7 fábulas de Leonardo da Vinci para niños

Cuentos con moraleja de grandes autores: el genio Leonardo da Vinci

Si te preguntan por el nombre de los más importantes fabulistas es posible que recurras a Esopo, LaFontaine o Samaniego. Sin embargo, hay un genio de entre los genios que nunca situarías en este helenco de escritores y, sin embargo, escribió algunos relatos con moraleja que han llegado hasta nuestros días, se trata de Leonardo da Vinci. 

Te presentamos una selección de fábulas de Leonardo da Vinci para que puedas leerlas con tus hijos.

Fábulas cortas de Leonardo da Vinci con moraleja

Fábulas de Leonardo da Vinci

Da Vinci está considerado como uno de los grandes genios de la historia. Es posible que sepas que fue arquitecto, inventor, escultor, pintor, ingeniero, científico o botánico pero, ¿sabías que también fue fabulista? Sus fábulas son poco conocidas pero sí reflejan el interés por la naturaleza de Leonardo, así como su ironía y su gusto por la moral y los valores. A través de estas fábulas de Leonardo da Vinci realiza una crítica a la soberbia humana y enseña  unas cuantas lecciones de vida que merece acercar a los niños.

1. La bolita de nieve

Estaba un puñado de nieve sobre la cumbre de una roca, cuando se puso a pensar:

- ¿No me creerán altivo y soberbio por estar en tan alto lugar ya que toda la nieve está más baja que yo? Soy tan pequeñita que no merezco esta altura, más aun cuando ayer pude ver lo que el sol hizo a mis compañeras que, en pocas horas se derritieron. Debería bajar y encontrar un lugar conveniente a mi pequeño tamaño.

Y, la bolita, comenzó a descender por la ladera de la montaña, rodando sobre la nieve. Cuanto más bajaba, más grande se hacía y así, cuando terminó sobre la colina, vio que su tamaño había aumentado enormemente. Y, así fue cómo la bolita fue la última nieve que el sol deshizo al terminar el invierno.

Moraleja: hay quien al hacerse humilde, se hace mejor.

2. El pedernal y el acero

El pedernal, al ser golpeado por el acero para hacer fuego, se sorprendió y comentó enfadado: 

- ¿Por qué me hieres? Yo nunca te he molestado, ni a ti ni a nadie, no me molestes.

- Si tienes paciencia, verás la maravilla que sale de ti - contestó el acero. 

El pedernal le hizo caso y se calmó, con gran valor aguantó los golpes y vio como nacía de él un maravilloso fuego, que sirvió para muy distintos fines.

Moraleja: trabajar con firmeza y paciencia puede dar un maravilloso resultado final.

3. La polilla y la llama de la candela

Fábula de Leonardo da Vinci

No contenta la vagabunda polilla por poder volar cómodamente por el aire, se sintió atraída por la llama de una pequeña candela. Decidió volar hasta ella pero, nada más acercarse, sus alas se consumieron al rozar con la llama y cayó chamuscada a los pies del candelabro. 

Después de pasar un buen rato llorando y lamentando su suerte, levantó la cara y dijo: 

- ¡Oh, falsa luz!, ¡A cuántos como yo has engañado miserablemente en el pasado!. Si tanto quería ver la luz, ¿cómo no distinguí el sol de la falsa vela de sucio sebo?

Moraleja: las apariencias engañan, no te dejes atraer por algo, solo porque es atractivo. No corras hacia aquello que reluce sin considerar su naturaleza.

4. Los tordos y la lechuza

Los tordos vieron con gran alergía como el hombre atrapaba a la lechuza y le quitaba su libertad atándole las patas con cuerdas. Sin embargo, esta alegría no les duró mucho, ya que fue esta lechuza la que, tiempo después los tordos perdieran su libertad y su vida.

Moraleja: digo esto para aquellos pueblos que se alegran al ver cómo pierden la libertad sus mayores, a causa de lo cual pierden después su ayuda y permanecen ligados a su enemigo, perdiendo así la libertad y, a menudo, la vida.

5. La pulga

Fabulas cortas de grandes autores

Estaba un perro durmiendo sobre un cordero cuando, una de sus pulgas sintió el olor y calor de la lana. Así fue como pensó que era mejor dejar de alimentarse del perro y pasar al suave cordero. 

Nada más entró en la espesa lana, empezó a intentar traspasar las raíces de los pelos pero, por mucho esfuerzo que ponía, resultó inútil ya que el pelaje era tan espeso que no había espacio para poder llegar a la piel. 

Después de mucho esfuerzo, quiso volver al perro pero, este ya se había marchado y así fue que la pulga murió de hambre, mientras sollozaba arrepentida.

Moraleja: la avaricia rompe el saco, sé feliz con lo que tienes, si con ello puedes tener una vida digna.

6. La araña y el racimo de uvas

Encontró la araña un racimo de uvas que era muy visitado por avispas y moscas. Pensó que había encontrado el lugar ideal para hacer emboscadas y darse festín tras festín. Y, agazapada entre los granos de uva, cada día, asaltaba a los pobres insectos que no sospechaban de su presencia.

Pasó un tiempo y, un buen día, el vendimiandor recogió el racimo pero, al ponerlo sobre los demás racimos, se aplastaron las uvas y con ellas la araña. Y así la uva fue el engaño de la engañadora araña y de las engañadas moscas.

Moraleja: quien emplea malas artes sobre los demás para obtener un beneficio, acaba cayendo en ellas.

7. La penitencia del agua

Estaba el agua plácidamente en su elemento, el soberbio mar, cuando le entraron ganas de subir al aire. Ayudada por el fuego, se elevó en forma de vapor, era tan leve como el aire.

Al llegar arriba, donde el aire es más ligero y frío, fue abandonada por el fuego y, sus pequeñas partículas se hicieron más pesadas y cayeron de nuevo, pero esta vez sobre la seca tierra, donde fue atrapada durante mucho tiempo e hizo penitencia de su pecado.

Moraleja: ¿sabes cuál fue el pecado del agua? La soberbia.

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