Cuento corto de Sísifo. Mitología griega para niños

Cuentos para explicar la mitología griega a los niños

El mito de Sísifo, es uno de los relatos de la mitología griega más conocidos. Habla de un rey castigado por los dioses a empujar una piedra hacia la cima de una montaña, para que luego caiga ladera abajo, y así por toda la eternidad.

En conmishijos.com te invitamos a leer el cuento corto de Sísifo para que puedas hablar con tus hijos sobre las cosas que hacemos y que no tienen sentido alguno. Son aquellas tareas que, por más absurdas que sean, las repetimos una y otra vez. Por lo tanto, podemos transmitir un pensamiento muy profundo a nuestros hijos: el sentido de la vida es vivir la propia experiencia y, en ella, intentar hacerlo de la forma más feliz posible, eliminando lo superfluo y apostando por lo que realmente importa. 

Cuento de Sísifo para niños: Mitología griega

Mito de Sísifo para niños

Sísifo era el rey de Ephyra, una próspera ciudad en Corinto. Su padre era el rey Eolo de Tesalia y su madre Enarete. Estaba casado con la ninfa Merope, con quien tuvo cuatro hijos.

Sísifo era un rey muy astuto y gracias a él, Ephyra se convirtió en una ciudad muy próspera, un lugar donde fluía el comercio, tanto por tierra como por mar. Sin embargo, para lograr tal prosperidad, recurrió a trucos y engaños. 

Tanto es así que, en muchas ocasiones, violó el acuerdo de hospitalidad que había creado Zeus, la Xenia, que promovía la generosidad con los viajeros que llegaban hasta otras tierras. Así Sísifo llegó a terminar con las vidas de muchos extranjeros para demostrar que además de astuto era despiadado. Pretendía que los hombres le tuvieran respeto y sí, también miedo.

El dios Zeus empezó a enfadarse con tal actitud despótica hacia los hombres y, sobre todo, por no respetar la Xenia que él mismo había credado. Sin embargo, Zeus no pudo más cuando, tras secuestrar a la ninfaEgina, Sísifo que había sido testigo del rapto, se lo reveló a su padre, el rey del río, Asopo:

- He visto cómo Zeus secuestraba a tu hija, dijo Sísifo. Puedo revelarte dónde está, si me das algo a cambio.

- ¿Qué es lo que deseas?, respondió Asopo.

- Deseo un manantial para mi bella ciudad, una fuente que fluya por la Acrópolis de Corinto.

- Así sea, prometió Asopo.

Y así fue como Asopo recuperó a su hija, no sin enfurecer al dios Zeus, que tras las constantes afrentas de Sísifo, decidió castigarle para siempre. Le pidió a Tánatos, el dios de la muerte, que se lo llevara y lo encadenara en el Inframundo (un lugar similar al infierno). Pero, Zeus olvidó que Sísifo era una persona muy astuta, y no dudó que algo ocurría cuando vio aparecer a Tánatos. Para evitar que se lo llevara al inframundo, le invitó a comer en una celda y una vez que se hubo despistado, le encadenó y pudo escapar. 

Con la muerte encadenada, ningún mortal podría ir al inframundo y Sísifo quedó satisfecho con su hazaña. Durante un tiempo, nadie murió, pero este hecho no podía pasar desapercibido y, al no recibir más humanos, Hades, rey del inframundo, enfureció.

- ¡Cómo es posible que nadie llegue al inframundo!, clamó Hades a su hermano Zeus, ¡has de resolver esta situación de inmediato!

- No te preocupes, enviaré a Ares, dios de la guerra, a liberar a Tánatos y a llevarte a Sísifo al inframundo, respondió Zeus. 

Sísifo, mientras tanto, que sabía que Zeus vendría a clamar venganza, le pidió a su esposa que no le rindiera honras fúnebres cuando muriera. Y así fue, Ares atrapó a Sísifo, le llevó al inframundo y su mujer cumpló su promesa.

Estando ya en el inframundo, Sísifo se acercó a Hades y se quejó: 

- ¡Cómo es posible que mi esposa no cumpla con el deber de realizar mis honras fúnebres!, repetía una y otra vez Sísifo.

Tanto insistió que Hades le dejó volver a la vida para que pudiera hablar con su esposa y reprenderle por tal afrenta. Sin embargo, el astuto Sísifo no tenía intención de volver al inframundo y se quedó en su ciudad durante muchos años hasta que accedió a volver allí. 

Estando de vuelta en el inframundo, Zeus y Hades, hartos de los ardides y engaños de Sísifo, le impusieron un castigoejemplar. Le condenaron a empujar eternamente una pesada piedra por la ladera de una empinada montaña. Y, al llegar allí, la roca rodaría hasta el valle, Sísifo tendrá que recogerla y volvierla a empujarla ladera arriba. Y así se repite por toda la eternidad, Sísifo sigue empujando la piedra hacia la montaña para que esta vuelva a caer ladera abajo. 

 

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