12 sencillas medidas evitar la bronquiolitis
Sigue estos sencillos consejos para prevenir este virus.
Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 26 de septiembre de 2017 16:48 | Modificado: 30 de mayo de 2026 07:56
Lavarse regularmente las manos, no toser delante del bebé... Al acercarse el invierno, recuerda estas sencillas medidas preventivas para proteger a los más pequeños de los riesgos de la bronquiolitis.

Antes de que lleguen los primeros fríos, que traen consigo los picos de la bronquiolitis, recuerda estas sencillas medidas para proteger a tu bebé de este virus que afecta a los bronquios:
1. Lávate las manos antes de ocuparte de tu bebé
Utiliza agua y jabón y frótate las manos durante al menos treinta segundos, sin olvidar las muñecas. Es una medida simple y válida durante todo el año, pero que está especialmente recomendada cuando proliferan los virus. Según una encuesta del Inpes (Instituto Nacional de Prevención y Educación de la Salud de Francia) realizada en 2012, solo el 59% de los padres franceses sigue esta recomendación.
2. ¿Estás enferma? No beses a tu bebé en la cara o en las manos
Si estás resfriada o toses, no beses a tu hijo. Aunque dos tercios (67%) de los padres de niños menores de 5 años se abstienen de hacerlo cuando están enfermos, todavía un 8% persisten a pesar de todo. Es una mala costumbre con la que expones a tu hijo al peligro de coger un virus.
3. Tápate la cara o la boca cuando estornudes o tosas
Es una norma de higiene básica, pero que merece la pena recordar. Los virus responsables de la bronquiolitis, que son muy contagiosos, afectan a los bronquios de los bebés y pueden ser responsables de complicaciones que requieren hospitalización. Si estás enferma, también puedes llevar una mascarilla, como hacen el 6% de los padres.
4. No intercambies los efectos personales de tus hijos si hay uno afectado
El virus de la bronquiolitis vive hasta 6 horas sobre una superficie inerte como un juguete, un sonajero... Por eso es importante no intercambiar los efectos personales de tus hijos. Acuérdate también de lavar los biberones y los cubiertos.
5. No hagas visitas a enfermos
Cuando hay picos de epidemia, procura no visitar a personas enfermas y no lleves a tu pequeño de menos de 6 meses a lugares públicos donde puede entrar en contacto con personas enfermas (centros comerciales, transportes públicos...). Es una medida un poco limitativa, pero primordial para evitar el contagio.
6. Ventila la casa a diario y evita ambientes cargados
En invierno tendemos a cerrar ventanas y a "encerrar" el aire. Sin embargo, para prevenir la bronquiolitis y otras infecciones respiratorias, conviene ventilar unos minutos cada día, aunque haga frío. El objetivo no es enfriar la casa, sino renovar el aire, reducir la concentración de partículas y mantener un ambiente más saludable para un bebé que todavía tiene vías respiratorias muy sensibles.
7. Mantén una higiene razonable de superficies sin obsesionarte
No hace falta vivir con la casa esterilizada, pero sí conviene reforzar la limpieza de aquello que el bebé toca constantemente. Barandillas de cuna, cambiador, pomos, mesas donde apoyamos el móvil, mandos a distancia, juguetes que van de una mano a otra. Un repaso frecuente con agua y jabón o productos adecuados, especialmente si hay hermanos mayores resfriados, ayuda a reducir la carga viral en casa. En temporada de bronquiolitis, la limpieza de superficies es un pequeño gesto que suma.
8. Ojo con los hermanos mayores y las guarderías
La mayoría de familias no puede "aislar" al bebé, ni debe hacerlo. Pero sí puede ajustar rutinas. Si tienes niños escolarizados, enséñales una regla simple cuando llegan a casa: lavado de manos, cambio de ropa si vienen muy manchados y evitar dar besos en la cara al bebé si están acatarrados. No se trata de convertir a los hermanos en una amenaza, sino de aplicar medidas de higiene realistas durante unas semanas, justo cuando circula más el virus respiratorio sincitial (VRS) y otros virus que causan bronquiolitis.
9. Evita el humo del tabaco y los aerosoles irritantes
Si hay una medida que merece subrayado en cualquier guía de prevención es esta. El humo del tabaco, incluso el humo ambiental, irrita las vías respiratorias y aumenta la vulnerabilidad del bebé ante infecciones. También conviene tener cuidado con aerosoles, ambientadores intensos o productos de limpieza con olor fuerte usados en habitaciones poco ventiladas. Para un bebé, un ambiente limpio no es uno que "huele a colonia", sino uno que le deja respirar sin irritación. En prevención de bronquiolitis, evitar el humo del tabaco es una de las decisiones más protectoras.
10. Refuerza lo básico para que el bebé esté más fuerte
Aquí no hablamos de "subir defensas" de forma mágica, sino de cuidar factores que ayudan a que el bebé se recupere mejor si se contagia. Mantener una buena hidratación, respetar el descanso y, si se puede, sostener la lactancia materna(cuando la familia la elige) puede ser un apoyo adicional. Además, vigilar que el bebé no pase calor excesivo por capas de ropa de más es importante, porque la fiebre y la dificultad respiratoria se toleran peor con sobreabrigo.
11. Ten un plan claro si aparecen síntomas
A veces lo que genera más ansiedad a los padres no es la prevención, sino no saber "cuándo preocuparse". En la bronquiolitis, es útil vigilar si aparece tos persistente, mucosidad, respiración más rápida de lo normal, rechazo de tomas o dificultad para dormir por congestión. Muchos cuadros son leves, pero conviene consultar si el bebé es muy pequeño o si notas que le cuesta respirar.
Señales que suelen justificar consulta urgente son la dificultad respiratoria marcada, el hundimiento de las costillas al respirar, quejido, pausas o coloración azulada, decaimiento importante o que no consiga comer e hidratarse. Ante la duda, siempre es mejor pedir valoración, especialmente en menores de 3 meses o con factores de riesgo.
12. Pregunta al pediatra por las medidas de protección disponibles
En los últimos años se ha avanzado en estrategias de prevención frente al VRS en determinados grupos y temporadas. No todas las medidas aplican a todos los bebés, ni se indican igual en todas las comunidades, pero sí es buena idea consultar con el pediatra qué recomendaciones hay para vuestro caso según edad, momento del año y situación clínica. La prevención de la bronquiolitis no es solo "cosas de casa": también incluye seguir el calendario y las indicaciones sanitarias vigentes.
Al final, prevenir la bronquiolitis no depende de un solo gesto, sino de la suma de pequeños hábitos. El lavado de manos, evitar el contacto con personas enfermas, la ventilación, la higiene razonable y un entorno sin humo no garantizan que el bebé no se contagie, pero sí reducen riesgos y, sobre todo, te hacen sentir que estás actuando con sentido común. Y en invierno, cuando los virus están por todas partes, ese sentido común es el mejor aliado.
Stéphanie Letellier
© Enfant.com
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