Precauciones a tener con los bebés curiosos

Los bebés progresan a base de curiosidad. Pero... ¿es peligroso?

Tu pequeño bebé curioso se siente muy atraído por la novedad y no teme arriesgarse. A través de sus sensaciones, explora, examina, compara… Es muy útil para su desarrollo, pero a veces resulta peligroso.

Quiere tocarlo todo

A partir de los 3 meses, tu bebé consigue agarrar durante unos segundos un objeto que entra en contacto con sus dedos. Las experiencias realizadas con niños de esta edad demuestran que cuanto menos conocen un objeto, más prolongan el contacto con el mismo. Hacia los 5 meses, el bebé coge lo que tiene ante la vista. La prensión se convierte en un gesto voluntario. Y pasados los 8 meses, se vuelve más hábil. Le gusta manipular, encajar, lanzar…

Qué debes hacer. Desarrolla su sentido del tacto haciéndole descubrir libros de diferentes materiales, sonajeros o cubos que se apilan. Comprueba que los objetos cumplen las normas CE, que son adecuados para su edad y que no pueden desprenderse elementos pequeños en sus manos.

Qué debes decir. “Qué suave es esta tela, es agradable acariciarse la mejilla con ella. ¿Y oyes el ruido que hace esta otra cuando la aprieto?”.

Se mete todo en la boca

La boca es casi como la tercera mano de tu pequeño. El bebé descubre lo que le rodea mamando, succionando y mordisqueando. Los especialistas de la primera infancia hablan del proceso de “incorporación” para describir la forma que tiene el niño de meter el mundo en sí mismo.

Qué debes hacer. Anticípate: pon fuera de su alcance los elementos que se pueda tragar y comprueba que tiene las manos limpias.

Qué debes decir. “No, no te dejo coger esto, porque te podrías hacer daño. No quiero que toques este objeto. ¡No es no!”.

Abre los ojos de par en par

Al nacer, la vista del bebé “se pone en marcha”. Percibe colores difusos, distingue tu cara, la raya del pelo, y le atraen tus ojos. A partir del primer mes, fija intensamente la mirada en tu cara cuando te inclinas hacia él. Cuando ya es capaz de agarrar objetos, examina con la mirada todo lo que pasa por su mano.

Qué tienes que hacer. A partir de los 3 ó 4 meses, tu pequeño ya distingue los matices. Para “alimentarlo” con impresiones visuales, vístele con colores vivos. Coloca un móvil sobre la cuna. Y no escatimes los intercambios de miradas tiernas cuando esté descansando en tus brazos después de mamar.

Qué tienes que decir. “Sí, me miras, ¿verdad? Soy mamá (o papá). ¿Has visto ese perrito? ¿Y el cochecito rojo?”.

Marie Auffret-Pericone con la colaboración de Evelyne Cotté, puericultora.
© Enfant Magazine

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