Soluciones a las malas notas en el segundo trimestre escolar

Cómo evaluar las notas de los niños en el segundo trimestre del colegio

La evaluación del segundo trimestre debe ser objeto de una atenta lectura por parte de los padres. Aunque no debe ser motivo de angustia ni para el alumno ni para sus padres, las malas notas persistentes sí deben servir para poner manos a la obra y buscar, junto al profesor, soluciones.

Así como el primer trimestre constituye un momento de adaptación al curso recién estrenado, el segundo pierde ese carácter preliminar, y supone ya una entrada en materia.

Malas notas en el segundo trimestre, ¿qué hacer?

Las notas del segundo trimestre escolar de los niños

1. Mantener una relación estrecha con el profesor: la relación entre el tutor y la familia resulta siempre fundamental, como recalcan todos los expertos consultados. Si los padres han hablado con los profesores y siguen de cerca el desarrollo de sus hijos, las calificaciones de la segunda evaluación no deberían constituir una sorpresa.

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2. Tener una tutoría antes del último trimestre para solucionar problemas pendientes: la segunda evaluación, debe ser vista como algo importante por los padres. Es recomendable iniciar el tercer trimestre volviendo a hablar con los profesores. El curso es, sobre todo, un camino, un proceso, en el que, más que las evaluaciones, lo verdaderamente relevante es lo que sucede a diario en la clase.

3. Seguir la evolución desde el inicio de curso: el sistema educativo establece la evaluación continua. Lo que habría que tener en cuenta en las notas no es ni el primer trimestre ni el segundo, sino cuál es la evolución de cada niño concreto. Los padres tendrían que tener muy claro que los objetivos deben alcanzarse al final del ciclo, y relativizar la trascendencia del curso.

4. Poner soluciones: una mala nota en el primer trimestre tendría menos importancia, en el segundo un poco más, y si eso sigue en el tiempo es cuando hay que empezar a preocuparse. Esa nota debería verse, simplemente, como que hay que darle más tiempo a ese alumno para conseguir los objetivos. Es, por lo tanto, necesario revisar cuáles son los problemas que afronta el alumno y trabajar con él individualmente fuera del colegio para que pueda ponerse al día, bien con clases particulares, refuerzo, ejercicios interactivos... El profesor puede dar pautas sobre las materias a trabajar.

5. Mantener la motivación: en los primeros años de colegio, el profesorado detecta ya la obsesión de los padres por que sus hijos no repitan. Bajo este punto de vista, el alumno empieza a perder la motivación por el aprendizaje y ésta se sustituye por el afán de no repetir. Por ello, conservar esa motivación por aprender debe ser un objetivo prioritario.

Javier Sanz, profesor

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