Pensamientos erróneos de los padres con los adolescentes

Es la etapa más conflictiva del desarrollo de nuestros hijos. ¿Estás preparada?

La adolescencia es una edad crítica, el proceso de maduración somática condiciona el comportamiento y provoca algunas dificultades de origen psicológico pues se asientan rasgos fundamentales de la personalidad con claras interferencias entre funciones de carácter biológico por una parte y psicológico por otra. Los cambios hormonales condicionan el aspecto de los adolescentes y a la vez son cada vez más capaces de manejar el pensamiento abstracto y pensar por tanto de manera diferente. También son capaces de sentir de forma propia, frente a los demás, encontrándose inmersos en conflictos internos y desequilibrios afectivos.

Dadas las mejores condiciones de vida, una alimentación más completa y una mayor cantidad de estímulos relacionados con el progreso tecnológico y cultural, los chicos de hoy alcanzan su madurez física y psíquica más pronto, y paralelamente los adolescentes de sociedades avanzadas dependen de sus padres más tiempo que los de sociedades menos avanzadas.

El adolescente tiene como meta fijar su identidad de adulto, por eso su sistema de valores está en evolución y crece su sentimiento de averiguar quién es. Con frecuencia los chicos creen que deben perder el vínculo paterno para encontrarse con ellos mismos, pues consideran a sus padres frenos; no obstante la mayoría de ellos consiguen una buena relación con sus padres al aceptar los valores que estos les proponen y a la vez buscar los suyos propios.

¿Qué es la adolescencia?

La adolescencia es el periodo de tiempo que transcurre entre la niñez y la edad adulta; en la sociedad occidental cubre la época que va desde los doce o trece años hasta los veinte. La adolescencia comienza con lo que llamamos pubertad, etapa de rápido desarrollo fisiológico durante la cual maduran las funciones reproductoras y los órganos sexuales primarios, después viene la pubertad, momento en el cual los chicos ya están maduros sexualmente y en condiciones de reproducción.

La adolescencia tal y como la conocemos es un fenómeno relativamente reciente, pues antes del siglo XX no se consideraba una etapa de desarrollo, los niños entraban en la pubertad e inmediatamente en el mundo de los adultos; sin embargo ahora el periodo comprendido entre la pubertad y la edad adulta ha asumido un carácter propio. Los jóvenes de hoy maduran antes que los jóvenes de hace dos siglos y nuestra compleja sociedad requiere un tiempo de educación más largo y por lo tanto prolongar la dependencia económica de los padres.

Según Fischer, psicólogo experto en psicología social, esta etapa se divide en tres periodos:

  1. Periodo Inicial (11-13 años) Referencia a sus cualidades personales, roles muy diversos (posiciones muy diferentes y variadas). Comienza el Egocentrismo.
  2. Periodo Medio (14-15 años) Conflicto de Identidad (Todo el mundo está centrado en lo que ellos/as hacen o piensan: “Egocentrismo adolescente” Se crea su fantasía, el mundo bajo su punto de vista)
  3. Periodo Final (16-18 años) Más estabilidad en los rasgos del YO, más integración de rasgos contradictorios. Su punto de vista ya no es tan radical.

El crecimiento de los chicos y las chicas durante la adolescencia es diferente, dando lugar a formas corporales distintas. El adolescente no sólo es más grande en términos generales, sino que sus hombros son más anchos, sus piernas más largas con relación al tronco y su antebrazo también es más largo si lo comparamos con su estatura. Durante la adolescencia, la pelvis de la mujer se ensancha para facilitar el embarazo y se forman capas de grasa inmediatamente debajo de la piel que dan a las chicas una apariencia menos angulosa. Algunos chicos continúan creciendo hasta que tienen aproximadamente 25 años y a algunas chicas hasta los 21, pero la mayoría de los adolescentes alcanza la estatura adulta a los 21 años y la mayoría de las adolescentes a los 17.

La búsqueda de identidad

En esta etapa se produce con frecuencia una inclinación a intensificar los contactos sociales y a enfrentarse a los progenitores; es la edad de las rebeliones frente a la sociedad, frente a las costumbres y por supuesto frente a los padres; es la edad de las actitudes excéntricas, despreciativas y orgullosas que constituyen un intento de reafirmarse uno mismo frente al medio. Los jóvenes sienten un conflicto constante entre el deseo de ser independientes de sus padres y el darse cuenta de todo lo dependientes que son en realidad. En esta lucha rechazan la ayuda y guía de sus progenitores e ignoran las opiniones de estos, pues las consideran pasadas de moda o irrelevantes y, de manera provocadora, dicen y hacen cosas que suscitarán ofensas en los mayores.

Los adolescentes necesitan libertad para tomar sus propias decisiones, les gusta conocer la actitud de los padres ante los problemas, pero ellos quieren elaborar sus propias conclusiones y desean ser escuchados, respetados y que se los tome en serio. No obstante, los conflictos intergeneracionales surgen cuando los jóvenes desean hacer cosas para las cuales según sus padres no están preparados. Una vez que padres e hijos alcancen un equilibrio entre lo que está y no está permitido, desaparece este tipo de conflicto.

Los sentimientos ambivalentes de los adolescentes son parejos a los sentimientos ambivalentes de sus propios padres, pues se debaten entre el deseo de que sus hijos sean independientes y el deseo de que sigan dependiendo de ellos; pero los jóvenes tratan de encontrar sus propios valores en una sociedad confusa y se preocupan mucho por la autenticidad de las personas a las que tienen como modelos. Por esta razón, si detectan cualquier desviación entre el comportamiento esperado y el comportamiento real de la persona a quien admiran, la acusan de hipocresía, pues no entienden que a aquellos adultos que pueden haber encontrado sus propios valores, les cueste tanto trabajo vivir de acuerdo con ellos.

Las relaciones familiares

Siguiendo a Javier Urra, psicólogo y experto en relaciones familiares, encontramos las siguientes indicaciones:

Pensamientos erróneos de los padres con los Adolescentes

  • Intentar seducirlos
  • Identificarse e intentar parecerse al Adolescente
  • Compadecerlos por sus dificultades

Para una buena relación

  • Darnos cuenta de que los Adolescentes en sí mismos son una identidad
  • Tomar conciencia de que precisan un espacio personal
  • Incrementar la comunicación cuando estén dispuestos/as

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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