No me gustan los amigos de mi hijo, ¿qué hago?

6 consejos para comportarnos con las amistades de nuestros hijos.

Cuando era más pequeño todo era más fácil ¿verdad?... los amigos surgían en los ambientes donde íbamos con el niño (parque, locales de ocio infantiles…), pero ahora tiene libertad para elegir a sus propias amistades. Llega un momento en que los padres no tenemos capacidad para decidir con quiénes van nuestros hijos, los niños crecen y adoptan sus propias decisiones y, algunas, no tienen porque gustarnos… Las amistades de nuestros hijos son un gran motivo de preocupación, sobre todo cuando pensamos que son “malas influencias”.

Durante la adolescencia, como ya sabemos, el grupo de amigos y amigas cobra especial relevancia, los adolescentes tienen necesidad de pertenecer a un grupo y ser aceptados en él… las características evolutivas, especialmente las sociales y emocionales marcarán el punto de partida.  Durante la adolescencia, muchas actuaciones llegan de la mano del grupo, quien le permite hacer las cosas de manera distinta.

¿Es importante conocer las amistades de nuestros hijos?

Los amigos implican una gran influencia en la vida de nuestro hijo por lo que es conveniente conocerlos y estar pendientes de quiénes son.

A veces nos agradan por su apariencia, personalidad, educación, lenguaje empleado… otras no tanto. A veces, el resultado es una sensación de impotencia y temorTodos los padres querríamos el amigo perfecto para nuestros hijos pero, la realidad, no siempre es así. Durante la adolescencia el grupo de amigos se convierte en un eje fundamental para los niños, sentirse integrado en un grupo es importante para ellos en este periodo. Por eso, si creemos que nuestro hijo se relaciona con personas no adecuadas tenemos que actuar y el primer paso es estar atentos a cualquier posible cambio en el comportamiento cotidiano.

En ocasiones, es importante dejar de lado prejuicios y mostrarnos imparciales. Quizá percibimos amenazas porque el amigo en cuestión nos resulta antipático… Debemos considerar los gustos de nuestros hijos y valorar sus elecciones, confiar en la educación que han recibido por nuestra parte y la base emocional sólida que seguramente les habremos inculcado.

Si es necesario, también podemos buscar actividades saludables como deportes, voluntariado… experiencias de socialización sanas con chicos/as de su edad…

¿Qué hacemos si no nos gustan los amigos de nuestros hijos?

  1. Hablar con nuestro hijo, intentar establecer comunicación. Para ello necesitamos mantener un lenguaje positivo, cercano… una escucha activa evitando reproches… Resulta muy interesante que entiendan que los amigos son mucho más que un rato de diversión pues su preocupan por nosotros.

  2. Preguntarnos si realmente es una mala influencia para nuestro hijo. Podemos invitarle a casa y descubrir si sus valores son parecidos a los nuestros… el entorno familiar del amigo también nos dará pistas.

  3. No es adecuado prohibir, sino dialogar. Si utilizamos la descalificación, la prohibición o la retirada de ciertos privilegios (por ejemplo, la paga semanal)  obtendremos la rebelión de nuestros hijos… Mostrarles, en cambio, hechos concretos traducidos en cosas que hayan ocurrido perjudiciales para ellos será mucho más productivo, además de potenciar la toma de decisiones de forma autónoma (a veces no tiene que estar de acuerdo en la toma de decisiones del grupo y puede mostrar su propio criterio).

  4. Es interesante que perciba interés por nuestra parte tanto en sus actividades como en sus amistades pero sin “hacer de jueces”. Cuidado con la crítica o el desprecio… pueden desembocar en una ruptura importante dentro de la comunicación padres-hijo.

  5. Los interrogatorios “de tercer grado” no suelen ser efectivos… ¿dónde has estado?, ¿con quién?, ¿qué habéis hecho? Son algunas de las preguntas más habituales que despiertan una actitud defensiva en el adolescente. Convertirnos en policías no resolverá situaciones… Es mucho más saludable preguntarle qué tal está y cómo le ha ido el día.

  6. Evitar actitudes alarmistas y ser flexibles. Un peinado o una ropa diferentes no son indicadores de la personalidad y los valores de alguien por lo que en ocasiones es necesario que confíes en el criterio de tu hijo para seleccionar sus amistades. Además, el hecho de que se reúna con personas de su edad que sean diferentes no significa que sea malo… Recuerda que no se trata de que se asusten si no de que reflexionen…

  7. Permitirles que sean responsables de sus actuaciones. En el caso de que el grupo desarrolle acciones problemáticas, él también será responsable aunque no participe… La ayuda especializada es determinante en estos casos.
  8. Recordarles que siempre pueden acudir a nosotros porque estaremos ahí para apoyarlo y orientarlo. En ocasiones, lo más conveniente es estar a su lado fomentando una relación comunicativa abierta.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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