¿Comer en el colegio también puede ayudar a aprender?

El comedor puede influir en mucho más de lo que ocurre a la hora de comer


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 3 de noviembre de 2026 19:03 | Modificado: 3 de noviembre de 2026 19:11


Pensamos en el comedor escolar y enseguida aparecen macarrones, lentejas, bandejas, monitores y niños negociando cuántos guisantes tienen que comerse antes del postre.

Pero quizá estemos viendo solo una parte de lo que ocurre allí.

Un informe presentado este 3 de noviembre por Educo ha revisado 45 publicaciones científicas de diez países de la OCDE y plantea una idea que resulta bastante más interesante que discutir únicamente si el menú lleva suficiente verdura: comer en el colegio puede tener relación también con el aprendizaje.

el comedor ayuda a aprender

Cuando el hambre entra también en clase

La explicación más evidente es bastante sencilla. Resulta difícil prestar atención cuando se tiene hambre.

PUBLICIDAD

Los estudios revisados por Educo encuentran asociaciones entre los programas de comedor escolar y mejoras en áreas como Matemáticas, Lengua y lectura. En algunas investigaciones también aparecen mayor concentración y mejor participación durante las clases posteriores a la comida.


Eso no significa que apuntarse al comedor vaya a subir automáticamente las notas. Los estudios proceden de distintos países, utilizan programas diferentes y ninguno demuestra por sí solo qué ocurriría exactamente en España.

Pero sí cuestionan una idea muy extendida: que el comedor empieza cuando termina la clase y no tiene nada que ver con ella.

El comedor también puede reducir diferencias

Aquí aparece quizá la cuestión más importante.

Según el INE, en 2025 el 33,9 % de los menores de 16 años estaba en riesgo de pobreza o exclusión social.

PUBLICIDAD

Para algunos niños, una comida completa en el colegio es simplemente una comodidad familiar. Para otros puede garantizar regularidad, calidad nutricional y algo tan básico como sentarse a comer lo suficiente cada día.

El propio Real Decreto 315/2025, actualmente en vigor, reconoce oficialmente al comedor escolar como una pieza relevante para reducir la pobreza infantil y establece criterios mínimos para ofrecer menús equilibrados, con presencia de frutas, verduras, legumbres y límites para carnes procesadas, frituras y platos precocinados.

Por tanto, hablar de comedor también es hablar de igualdad educativa.

No cualquier comedor produce los mismos beneficios

Hay otro matiz interesante en el informe es que no basta con servir comida.

El tiempo disponible, el ruido, las colas, la convivencia o la posibilidad de hablar tranquilamente con otros niños también condicionan la experiencia. Algunos estudios analizados muestran que comer con prisas o en espacios poco agradables puede hacer que los alumnos dejen parte de la comida para poder salir antes al recreo.

Quizá por eso deberíamos dejar de pensar en el comedor como una especie de "aparcamiento" entre las clases de la mañana y las de la tarde.

PUBLICIDAD

Allí los niños comen, sí. Pero también hablan, aprenden normas de convivencia, ganan autonomía, descansan y vuelven después al aula.

Y si queremos saber por qué un niño aprende mejor o peor, quizá no deberíamos mirar únicamente lo que ocurre delante de la pizarra.

A veces, parte del aprendizaje puede empezar también alrededor de una mesa.

 

Bibliografía

  • INE. Encuesta de Condiciones de Vida 2025, publicada en febrero de 2026.
  • BOE. Real Decreto 315/2025 sobre alimentación saludable y sostenible en centros educativos.
  • Educo. El espacio comedor también educa. Evidencias y propuestas para un mediodía universal, gratuito y equitativo, 2026.

 

PUBLICIDAD

Artículos relacionados

Comentarios

¡Sé el primero en comentar!