Cómo estimular la asertividad en los niños

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos e hijas a ser asertivos?

Es importante saber transmitir a los niños una conducta asertiva que permita fomentar sus habilidades sociales. La asertividad comprende una forma de actuar y de comunicarse en cuyos extremos se encuentra la pasividad y la agresividad.

Los niños pasivos son aquellos que no consiguen actuar frente a aquellas situaciones que les son incómodas o ante las que se sienten agredidos, por ejemplo cuando permiten que los compañeros de colegio se burlen de ello. Esta actitud daña la autoestima del pequeño. En el lado contrario se encuentra el comportamiento agresivo infantil. En este caso el niño sabe defenderse, pero lo hace de forma violenta y dominante, sin tener en cuenta los sentimientos de los demás.  Por ese motivo es fundamental que los padres eduquen a sus hijos en la asertividad, enseñarles a defender sus opiniones y derechos sin causar daño al resto, y también a expresar críticas constructivas y a saber reconocer los errores propios.

Aquí tienes más información sobre cómo educar la asertividad.

La asertividad

La asertividad es un componente fundamental de las habilidades sociales y personales. Puede entenderse como una forma de comunicación, pero también va más allá, es entendida como una forma de ser y de actuar. Es un reflejo de una autoestima sana.

La asertividad es la habilidad que nos permite expresar libremente nuestras ideas y opiniones, sin agredir a los demás y sin ser agredidos. Es la capacidad de defender nuestros derechos y sentimientos, saber decir que no también.

La capacidad de poder expresarnos libremente, de poder decir lo que nos molesta, lo que nos gusta, sin agredir a la otra persona es fundamental para una autoestima sana y para unas relaciones sociales justas y equilibradas.

Para entender la asertividad, veamos los tres estilos básicos de conducta interpersonal, es decir de formas de actuar al relacionarnos con los demás:

  • Estilo Pasivo. No defienden sus intereses, no expresan sus sentimientos, ideas u opiniones sinceras. No expresan desacuerdos, tratan de no molestar a los demás poniendo los derechos de los otros por encima de los mismos. No reciben rechazos por parte de los demás, pero los demás se suelen aprovechar.

Veamos un ejemplo: Julia tiene 5 años, sus amiguitas le cogen sus juguetes continuamente y Julia aunque a veces le moleste no dice nada.

  • Estilo Agresivo: Se sitúa en el polo opuesto, defienden sus intereses por encima de todo. Imponen sus sentimientos, ideas y opiniones. Perciben sus derechos como más importantes que los de los demás. Pueden insultar, amenazar y agredir. Nadie les pisa, pero tampoco quieren tenerlos a su lado.

Veamos un ejemplo: Daniel, un niño de 8 años, intimida a sus compañeros, los amenaza y así consigue lo que quiere de ellos.

  • Estilo asertivo: No encontramos en el término medio. Defienden sus derechos, persiguen sus objetivos sin dañar a los demás. Respetan sus derechos y los de los otros. Actúan con sinceridad y muestran seguridad en sí mismos.

Veamos un ejemplo: en el caso de Julia, les diría a sus amiguitas algo como “el juguete es mío y estoy jugando yo ahora con ello” Daniel, buscaría otras formas menos agresivas para relacionarse con sus compañeros.

Debemos fomentar en nuestros niños y niñas un estilo asertivo de interacción. Es fundamental que tenga la fuerza para dar sus opiniones y defenderse, y que  al mismo tiempo sean tolerantes para respetar a los demás. La asertividad va a permitir que consigan sus objetivos sin sentirse incómodos y sin hacer sentir incómodos a los demás. Sin dejarse manipular y sin manipular a los demás.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos e hijas a ser asertivos?

La asertividad es una habilidad que se puede desarrollar.

  • Crea un clima libre de comunicación, donde los niños y niñas sientan que tienen libertad de opinión y expresión. Escucha sus opiniones, no les cortes y atiende a lo que dicen, no juzgues sus deseos ni sus ideas.

  • Enséñale a decir lo que le molesta y lo que no le gusta con respeto. La idea no es que tienen que callarse por educación, sino que lo educado es decir las cosas pero con respeto y sin faltar a nadie.

Veamos un ejemplo: Los primos de Darío vienen a verle a su casa. Darío quiere jugar a un juego pero sus primos quieren jugar a otro. Ante esta situación Darío tiene varias opciones, la primera el estilo pasivo Darío se calla y juega  a lo que quieren sus primos. Si usa un estilo agresivo Darío amenaza con no dejarles ningún juguete si no juegan a lo que él quiere, es su casa y son sus juguetes. La opción adecuada, el estilo asertivo sería el siguiente Darío les dice a sus primos que él prefiere el otro juego e intenta convencerles, finalmente acuerda con ellos jugar un rato a cada cosa.

  • Cultiva la Autoestima de los más pequeños. Si tienen una sana autoestima y una imagen positiva de sí mismos no tendrán miedo a expresarse libremente, no tendrán miedo a las críticas y al rechazo, entenderán que sus derechos son tan importantes como los de los demás.

  • Estimula la responsabilidad. Los niños y niñas responsables, lo son también de lo que dicen y como lo dicen. Con esto conseguimos que se hagan responsables de sus palabras, si están agreden a los demás son ellos los responsables. Tendrán por lo tanto que pensar la forma de decir las cosas sin dañar a los demás.

  • Transmite confianza y fortalece así su identidad. A veces es difícil tener confianza para decir lo que uno piensa en realidad, es importante que cuando el niño o la niña diga alguna cosa que le molesta o una opinión contraria a la nuestra, no le riñamos por ello. Le escucharemos y tendremos en cuenta su opinión, si lo dice de una forma no adecuada le explicaremos que puede decirlo de otra manera.

Veamos un ejemplo: Laura tiene 5 años y quiere que su tía le haga unos dibujos para colorearlos. Su tía tiene que irse a trabajar y le dice que no tiene tiempo. Laura se enfada y le dice a su tía que es mala y tonta. Le explicaremos entonces a Laura que entendemos que le moleste que su tía no pueda dibujar con ella, pero que si insulta no consigue nada, que su tía no tenga tiempo ahora. Le diremos que le diga a su tía algo como “Tía me apetecía mucho que dibujarás conmigo y como no puedes me molesta”.

  • Ayúdale a tener criterio propio. Para que los niños y niñas expresen sus opiniones, es importante que primero las tengan. Para ello cultivaremos su mente de forma que tengan su propio criterio. Para ello, no le impongas lo que tiene que hacer, ayúdale  a elegir presentándole varias alternativas.

Veamos como: Alberto no quiere comer y quiere irse a jugar. Entonces podemos ofrecerle varias alternativas, hasta que no termines de comer no puedes irte a jugar, si no quieres comer no comas, pero te quedas aquí sentados. Conseguimos lo que queremos pero hacemos que la responsabilidad y la elección sea suya. Es decir no le imponemos.

  • Favorece la Empatía. Enséñale a ponerse en el lugar de los demás. Cuando el niño o la niña insulten por ejemplo le diremos que las demás personas se ponen tristes con el insulto.
  • Enseña a respetar opiniones y tenerlas en cuenta. Para ello es fundamental que le enseñemos a escuchar a los demás puede que nos digan cosas interesantes. Le explicaremos también que si todos estamos contentos ganamos todos.

  • Cree en ellos, si tú crees en ellos, ellos creerán en sí mismos.

  • Sirve de modelo. En todo momento comunícate transmitiendo tus opiniones, escuchando y respetando a los demás. Los pequeños aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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