La viejecita que vivía en un zapato. Cuentos clásicos para niños

Cuentos de hadas para niños

La viejecita que vivía en un zapato es un cuento clásico escrito por Joseph Martin Kronheim y pubicado en "Mi primer libro ilustrado" en 1875. De este relato también se hizo una canción de cuna "Había una anciana que vivía en un zapato y un cuento posterior de L Frank Baum.

Un cuento de hadas clásico en el que hay una gran familia con muchos hijos, un malvado gigante, una bruja buena y una sorprendente curiosidad, esta familia vivía en el interior de un gran zapato, ¿por qué sería? No os perdáis este relato para niños.

Cuentos de siempre: La viejecita que vivía en un zapato

La viejecita que vivía en un zapato. Cuentos clásicos para niños

Érase una vez una viejecita que vivía en un zapato. Este zapato estaba cerca de un gran bosque, y era tan grande que servía de casa para la anciana y todos sus hijos, de los cuales tenía tantos que no sabía qué hacer con ellos. Pero la viejita quería mucho a sus hijos y solo pensaban en la mejor manera de complacerlos.

Ahora bien, esta viejecita no siempre había vivido en un zapato. Ella, su marido leñador y todos sus hijos vivieron una vez en una bonita casa cubierta de hiedra. ¿Sabes qué ocurrió?

En un enorme castillo más allá del bosque, vivía un malvado gigante. Un buen día, cuando la viejecita y sus hijos estaan fuera, llegó el gigante, dejó su casa en ruinas con su garrote y además, se llevó al pobre leñador a su castillo

Cuando anciana llegó a casa, se preocupó por su marido y, al caer la noche, decidió no esperar más y salió a buscarlo. Buscaron y buscaron por el enorme bosque pero no lo encontraron. Cansados y hambrientos, vieron un enorme zapato que se encontraba en un claro del bosque y decidieron esperar allí a que apareciera su padre. 

La viejecita pensó que lo mejor sería refugiarse en el zapato hasta que pudieran construir una nueva casa. Y así, todos sus hijos se pusieron a trabajar para levantar una nueva casa, mientras vivían en el zapato, al que tuvieron que poner un techo y una puerta para convertirlo en vivienda.

Y así, todos vivieron durante algunos años dentro del zapato, sin embargo, la viejecita nunca olvió a su marido, ni su triste destino. Uno de sus hijos, al ver lo triste que estaba su madre por ello, propuso a sus once hermanos que fueran todos juntos al castillo del gigante para liberar a su padre.

Su madre conocía la fuerza del gigante y no quiso oír ni hablar del intento, pero el hermano mayor no tenia miedo y compró una docena de espadas afiladas. Y el siguiente hermano fabricó tantos escudos y cascos fuertes, así como ballestas y flechas con punta de hierro.

Ahora que ya estaban preparados, marcharon hacia el castillo del gigante para rescatar a su padre. El hermano mayor, ya próximo a las puertas del castillo, pidió a sus hermanos que esperaran y se acercó con valentía a la entrada y se plantó ante uno de los pajes del castillo.

- Qué quieres, preguntó el paje.

- Vengo a liberar a mi padre, preso en este castillo a manos del gigante, respondió el joven. 

- No será posible, tu padre está prisionero en una zona del castillo custodiada por un dragón.

Sin embargo, el chico que no se sintió intimidado se adentró en el castillo y llegó hasta el lugar donde estaba el dragón que en ese momento, dormía profundamente.

Aprovechó la situación para lanzarle la espada directamente a su corazón; ante lo cual el dragón se levantó de un salto, profirió un fuerte grito y cayó pesadamente al suelo, muerto. 

Tuvo suerte prque el gigante, que había estado bebiendo mucho vino, estaba profundamente dormido en una parte remota del castillo y no escuchó el grito del dragón. Así fue como el joven llegó hasta su padre, lo abrazó y lo liberó.

Pero, ¿qué había ocurrido mientras con la viejecita que vivía en un zapato? Una bruja se le acercó y le dijo que sabía de lo que le había ocurrido a su marido.

- Te ayudaré, monta en mi escoba y volarremos hasta el castillo del gigante, prometió la bruja. 

- Quedaos aquí hijos míos, dijo la viejecita, no salgáis del zapato bajo ninguna circunstancia, voy a rescatar a vuestro padre.

La mujer, desesperada, accedió a ir con la bruja que, con su poder llenó al gigante de callos en los pies y un dolor insoportable. El gigante, ante este dolor, dedició ir a buscar el zapato que había perdido hacía tiempo en el bosque.

Cuando llegó al lugar donde vivían la anciana y sus hijos, vio su zapato viejo, y con una risa que hizo temblar los árboles, metió el pie en él, rompiendo el techo que los chicos habían puesto.

Los niños, muy alarmados, se apretujaron dentro del zapato asustados y temblorosos, pero, a ver como entraba su enorme pie por el zapato, salieron por la puerta y las ranuras del zapato como pudieron.

Para entonces la bruja y la viejecita, como también el hermano mayor, el siguiente hermano y el padre, habían llegado al lugar.

Los hermanos mayores comenzaron a disparar flechas hasta que por fin el gigante cayó herido y finalmente le mataron con sus espadas. Fue así como el padre y la viejecita y todos sus hijos construyeron una casa nueva y vivieron felices para siempre.

Fin

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