¡Mi hijo ya habla!

Los primeros sonidos de tu hijo

Expresarse con sonidos, palabras y frases requiere muchas habilidades. Tu hijo las va a ir adquiriendo sin dificultad a los largo de los primeros años. En estos tres primeros meses, ya se expresa a su manera.

Mi hijo ya habla

Lo que te dice al nacer

De momento, hay que reconocer que su repertorio es bastante limitado. Con respecto a la expresión oral, el recién nacido se limita a gritar y llorar. Pero sus primeras manifestaciones vocales pueden presentar diferentes significados, desde el hambre al dolor, pasando por los nervios. Se trata de una comunicación aún embrionaria, pero no por ello menos real.

Lo que demuestra… que su aparato fonador aún no ha llegado a la madurez. Y es que el conducto vocal del recién nacido no presenta la curvatura en ángulo recto indispensable para el desarrollo del lenguaje articulado. En el bebé, ese órgano tiene más bien forma de arco. La lengua también es muy molesta, porque es grande y ocupa toda la boca. Por último, los músculos necesarios para hablar –especialmente los que controlan los labios-, no están plenamente operativos. Por eso tu bebé no habla desde que nace.

Lo que oye al nacer

Con tan solo unos días, el recién nacido diferencia perfectamente entre dos sílabas tan parecidas como “ba” y “da”, o entre “biba” y “babi”. ¿Cómo podemos saberlo? Gracias a los trabajos de los investigadores. Estos hicieron oír a unos bebés de pecho el sonido “ba” varias veces seguidas.  Al principio, los pequeños oyentes succionaban el chupete con fruición, manifestando así su interés. Luego, cansados de la repetición, aminoraron el ritmo. Pero, en cuanto recibieron un nuevo sonido, en este caso “da”, volvieron a succionar el chupete intensamente, lo que demuestra que se habían percatado de que el sonido no era igual.

Lo que demuestra… que no se conforma con permanecer pasivo ante una voz que capta cerca de él. Empieza inmediatamente a extraer sonidos a partir de las palabras que oye aunque, claro está, no es en absoluto consciente de lo que hace. El bebé se inicia pronto en el lenguaje ¡casi sin saberlo! Lo cual no es nada sorprendente, ya que su cerebro está programado para ello: el ser humano nace con una disposición inscrita en su código genético para “procesar” el lenguaje.

Cómo contestarle

De momento, tu bebé no se puede comunicar con palabras, no puede contestarte de manera inteligible. Pero eso no impide que tú le hables: ya hemos visto que no deja de analizar y desmenuzar todos los sonidos presentes en los mensajes que le diriges.

También es conveniente que lo inicies en las demás formas de comunicación no verbal: la mirada, los gestos, el tacto, las caricias o las expresiones faciales. Son pilares muy importantes del lenguaje que no podría existir sin ellos.

Lo que te dice hacia los 2 meses

Llega la revolución del “ajó”, o del “agué”, eso depende de cada niño. Tu bebé ya emite sonidos a lo largo de una expiración: se entrega a una especie de suspiro vocal.

Lo que demuestra… que su voluntad no tiene mucho que ver con todas esas producciones vocales: las descubre por casualidad y las experimenta poco a poco. Se deben a su respiración que, a lo largo de las semanas, ha cobrado más fuerza. Y a su lengua, de imponente tamaño, que tiende a “lanzar” los sonidos hacia detrás. De ahí los “ajós” que a veces parecen suaves arrullos.

Lo que oye hacia los 2 meses

Tumba a varios bebés franceses en una cuna. Emite un texto en inglés por un altavoz situado a la izquierda de su cara y un texto en francés a través de un altavoz situado a la derecha. ¿Qué ocurre? Unos investigadores lo probaron y observaron que los pequeños galos se volvían hacia el altavoz francés.

Lo que demuestra… que el bebé reconoce muy bien su lengua materna a pesar de su corta edad. ¡Incluso parece que la prefiere a otras lenguas!

¿Cómo responderle?

Cuando te regala esos magníficos “ajós” que, según los investigadores, no tienen ningún significado, tú debes responderle. No dudes en utilizar esa voz tan característica a la que las madres recurren de forma instintiva cuando se dirigen a su bebé: aguda y muy melodiosa. Los especialistas la llaman “motherese” (del inglés mother, “madre”). Según parece, a los bebés les encanta y la prefieren a una entonación neutra.

Isabelle Gravillon con Pierre Hallé, profesor de investigación del CNRS y Marie-Josèphe Rancon, ortofonista.

© Enfant Magazine

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