La verdadera historia del hada de los dientes. Cuento para niños

Cuentos de hadas para niños y niñas

El hada de los dientes es una figura presente en muchas culturas anglosajonas. Se trata de un personaje mágico que, cada noche recoge los dientes caídos que los niños colocan bajo su almohada y los reemplaza por un regalito. En otrasculturas tienen tradiciones diferentes, en Francia es un ratón o un conejo el que visita, en España es el Ratoncito Pérez, otros países tienen castores, gatos, perros o incluso ardillas.

¿Quieres conocer cómo surge este simpático personaje? En este cuento para niños podréis leer la verdadera historia del hada de los dientes.

Ver +: Leyenda del ratón Pérez para niños

La historia del hada de los dientes: Cuentos infantiles 

cuento del hada de los dientes

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Érase una vez un apuesto rey y una hermosa reina que vivían en paz en su reino, una tierra donde sus gentes les adoraban y respetaban porque siempre fueron generosos y bondadosos con el pueblo. 

Frente al palacio se encontraba el bellísimo Jardín Real, lleno de exóticas y bellas plantas, además de un frondoso huerto con frutas, hortalizas y verduras. Allí vivía un ratoncito un poco travieso. Todas las noches, mientras todos en el reino dormían, el ratón se daba un festín con los alimentos que allí encontraba. El ratoncito tenía todo lo que podía desear en aquel jardín y vivía feliz, sin embargo, su curiosidad era grande y, un buen día, se preguntó cómo sería vivir dentro del castillo.

Desde aquel momento no pudo quitarse la idea de la cabeza y, por fin, una noche, cuando la luna estaba llena y brillante en el firmamento, el ratoncito correteó silencioso a través de la enorme puerta del castillo, atravesó la entrada adoquinada, entro dentro y llegó hasta una enorme habitación donde había un bonito reloj de cuco que llamó su atención. Se subió en él para poder ver bien la estancia y, de pronto, vio dos pequeñas camitas donde dormían un niño y una niña.

Eran los príncipes del castillo, hijos de aquellos reyes tan queridos. No sabía que habían tenido hijos pero ahora tenían explicación las risas y sonidos que llegaban desde el otro lado del muro del Jardín Real. 

El ratoncito deseó ser su amigo y poder jugar con ellos pero, sabía que los hijos de unos reyes nunca querrían estar con un pobre ratoncito y siguió escuchando sus juegos a través del muro y visitándoles alguna que otra noche.

Un día escuchó gritar a la niña:

- ¡Mami, se me ha caído un diente!

La pequeña princesa siempre se había preguntado cómo sería aquello y miraba extrada en el espejo su nueva sonrisa con un agujero en ella. 

- Mamá, ¿puedo dormir con mi diente? Me gustaría ponerlo debajo de la almohada para que no se pierda y esté seguro.

Aquella noche, el ratoncito volvió a visitar a los niños mientras dormían y, quiso ver cómo era aquel diente que la niña guardaba baoj la almohada. Lo llevó junto a la ventana donde llegaba la luz de la luna y pensó que era realmente hermoso.

De pronto, la luna lanzó un rayo mágico que impactó directamente en el ratón y, en aquel mismo instante, el ratón quedó convertido en una pequeña hada brillante y, el diente, voló convertido en una estrella fugaz hasta el firmamento donde ocupó su espacio junto a las demás estrellas.

Ver +: Dibujo para unir del hada de los dientes

El ratón, ahora hada, no daba crédito a lo que había pasado pero, cuando se recuperó de la impresión, se dio cuenta que, la niña despertaría por la mañana y no tendría su pequeño diente bajo la almohada. 

- ¿Qué puedo hacer?, exclamó el hada.

- ¡Ya sé!, le dejaré un pequeño tesoro en lugar del diente para que no se ponga triste, dijo para sí misma el hada.

Al día siguiente la niña no dio crédito a lo que había pasado, se lo contó a su hermano, a sus padres y a todos sus amigos del reino. Estos comenzaron a poner sus dientes bajo la almohada para ver si ocurría lo mismo que con la princesa y, el hada, que siempre estaba observando a los niños, empezó a llevarse por la noche los dientecillos y a cambiarlos por regalos. Los dientes que se llevaba, volaban hasta el cielo convertidos en estrellas. 

La noticia viajó a otros reinos, donde los niños también querían poner sus dientes bajo la almohada y así, desde entonces hasta hoy en día, el hada de los dientes viaja por distintos países reemplazando el diente por un regalo y ayudando a que ese diente llegue mágicamente hasta el firmamento convertido en una estrella más. 

FIN

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