10 consejos para educar a los niños en la cultura del esfuerzo

Inculcar el esfuerzo y la responsabilidad a tus hijos

Actualmente nos encontramos ante una sociedad diferente y “a golpe de click” que no facilita la llamada “Cultura del Esfuerzo”. No obstante, la infancia es el momento ideal para educar a nuestros hijos en el trabajo y en el esfuerzo. Para que los niños entiendan el significado del esfuerzo debemos dar importancia al proceso a la hora de conseguir un objetivo… los resultados vendrán después porque una cosa llevará a la otra. Las fortalezas que los niños poseen, la satisfacción de una tarea bien hecha y las razones para realizarla con calidad, serán determinantes a la hora de entender qué significa esforzarse y ser perseverantes. El esfuerzo posee muchas connotaciones y, si para algunas personas implica llegar a resultados satisfactorios, para otras es sinónimo de desgaste y cansancio. Estos matices influyen a la hora de educar teniendo en cuenta la cultura del esfuerzo.

¿Es beneficioso educar a tus hijos en la “Cultura del Esfuerzo”?

Educar en el esfuerzo es beneficioso e favorece el mantenimiento de la motivación para trabajar con ilusión y ganas, no obstante el equilibrio en esta filosofía educativa es fundamental para no llegar a situaciones demasiado rígidas o tensas que pueden convertirse en perjudiciales.

10 consejos para inculcarle el esfuerzo a los niños

  1. No es conveniente ser excesivamente exigentes con nuestros hijos, toleraremos sus errores porque el esfuerzo está acompañado de las equivocaciones y “no pasa nada”.
  2. Infravalorar sus esfuerzos y sus progresos implica frustración y abandono por su parte.
  3. Ayudarnos de refuerzos externos para conseguir motivarlos internamente.
  4. Celebrar los éxitos conseguidos en el camino, pues son más importantes que el resultado final.
  5. Ayudarles a encontrar soluciones y respuestas utilizando la pregunta “¿para qué?”, por ejemplo, ¿para qué voy a esforzarme en estudiar este tema?...
  6. Enseñarles a cuidar los detalles, conocer el valor de las cosas y agradecerlo.
  7. Ayudarles a controlar su impulsividad y su poca paciencia.
  8. Enseñarles a entender el significado de “perseverancia”, no todo puede ser “aquí y ahora”.
  9. Celebrar sus logros y hacerles comprender que los errores cometidos entran en el camino y pueden ser una fuente de aprendizaje.
  10. Orientar sus avances mejor que imponer nuestras directrices. 

Esfuerzo y responsabilidad en los niños

La responsabilidad es la capacidad de responder con acciones adecuadas a las situaciones que la vida nos va presentando. Como padres y madres intentamos que nuestros hijos comiencen a comprender la necesidad de un equilibrio entre derechos y deberes, entre libertad y responsabilidad.

Permitir a nuestro hijo/a ciertas responsabilidades (poner la mesa, regar las plantas de clase, cuidar la mascota…) implica  ayudarle a entender que existen acciones y consecuencias que dependen de él; es importante que realice estos “encargos” con seriedad lo mejor posible si realmente ha comprendido nuestro mensaje: “Cuando una persona es responsable tiene que responder de algo ante alguien porque se ha comprometido a hacerlo”

En la infancia los niños ya están en disposición de conocer qué significa la palabra “Compromiso

Comportamientos que harán a los niños responsables:

  • Implicar a los niños/as en responsabilidades adecuadas a cada edad.
  • Premiar las responsabilidades cumplidas.
  • Pedir a nuestros hijos/as feedback de las tareas encomendadas (el cumplimiento de la palabra dada).
  • Dar ejemplo de responsabilidad como adultos y padres reconociendo nuestros errores.
  • Enseñar a nuestros hijos/as la importancia del autocompromiso (con nosotros mismos tenemos un deber  y una obligación).

Como dice J. Antonio Marina, “El deber es el gran estabilizador de la conducta. Añade a la motivación una parte más racional, que sin embargo debe aprenderse. El hecho de que todos tengamos que cumplir nuestras obligaciones es un principio básico de la estructura personal. Pero el contenido de los deberes tiene que ser también liberador, y para eso necesitamos desarrollar el pensamiento crítico”

“Cuando el niño o el adolescente es capaz de desarrollar ese pensamiento crítico, ante la adversidad o el fracaso decidirá aumentar el esfuerzo, querrá superarse y creerá en su capacidad de mejora para sobreponerse y afrontar los problemas. El esfuerzo siempre será más fácil si el niño está motivado, con ganas de aprender, si tiene gusto por el trabajo bien hecho y además quiere conseguir una meta”.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com
 

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