Las notas del primer trimestre: cuando el niño trae malas calificaciones

Cómo actuar si las notas de la primera evaluación son malas

Las notas del primer trimestre escolar suelen llegar antes de las vacaciones de Navidad. Es una primera toma de contacto que nos da información a los padres sobre como marcha el curso.

Estas califiaciones de la primera evaluación tienen un valor orientativo, por lo tanto hay que interpretarlas con relativismo. Nos sirven para hacer una crítica constructiva de la marcha del curso. Pero si las expectativas no se corresponden con la realidad o si los niños han sacado malas notas, no podemos quedarnos con los brazos cruzados, hay que ponerse manos a la obra. Ahora estamos a tiempo, un segundo trimestre malo ya sería más difícil de levantar.

Mi hijo ha sacado malas notas en el primer trimestre

Malas notas en el primer trimestre

Sacar malas notas al comienzo del curso es un problema frecuente que afecta a muchos niños. El niño trae a casa unas notas malas, que bien pueden ser con asignaturas suspendidas, o bien con calificaciones mucho más bajas de lo que estáis acostumbrados o en relación a lo que ha estado estudiando.  ¿Qué hacer en estos casos? No basta con echar un sermón al niño y seguir adelante para ver si se recupera en la segunda evaluación. Es necesario tomar medidas para mejorar esas calificaciones. Esto es lo que puedes hacer:

Reunión con los profesores para valorar las notas

Puedes ir a hablar con su tutor para averiguar dónde está el problema, y en casa, con tu hijo, para que te cuénte qué problemas ha encontrado: si el problema es una dificultad en el estudio, puedes poner en práctica técnicas de estudio para que logre superarla, y si lo que va mal es la relación con algún profesor, debes animarle para que no se desanime en la asignatura de que se trate a pesar de esta diferencia. Muchos niños le echan la culpa al profesor de sus malas notas, es recomendable reunirse con él para valorar y crearte tu propia opinión. En caso de que exista una relación tirante, puedes tender puentes para mejorarla o, si son ideas infundadas, seguramente el tutor conocerá los verdaderos motivos por los que tu hijo pueda estar fallando, si es que está fallando. 

La comunicación entre padres y profesores es fundamental para la detección de cualquier dificultad en el aprendizaje. La familia debe poner en conocimiento de colegio cualquier preocupación o contratiempo que sospechemos en torno al desarrollo del niño y el docente podrá puntualizar o matizar los contenidos de las calificaciones y sugerir las pautas a seguir para poner remedio de manera inmediata. Y además es bueno que el profesor sepa que vamos a colaborar con él en casa para que se produzca un cambio positivo.

Revisar y mejorar las técnicas de estudio

Además de la labor del colegio, en casa podemos ayudarle a organizarse para que los deberes no le resulte una tarea agobiante, para que aprendan a dosificar sus fuerzas y para que los resultados sean un reflejo del esfuerzo realizado.

Hay que diseñar un plan personalizado. El tiempo de dedicación variará según la edad, el curso y la capacidad del niño, pero en cualquier caso, además de procurarles unas buenas condiciones físicas de luz, espacio y silencio, podemos ayudarle a crear buenos hábitos de trabajo, a organizar su tiempo y enseñarles a estudiar.

Es importante diseñar su propio horario, teniendo en cuenta las fechas de entrega de los trabajos y la dificultad que para el niño tenga cada asignatura (dejando para el final lo que le resulte más fácil) y tomando algún descanso entre materias.

No basta con memorizar párrafos enteros o completar con rapidez sus tareas, se trata de entender bien lo que tiene que hacer antes de ponerse a trabajar, saber estructurar los textos y prestar también atención a la ortografía, la redacción y la limpieza.

Mejorar la agenda de tareas del niño

Muchas veces la dificultad no está en la gran cantidad de deberes o en problemas de aprendizaje, sino en la falta de tiempo o de esfuerzo. Si realizan demasiadas actividades extraescolares, se dedica demasiado tiempo a la tele o videojuegos o duerme pocas horas, puede agotarle y dificultar su rendimiento. Hay tiempo para todo, sólo es cuestión de organizarse.

Refuerzo positivo

Más que una charla o un sermón culpando al niño por las malas notas, es muy beneficioso el refuerzo positivo. Es importante analizar con él las asignaturas en las que ha fallado, ver por qué, que el niño vea por qué y, a partir de ese momento, lanzar mensajes positivos: "verás como la siguiente evaluación todo va a mejorar", "te voy a ayudar a mejorar", "tu puedes hacerlo", "vas a lograrlo". 

Los mensajes negativos: "eres un torpe", "eres vago", "no te enteras de nada", marcan al niño y le hacen creer que realmente es torpe, vago y poco inteligente. Una vez que asuman esa etiqueta, ¿para qué van a esforzarse en mejorar? Hemos de ser muy cuidadosos con los mensajes que lanzamos si queremos motivarles a mejorar. 

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