¿Cuándo le digo que es adoptado?

Para los padres adoptivos, el momento de revelar a su hijo sus orígenes es todo un reto. Pero los niños no deben crecer en la mentira ni en la ocultación. Hay que saber elegir el momento más adecuado, conocer qué información se les debe dar y cómo facilitársela.

La adopción es, desde la valoración profesional de la salud, la provisión de un ambiente familiar permanente y estable donde el niño pueda crecer y desarrollarse sin problemas. Se lleva a cabo en beneficio del menor, y el niño tiene derecho a no ser educado en la mentira. En el primer año de vida del niño con su nueva familia es importante la integración y tener a los padres como punto de referencia. Una vez que el niño ha adoptado a su vez a los padres, aparecen los primeros comentarios y referencias a la vida anterior en su país de origen. Dependiendo de su edad, los pequeños a veces recordarán con cariño a algún amigo o cuidadora o mostrarán rabia porque no fueron a buscarlo antes; otras veces fabulan su historia… Pero siempre hay que escucharlos y responderles dando una visión digna de la institución acogedora, así como de los motivos por los que accedieron a su familia actual. Es comprensible que haya padres que duden de la conveniencia de contar a su hijo la historia de su adopción por sus propias inseguridades como padres, por deseos de exclusividad o por temor a perder al hijo o a que éste al conocer su origen los abandone o niegue su condición adoptiva... A veces, los padres apelan a tópicos, como que el niño no está en condiciones de entender algo tan complicado o que como era muy pequeño no puede recordar nada. Sin embargo, cuando al niño no se le comenta en el momento adecuado cuál es su origen, existen algunos riesgos, como niveles altos de ansiedad o problemas de comportamiento, debidos a la falta de estrategias de afrontamiento que sugieren la necesidad de hablar. La clave está en cuándo, cómo y qué contar.

Cuándo

El momento para decirle a un niño que es adoptado dependerá de las circunstancias. Muchos padres creen que, en el caso de niños de otra raza, su aspecto delatará su origen y que será por tanto más fácil. Sin embargo, no siempre es así, como en el caso de una niña de piel oscura que un día le pregunta a su mamá: “Y ¿cuándo me voy a volver blanca como tú?”. Para los expertos, lo más conveniente es abordar el asunto cuanto antes, ya que ello contribuye a establecer una relación más sólida entre los padres y el hijo, cuya base sea la confianza. La forma de decírselo debe ser gradual, comenzando entre los 2 y 4 años. Conocer desde siempre el hecho de la adopción facilita el proceso de comunicación. Si los padres hablan de ello con la familia extensa y con los amigos, proporcionarán un carácter de normalidad y naturalidad que propiciará en el menor valoraciones positivas, lo que facilitará que comprenda lo que significa la adopción. Un niño de 4 años ya ha desarrollado suficientemente sentimientos e identidad. Sabe quién es, que es único y que los padres son para él las personas con las que se quiere identificar.

Cómo

Los padres adoptivos son las personas más adecuadas para transmitir a su hijo su condición de adoptado. Pero la forma de hacerlo puede tener consecuencias en el ajuste personal posterior del niño; por eso, cuanto mas respetuosos, tranquilos y comprensivos sean los padres adoptivos con las familias biológicas, más fácil será informarle del hecho de ser adoptado. La recomendación sería construir una historia con elementos verdaderos que debe ir creciendo en datos a medida que el niño evoluciona. Con 3 ó 4 años los niños preguntan de dónde vienen los bebés, quieren ver fotos de su mamá embarazada, de ellos mismos recién nacidos o en el hospital, como han visto en el caso de sus primos o amigos. Y hay que decirles la verdad. Hablarles de una “señora” que los llevó en la tripa no es recomendable porque el término “mamᔠtiene una connotación afectiva, pero también puede llevar a confusión, porque es difícil para un niño entender que pueda tener “dos madres”. Los padres adoptivos han de trasmitirle que ellos querían un hijo, pero que, como no podían, viajaron muy lejos para ir a buscarle a una casa donde había otros niños/as; que, para ellos, ya era una persona muy valiosa y deseada antes de que llegara a su nuevo hogar; que ya le habían aceptado y acogido tal y como era antes de convertirse en su hijo y que le quieren mucho. Cuando el niño adoptado tiene más edad y ha podido conocer a su madre biológica o a hermanos y parientes, sus preguntas serán más directas e irán encaminadas al porqué. En algunos casos, puede expresar pronto su deseo de volver a ver a su familia biológica alguna vez en el futuro y habrá que acompañarlos en su deseo.

Qué contarle

¿Qué información le vamos a dar? Hay algunos datos que NO se le deberían facilitar. Por ejemplo: · No hay que decirles que sus padres biológicos murieron si no se sabe con seguridad o no es verdad. · No se debe dar una mala imagen de los padres biológicos para justificar la adopción. · No hay que dramatizar el abandono ni dar excesiva información. Es preferible decir que no se sabe por qué no podían cuidar al niño, realzar los datos positivos y suavizar al máximo los negativos. Hay que contar la verdad, pero entregándola gradualmente a medida que crecen. Entre los aspectos que SÍ hay que abordar figuran: · Orígenes familiares y étnicos. · Historia de abandono o alejamiento de la familia biológica. · Motivos por los que se le ha adoptado y la forma de llevar a cabo la adopción. Los padres adoptivos deben estar preparados y dispuestos para: · Ser los primeros en revelar la adopción y contestar sus preguntas. · Expresar comprensión y respeto hacia la necesidad del adoptado a conocer su origen y las razones de la adopción. · Comunicarse abiertamente con el niño sobre la adopción y crear la atmósfera adecuada para que el niño pregunte sin temor. · Continuar hablando de la adopción después de la revelación inicial. · Adaptar el nivel de conversación a la madurez emocional y cognitiva del niño. Pueden ayudarse de cuentos, libros, vídeos, fotos del viaje, así como de la ropa que llevaba en el primer encuentro. Lo importante es que todo ello vaya acompañado de muestras de cariño y del recordatorio de que estará con ellos en su casa y para siempre. Melba Aragón. Psicóloga

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