El gateo, la gran conquista del bebé

Gatear es muy beneficioso para los bebés

Poder, por fin, desplazarse y explorar el mundo a su antojo: ¡qué gran paso! Gatear no solo permite al bebé ganar movilidad, sino que, además, favorece el desarrollo armónico de su cuerpo, aumenta sus conexiones neuronales y perfecciona sus sentidos y sus relaciones sociales. El gateo, la gran conquista del bebé, comienza después de haber conseguido sentarse sin soporte.

Los progresos durante el primer año son muy notables en todos los ámbitos, pero los más llamativos son los motrices, desde los movimientos desvalidos y espontáneos hasta una actividad motriz guiada por la voluntad férrea de moverse para conquistar el mundo de forma activa. Desde que nace, el bebé desarrolla habilidades motrices que le van a permitir en el futuro no solo desafiar la gravedad, sino que le van a ayudar también a expresarse (gestos, dibujo, escritura…) y a desenvolverse en el entorno.

Del gateo a los primeros pasos, un proceso paso a paso

El gateo, la gran conquista del bebé

El progreso de las habilidades motrices no es fortuito; ocurre de forma secuencial y coordinada. Primero se adquieren las funciones más simples y sobre ellas se sustentan las más complejas. Es decir, primero, tiene que adquirir fuerza en su cuello para poder mantener la cabeza erguida y ver a su alrededor. Después, conseguir fuerza y movilidad en la parte superior de su cuerpo para poder levantar con sus brazos el pecho del suelo.

Más tarde, lograr darse la vuelta y sentarse sin apoyo, para pronto descubrir que sentarse no es suficiente, que quiere alcanzar los objetos de su alrededor. Intentará varias formas de moverse para conseguirlo, girar, reptar, gatear, ponerse de pie agarrándose a la barandilla de su cuna o a algún mueble... Y enseguida conseguirá el equilibrio y la coordinación necesarios para caminar de una forma controlada. Todas las partes de su cuerpo, sus órganos de los sentidos y su sistema nervioso actúan de forma coordinada para avanzar en su autonomía y desarrollo.

El bebé gatea, ¡se acabó la tranquilidad!

Una vez que ha conseguido sentarse sin soporte, un día el niño se inclinará hacia delante y apoyará sus brazos sobre el suelo. Al principio, simplemente se balanceará, pero enseguida comenzará a desplazarse y aprenderá también a volver a sentarse desde la posición de gateo. Se está convirtiendo en todo un experto y quiere investigarlo todo. Hay que ayudarle a que explore, pero de manera segura.

Es muy importante darle la oportunidad de desplazarse cada día por un espacio amplio y exento de peligros y cuya superficie sea dura, lisa y confortable. Permanecer mucho tiempo sentados en el cochecito, en una hamaca o en el andador le retrasará posiblemente la marcha. Es bueno estimularlo para que se desplace y alcance las cosas que desea.

En el gateo, cada bebé a su ritmo

Aunque cada bebé sigue su ritmo, suelen comenzar a gatear entre los 8 y los 9 meses, y no dejarán de hacerlo hasta que tengan absolutamente dominada la marcha, ya que gateando alcanzan mayor velocidad. No todos los niños gatean. Algunos omiten directamente esta etapa. Otros, prefieren su “propia técnica” y se desplazan, por ejemplo, sentados. En principio, no es preocupante si el bebé no gatea, lo importante es que consiga desplazarse. No obstante, es el pediatra el que debe opinar si la evolución que sigue cada niño está o no dentro de los límites normales.

Virginia González. Psicóloga y profesora de Educación Infantil

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