Mi bebé tiene caries

Cómo reaccionar si tu hijo ya tiene caries

Mi bebé tiene caries

Tu hijo se queja de dolor de dientes cuando come. Y descubres que, en uno de sus dientes hay una manchita. Acude enseguida al dentista, porque las caries avanzan más rápido en los bebés y hay que tratarlas lo antes posible.

¿Cómo se reconoce una caries?

La caries se manifiesta por unas manchas marrones en el surco gingival y por el dolor que causa, aunque este suele ser menos intenso que cuando la caries afecta a un diente definitivo. En el niño, puede empezar en los incisivos superiores y, si no se trata, se extiende a los caninos y a los molares temporales.

La caries extiende poco por la superficie, pero abre una cavidad en el fondo del surco o entre los dientes (el más doloroso). Se desarrolla hacia el interior del diente, de la superficie hacia la pulpa, es decir, hacia el centro del diente donde se encuentran los nervios y los vasos sanguíneos. Cuando alcanza el nervio dental, se produce el dolor de muelas: en ese caso hay que actuar rápido. La destrucción de un diente de leche puede tener consecuencias nefastas para la dentición futura.

Si tu hijo tiene caries, acude al dentista

Los dientecitos de leche de tu hijo son blancos como la porcelana, pero es recomendable hacer la primera visita al dentista hacia los 18 meses, aunque solo sea para que te den los primeros consejos sobre prevención.

Este primer contacto permite que el niño se familiarice con el médico y con todos esos aparatos tan raros que sin duda le impresionan. El día que haya que curar la primera caries, la experiencia será menos estresante. Es preferible que acudas a un dentista que esté acostumbrado a tratar con niños.

Hoy en día, los especialistas cuentan con nuevos materiales que hacen que su intervención sea indolora. Utilizan sobre todo el Carisolv, un producto que disuelve la caries sin provocar dolor.

Para evitar las caries, combate el azúcar

Para evitar que a tu hijo le aparezcan esas manchas tan feas, es indispensable que controles mucho el azúcar. A las bacterias, que son muy golosas, les gustan especialmente los residuos dulces que “deambulan” por la placa dental. Pero la mezcla de bacterias y azúcar lleva a la producción de ácidos que atacan el esmalte y la dentina (que se esconde bajo el esmalte), provocando la caries.

Nada de biberones por la noche. El “síndrome del biberón” es una enfermedad muy conocida: afecta a los niños a los que se les dan biberones (de agua azucarada, leche o zumos) para que se calmen y se duerman. Los dientes maceran en un líquido dulce que paraliza la acción de la saliva y favorece la aparición de la caries.

Ofrécele fruta. Los niños tienen un gusto innato por lo dulce, no hay porque negarles ese placer. Da a tu hijo fruta, porque sus azúcares son menos nocivos. También hay golosinas de farmacia (caramelos, chupachups, dulces y chicles) que llevan un edulcorante de origen natural, el xilitol. Las bacterias no utilizan ese edulcorante para atacar los dientes. De todos modos, se debe consumir con moderación.

Procura que tu pequeño utilice siempre su propia cuchara. Al probar del plato de tu hijo y luego volver a meter la cuchara, puedes favorecer la aparición de caries, al añadir tus bacterias a su comida.

Para evitar las caries, hay que acostumbrarse a un buen cepillado

Tu hijo tiene que cepillarse los dientes por la mañana y por la noche, antes de acostarse. Si protesta, conviértelo en un juego: cepillaos juntos los dientes delante del espejo. Seguro que intentará imitarte.

Antes de los 4 años, el niño debe utilizar un dentífrico sin flúor. La primera visita al dentista permite regular el aporte de flúor en función de su riesgo de caries.

En general, antes de los 4 años, su alimentación le aporta el flúor que necesita.

Hay una continuidad entre los dientes de leche y los definitivos. Si se destruye un diente de leche atacado por una caries y no curado, cuando el diente definitivo que está debajo vaya a salir, no podrá apoyarse en la cara posterior de ese diente de leche y no crecerá en la posición adecuada

Noémi Colomb, con la colaboración de Alain Amzalag, cirujano dentista y asesor científico de la Ufsbd (Union française pour la santé bucco-dentaire).

© Enfant Magazine

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