Cómo motivar a los niños a aprender en casa

Terminar el curso sin volver al colegio.

Este curso escolar y, en concreto, este tercer trimestre es diferente por el coronavirus. Pese a todo, los alumnos, los profesores y los padres mantienen su rutina virtual de aprendizaje.... No obstante, el estudio online implica  planificación y un alto grado de disciplina, por lo que no todos los niños de todas las edades pueden poner en marcha estas habilidades al mismo ritmo. Desde casa no es nada fácil, se necesita concentración y atención sostenida, las distracciones están muy presentes en el hogar, no es como en el colegio. El confinamiento, tantas semanas ya sin ver a familia y amigos y salir solamente a determinadas horas provoca cambios en el estado de ánimo especialmente en los más pequeños, pueden encontrarse irritables, tristes… y  flaquear su motivación, por lo que se deben seguir una serie de pautas para fomentar su interés por el aprendizaje… pero no están presentes sus compañeros, ven a sus profesores un ratito… ¿qué podemos hacer para llegar a la recta final del curso con ánimo? 

¿Qué entendemos por “motivar”?

Cuando hablamos de “motivar” en el ámbito escolar nos estamos refiriendo a infundir ánimo para que los niños y niñas procedan de un determinado modo que tendrá una gran repercusión en su rendimiento y bienestar dentro del colegio y de la familia.  El hecho de saber motivar supone ser hábiles para despertar el interés y el entusiasmo  en los niños, con la finalidad de que se sientan protagonistas y con ciertas dosis de responsabilidad en el desarrollo de tareas útiles y provechosas, tanto en el día a día como en un futuro.  Como padres, la motivación intrínseca que nace dentro de cada uno, debe constituirse como una meta a alcanzar para que los niños puedan desarrollar elementos tan importantes como la autoaceptación, la autoestima y la autonomía,  y que les servirán de una manera sostenida para el desarrollo de su propia personalidad; durante la educación obligatoria los profesores prefieren que sus alumnos tengan interés por aprender, y sean capaces de realizar esfuerzos, a que sean niños y niñas muy inteligentes o listos. La confianza en uno mismo, las ganas de aprender de forma individual y trabajando en equipo, el gusto por las cosas bien hechas, se trasmite a los niños sobre todo con el ejemplo, más que con discursos que muchas veces no pueden llegar a entender.

Un error ante el que hay que estar muy atento es el que se comete cuando existe una presión excesiva sobre los niños porque se piensa que no se esfuerzan… porque no quieren.  Esto puede llevarles a sentirse culpables directamente de sus malos rendimientos, lo cual puede hacer más agudos los posibles trastornos de atención, o de conducta, y hacerles entrar en un círculo vicioso de “si no obtengo buenos resultados es porque no me esfuerzo”.  Por ello debemos evitar esa presión excesiva ya que, de lo contrario, no estaríamos ayudando a detectar la posible dificultad real y no podríamos encontrar la solución adecuada.

La motivación bien entendida se enmarca en una disposición de los niños para que puedan buscarse ellos mismos motivos atractivos para implicarse en el desarrollo de las actividades;  debe tener un carácter permanente, no impulsada por hechos puntuales muy llamativos para el niño, o sólo por personas hacia las que sienta especial cariño o admiración. 

La importancia de la responsabilidad

Desde las primeras etapas debemos explicarles que una persona es responsable en la medida en que asume sus obligaciones desde dentro, por propia iniciativa y sin angustiarse, y no desde fuera, por imposición. La responsabilidad exige un esfuerzo y una planificación. Es importante que los niños comprendan que pueden ser responsables si asumen lo que quieren hacer y ponen los medios necesarios para lograrlo; de esta manera el trabajo de clase no se convertirá en una obligación sino en un medio que les permitirá saber más y desarrollar sus habilidades. Darles ciertas responsabilidades (repartir material, regar las plantas de clase, cuidar la mascota…) es ayudarlos a entender que existen acciones y consecuencias que dependen de ellos; deben realizar estos “encargos” con seriedad y hacerlos lo mejor posible. Es importante que conozcan que cuando una persona es responsable tiene que responder de algo ante alguien, se ha comprometido. En estas edades, los niños ya pueden conocer qué significa la palabra compromiso. 

¿Qué error fundamental debemos evitar cuando hablamos de "motivar"?

No debemos presionar al niño en exceso creyendo que no se esfuerza porque no quiere. Al actuar de esta forma le responsabilizaremos directamente de sus malos rendimientos y se sentirá culpable; entonces se agudizarán los trastornos de conducta, de atención…y de nuevo su pensamiento quedará atrapado en un círculo vicioso: “si no obtengo buenos resultados es porque no me esfuerzo”. El error que debemos evitar es, por tanto,  presionar al niño, puesto que de esta manera no ayudamos a detectar la dificultad real y no podemos encontrar la solución adecuada. 

Podemos ayudarle y encontrar “motivación”, base de la calidad educativa, si:

  • Planificamos las actividades distribuyendo el tiempo entre ellas.
  • Sabe lo que tiene que hacer en cada momento.
  • Potenciamos que haga las cosas y realice los proyectos por interés propio, sin necesidad de que nadie nos obligue a ello.
  • Le explicamos la necesidad de ser constantes y esforzarnos para sacar el máximo partido de nuestros trabajos.
  • Le ayudamos a tomar conciencia de que los refuerzos materiales (premios) nos ayudarán a mantener nuestras buenas conductas en ocasiones, pero recibirlos no debe convertirse en un hábito diario. 

Estrategias para motivar a nuestros hijos a aprender en casa 

Priorizar las mañanas para el tiempo de estudio y el aprendizaje.

Por la mañana los niños están más activos, más atentos y dispuestos a participar en las conexiones con el grupo de clase en los entornos virtuales. Es buen momento para que conozcan las tareas asignadas, planifiquen el trabajo y hagan actividades…  por tanto, levantarse temprano es indispensable, tal y como hemos comentado en anteriores ocasiones.  Posteriormente y tras la flexibilización de medidas de confinamiento, es necesario un rato de paseo, deporte y juego al aire libre. Por la tarde se pueden programar actividades artísticas y de mayor relajación como leer, escribir, pintar, escuchar música, hacer tareas conjuntas o reunirse virtualmente con amigos y compañeros.

Establecer un espacio adecuado para la concentración

No es lo mismo estudiar todos los días en casa que acudir al colegio.Debemos buscar un espacio lo más aislado posible y completo, es decir, con el material necesario que puedan necesitar para las diversas actividades diarias y sin estímulos distractores.

Seguir la regla de las cinco 'C'

Para Adriana Ornellas, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación  en la UOC, “la clave para lograr la motivación de los niños es promover actividades de aprendizaje que incluyan las cinco 'C': contexto, creatividad, curiosidad, control y colaboración. La primera se refiere a conectar el aprendizaje con los conocimientos y las experiencias previas, articulando lo que se aprende con la realidad que se está viviendo; la creatividad se logra estimulando la resolución creativa de problemas reales y significativos; en cuanto a la curiosidad, se trata de procurar despertar el interés del estudiante por lo que está aprendiendo; el control se refiere a que los estudiantes puedan influir en lo que aprenden y elegir cómo lo aprenden, y respecto a la colaboración, la idea es promover la interacción y el trabajo en equipo entre los estudiantes y las familias”

Fijar retos concretos cada día adaptándose al niño.

No podemos pretender que desarrollen una jornada idéntica a la escolar. La forma de aprender de cada niño es diferente, cada uno tiene unas necesidades y unos intereses distintos. Además, no todos los niños tienen la misma capacidad de atención ni la ponen en práctica de la misma manera… Cuando son muy activos quizá en movimiento retienen más, otros necesitan pintar para centrar su mente… A la hora de hacer un descanso también hay que adaptarse a cada niño y niña, ya que la capacidad de concentración varía de unos a otros…

Estar presentes y acompañarles cada día en sus quehaceres y rutinas.

Hacerles saber que estamos a su lado para cuando nos necesiten. Darles confianza y apoyo manteniendo un orden tanto para el aprendizaje como para que podamos trabajar desde casa o tener un espacio de tiempo individual. No pasa nada por decir “ahora no puedo” o “necesito este rato para mí”…

Padres y profesores deben coordinarse para: 

  1. Favorecer el desarrollo de habilidades y estrategias de planificación en cada una de las actividades, es decir, aprender a aprender.
  2.  Potenciar el interés de los alumnos en el conocimiento de los códigos culturales diversos y acercarlos al aula (música, pintura, literatura…)

El punto de partida será:

El nivel de desarrollo de cada niño promoviendo aprendizajes significativos (adquirir conocimientos que el niño pueda incorporar dentro de lo que ya sabe y darles un sentido) y garantizando su funcionalidad por y para la vida. 

QUÉ HACER

QUÉ NO HACER

EVITAR INTERVENIR EN AQUELLO QUE SABEN HACER SOLOS

HACER LOS DEBERES A LOS NIÑOS EN LUGAR DE INDICARLES CÓMO HACERLOS

RESPETAR LAS RUTINAS HORARIAS PARA HACER LOS DEBERES, Y EN EL MISMO SITIO.

IMPROVISAR EL LUGAR PARA HACER LOS DEBERES, EN RATOS PERDIDOS.

ENSEÑAR A LOS NIÑOS A ORGANIZARSE Y A PRIORIZAR SEGÚN SU NIVEL DE RENDIMIENTO

PERMITIR QUE LOS NIÑOS SE QUEDEN ESTANCADOS EN LO QUE FALLAN DURANTE MUCHO RATO.

FOMENTAR EL ESTUDIO AUTÓNOMO, AYUDARLES A QUE APRENDAN A HACERSE PREGUNTAS ELLOS SOLOS

LIMITAR A LOS NIÑOS HACIÉNDOLES DEPENDIENTES DE  AYUDAS PERMANENTES Y DE “LA TOMA DIARIA DE LA LECCIÓN”

ENSEÑARLES A PENSAR.

NO PERMITIRLES BUSCAR SOLUCIONES.

APOYAR SINCERAMENTE A LOS NIÑOS, RECONOCIENDO EL HECHO DE NO SABER ALGO, PIDIENDO EN ESTE CASO AYUDA AL COLEGIO

INVENTARSE  LAS SOLUCIONES POR DESCONOCERLAS, CONFUNDIENDO FINALMENTE A LOS NIÑOS.

Desde las primeras etapas debemos explicarles que una persona es responsable en la medida en que asume sus obligaciones desde dentro, por propia iniciativa y sin angustiarse, y no desde fuera, por imposición. La responsabilidad exige un esfuerzo y una planificación. Es importante que los niños comprendan que pueden ser responsables si asumen lo que quieren hacer y ponen los medios necesarios para lograrlo; de esta manera el trabajo del cole no se convertirá en una obligación sino en un medio que les permitirá saber más y desarrollar sus habilidades. Es importante que conozcan que cuando una persona es “responsable” tiene que “responder” de algo ante alguien, se ha comprometido, y por tanto debe “aceptar las consecuencias” de sus acciones u omisiones.

 Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com 

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