia son virales. Y quien dice virus, dice ausencia de tratamiento específico. Evita que los más pequeños entren en contacto directo –besos- con sus hermanos mayores enfermos. A partir de los 3 años, las anginas tienen con mayor frecuencia un origen bacteriano. El tratamiento antibiótico recetado, tras realizar una prueba para averiguar el origen, impedirá la difusión del germen. Al cabo de 24 horas, tu pequeño enfermo podrá entrar en contacto con su entorno.

Mi hijo mayor de 20 años tose mucho. El médico le ha diagnosticado tosferina. ¿Tengo que tomar medidas especiales con los más pequeños?

Hoy en día, son los adolescentes o los adultos que no están suficientemente vacunados los que contagian a los más pequeños. Es especialmente grave cuando el afectado es un bebé que todavía no ha sido vacunado de la tosferina.

Una vez establecido el diagnóstico, el médico recetará un tratamiento antibiótico a las personas que han estado en contacto con el enfermo y no están vacunadas. Si este tratamiento se da suficientemente pronto, evitará la enfermedad. Lo mismo vale para tu hijo de 20 años. Influirá poco en la evolución de la enfermedad, pero detendrá el contagio. Uno de los antibióticos utilizables elimina el germen de la garganta en tres días, pasados los cuales podrá hacer vida social normal.

Un compañero de mi hijo tiene una ampolla febril enorme alrededor de la boca. ¿Puedo dejarles jugar juntos sin peligro?

Todos los niños tienen alguna vez una primera infección herpética, generalmente en forma de ampollas en la boca. Luego, el virus –que permanece en el organismo- reaparece periódicamente en forma de “ampolla febril”, que es uno de los modos de transmisión de la enfermedad. El compañero de tu hijo sirve de ejemplo.

Es un paso obligado. No sirve de nada proteger el entorno. De todos modos, hay que evitar el contacto con personas delicadas, como los recién nacidos o los bebés de pocos meses.

Maryse Damiens
© Enfant Magazine

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