Tu hijo se queja de las piernas por la noche: ¿son realmente dolores de crecimiento?

Hay un patrón bastante reconocible, pero no todos los dolores nocturnos significan lo mismo


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 20 de octubre de 2026 14:40 | Modificado: 20 de octubre de 2026 17:01


Son las once de la noche y tu hijo vuelve a llamar desde la cama.

"Me duelen las piernas".

No se ha caído. No hay moratones. Durante el día ha corrido, saltado y jugado con normalidad. Un masaje parece aliviarle y, a la mañana siguiente, se levanta como si nada hubiera ocurrido.

La explicación suele llegar enseguida: "son dolores de crecimiento".

Pero el nombre puede llevar a engaño.

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dolores de crecimiento

En realidad, no sabemos si tienen que ver con crecer

Los llamados dolores de crecimiento son frecuentes durante la infancia, especialmente entre los 3 y los 12 años, pero su causa continúa sin estar clara.

De hecho, Pediatría Integral señala que no guardan relación demostrada con el crecimiento ni suelen coincidir con las etapas de mayor velocidad de crecimiento de los huesos. Se consideran más bien un síndrome de dolor nocturno infantil de origen desconocido.

Una amplia revisión publicada en Pediatrics analizó 145 estudios y encontró algo llamativo: existe bastante desacuerdo incluso en la propia literatura médica sobre cómo definir exactamente estos dolores. Los rasgos que aparecen con mayor frecuencia son dolor en las piernas, episodios nocturnos o al final del día, carácter intermitente y una exploración física normal.

Hay algunas pistas que encajan bastante bien

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Los dolores típicos suelen aparecer en ambas piernas, especialmente en muslos, pantorrillas, espinillas o detrás de las rodillas.

Llegan al final de la tarde o durante la noche y pueden incluso despertar al niño. Después desaparecen y, por la mañana, el niño vuelve a correr, caminar y jugar normalmente.

No suelen producir cojera ni inflamación. También es habitual que haya días o incluso semanas completamente libres de molestias.

El masaje o el calor local pueden aliviar los episodios en muchos niños.

El detalle que cambia mucho las cosas

Hay una diferencia importante entre un dolor que aparece de noche y desaparece al despertar y otro que continúa durante el día.

También conviene consultar cuando el dolor afecta persistentemente a una sola pierna, empeora, se localiza en una articulación o impide al niño realizar sus actividades habituales.

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Entre las señales que merecen valoración médica están la hinchazón, sensibilidad, fiebre, cojera, erupciones cutáneas, pérdida de apetito, debilidad o cansancio.

La AEPap también recuerda que los dolores típicos de crecimiento no deberían provocar cojera ni alterar la actividad diurna.

Tampoco todo dolor nocturno es igual

Existe otra posibilidad que puede confundirse con ellos: el síndrome de piernas inquietas.

En estos casos el niño puede describir hormigueo, picor o una necesidad difícil de controlar de mover las piernas. Las molestias empeoran al estar tumbado o sentado y mejoran al caminar o moverlas. La AEPap señala que algunos niños con este trastorno han sido diagnosticados previamente de dolores de crecimiento.

Por eso, más que quedarse únicamente con el nombre, puede ser útil observar cuándo aparece el dolor, dónde duele, cuánto dura y cómo está el niño al día siguiente.

Si por la mañana vuelve a estar perfectamente y el patrón se repite de forma ocasional, puede encajar con los conocidos dolores de crecimiento.

Pero si algo se sale de ese patrón, merece comentarlo con el pediatra.

Porque "le están creciendo los huesos" quizá sea la explicación más popular.

Pero, curiosamente, no es lo que la ciencia ha conseguido demostrar.

 

Bibliografía

  • Pediatría Integral. Dolores de crecimiento: síndrome de dolor nocturno idiopático. Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria.
  • Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). Material sobre dolor musculoesquelético infantil y dolores de crecimiento.
  • AEPap. Síndrome de piernas inquietas: ¿existe en la infancia?

 

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