¿Realmente es tan peligroso el azúcar para los niños? La verdad sobre el azúcar en la alimentación infantil

Por qué pediatras y nutricionistas insisten cada vez más en reducirlo


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 14 de septiembre de 2026 11:49 | Modificado: 14 de septiembre de 2026 12:19


Durante años, el azúcar parecía un problema menor: unas galletas en el desayuno, un zumo en la merienda, un cacao soluble, un yogur de sabores o un bollo "de vez en cuando". Pero ese "de vez en cuando" se ha convertido, en muchos hogares, en una presencia diaria. Y por eso ahora se insiste tanto en una idea que a algunos padres les suena exagerada: los niños no deberían consumir tanto azúcar.

 el azúcar en los niños

La pregunta es inevitable: ¿realmente es tan peligroso el azúcar? La respuesta no es que un dulce ocasional vaya a arruinar la salud de un niño. El problema es la acumulación. La OMS recomienda que adultos y niños reduzcan los azúcares libres a menos del 10% de la energía diaria, e idealmente por debajo del 5%, porque existe evidencia sólida sobre su relación con exceso de peso y caries dental.

Por qué ahora preocupa tanto el azúcar infantil

El azúcar no solo aporta calorías. El problema es que desplaza alimentos más nutritivos, acostumbra el paladar a sabores muy dulces y suele llegar dentro de productos ultraprocesados: refrescos, bollería, cereales, postres lácteos, zumos, batidos o snacks.

En España, el estudio ANIBES estimó que los niños de 9 a 12 años consumían 91,6 gramos diarios de azúcares totales, de los cuales 48,6 gramos eran azúcares añadidos, casi el límite orientativo de 50 gramos diarios para una dieta de 2.000 kcal. Además, las principales fuentes de azúcares libres en la población española fueron refrescos azucarados, azúcar, bollería, chocolate, yogures y leches fermentadas.

El cambio en la alimentación de los niños en España

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En los últimos 50 años, la alimentación infantil en España ha cambiado de forma profunda: la dieta mediterránea clásica, basada en fruta, verdura, legumbres, pan, aceite de oliva, pescado, agua y comidas caseras, ha ido cediendo espacio a un modelo mucho más cómodo, rápido y dulce.

Antes, el azúcar estaba más ligado a momentos concretos -un postre, una merienda especial, una celebración-; ahora aparece camuflado a diario en cereales de desayuno, galletas, batidos, yogures azucarados, zumos, bollería, snacks y productos infantiles. Ese cambio no significa que todos los niños coman mal, pero sí que el entorno alimentario es mucho más difícil para las familias. De hecho, los patrones de consumo en España han cambiado notablemente en las últimas décadas y se han alejado de la dieta mediterránea tradicional.

Una factura que no se paga solo en la báscula

Hablar de azúcar no es hablar únicamente de peso. También está la caries dental: la OMS señala que el consumo de azúcares libres en alimentos y bebidas es el factor de riesgo más habitual para la caries.

La solución no es demonizar un cumpleaños ni prohibir un helado. Es recuperar el control de lo cotidiano: agua como bebida principal, menos productos "infantiles" azucarados, más alimentos frescos, meriendas sencillas y etiquetas leídas con calma.

Porque el verdadero riesgo del azúcar no es el dulce ocasional. Es que se cuele cada día en casa disfrazado de normalidad.

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