El león Kandinga. Libros para niños a partir de 5 años

Una leyenda africana sobre la avaricia y la maldad

La historia del león Kandinga forma parte de la tradición oral de los Bantú, que pueblan las selvas y sabanas africanas desde el centro de Camerún hasta Sudáfrica.

Ésta es una de esas preciosas historias que le contaron al autor, Boniface Ofogo Nkama, en su pueblo de boca de sus hermanos, padres y tíos. Una historia entrañable, a la vez que temible, en la que la avaricia y el egoísmo terminan siendo castigados con crudeza.

Una fábula tradicional africana: El león Kandinga

El león Kandinga

El león Kandinga era uno de los leones más fieros y temidos de la sabana. Ya no tenía amigos, porque se los había comido o le tenían demasiado miedo para estar a su lado; tampoco tenía familia porque habían huido de él debido a su maldad, así que estaba totalmente solo. Cuando se hizo viejo ya no tenía la fuerza necesaria para cazar, así que una pequeña liebre se apiadó de él y le dijo que le ayudaría a cazar, siempre que compartiese con él la carne, a lo que el león aceptó.

La liebre, con astucia, consiguió alimentar al león, pero el león no quiso cumplir su parte del trato, así que la liebre pergeñó una terrible venganza, que no quiero desvelaros, pero ya sabéis lo dura que es la vida en la sabana, así que podéis id haciéndoos una idea...

El cuento termina con un refrán africano; una especie de dicho popular que, si escucháis alguna vez, ahora podréis entender mucho mejor.

No sé si es porque tengo una debilidad absoluta por los cuentos populares de otros países, o porque las fábulas me parecen una de las mejores maneras de educar a los niños sin tener que dar monsergas, pero la historia del león Kandinga es una de esas historias de las que uno no se olvida y pasa a formar parte de su recuerdo para siempre.

Una de esas historias a la que recurre para recordar lo pésimo que resulta portarse mal con los demás, no cumplir lo que se promete y, sobre todo, no saber compartir y ser agradecido con los que nos ayudan.

Al igual que ocurre con la fábula del león y el ratón (esa en la que le saca la espina de la pata) este cuento nos enseña que, en la vida, hasta el más insignificante e indefenso de los seres nos puede prestar más ayuda que el depredador más fiero.

Las ilustraciones del cuento son obra de la zaragozana Elisa Arguilé, quien nunca había visto un león, pero que después de que Boniface se encontrase con ella y le describiese con pelos y señales cómo eran, ha sido capaz de transmitir con sus originales dibujos toda la fiereza del león sin tener que ser realista.

Las ilustraciones de este libro son una de sus peculiaridades. Totalmente lejos de la realidad, Elisa ha sabido aportar ese color y formas de las telas africanas a cada una de las páginas del cuento. Paisajes surrealistas repletos de color, donde apenas se distinguen formas geométricas de apariencia abstracta, pero que impresionan y dan vida a los animales de las tierras africanas.

Sin duda las ilustraciones no son las típicas que encontraremos en un cuento para niños pequeños, sin embargo, aportan un toque tan diferente, singular y artístico que resulta de lo más atractivo, de ahí que haya ganado varios precios y menciones.

Un libro precioso y totalmente recomendable para leer (no antes de dormir), para mirar, y para disfrutar viajando a la cultura africana.

El león Kandinga

Datos prácticos

Fábula para aprender sobre la avaricia, el egoísmo y la cultura africana

  • Título: El león Kandinga
  • Autor: Boniface Ofogo
  • Ilustradora: Elisa Arguilé
  • Editorial: Kalandraka
  • Edad: A partir de 5 años
  • Páginas: 40
  • Formato medio, tapa dura

Patricia Fernández Pérez. Periodista, bloguera y madre

 

Anatol Lapifia

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