Etapas de socialización de un niño

Los primeros amigos de tu hijo

Es algo nuevo: en el parque, ves que tu pequeño intercambia juguetes con otros niños, reparte besos y, a veces, también asesta algún pequeño golpe con la pala. Está aprendiendo a vivir en grupo.

Etapas de socialización de un niño

Principales etapas de la socialización de un niño

Entre los 9 y los 12 meses, el bebé descubre la existencia de otros niños. Empieza a buscar y a captar la mirada de un peque que está sentado a su lado y le da un juguete a cambio de otro…

Entre los 12 y los 15 meses, los niños juegan uno al lado del otro. Se observan y se influyen sin estresarse. De hecho, se imitan entre ellos, igual que imitan a los adultos. Para el niño pequeño, la imitación es la manera de aprender las relaciones, de aprender a vivir en el mundo.

La etapa de la marcha: el aprendizaje de la marcha determina, en cierto modo, el inicio de la conquista del mundo por parte del pequeño. Llegado a este punto, sus relaciones con el otro no suelen ser muy suaves. Se apodera del juguete de su vecino, lo empuja, le tira del pelo y, a veces, lo muerde. El otro sigue siendo, en cierto modo, un objeto que desea probar para ver cómo reacciona. El pequeño también provoca el conflicto para atraer la atención del adulto, que sigue siendo su referencia número uno.

A los 15 meses, el niño posee un vocabulario de unas quince palabras que crecerá rápidamente. Y le gusta jugar a imitar (juega a mamás y bebés, a la hermana mayor, a los médicos…). Esos juegos simbólicos se basan en el intercambio. El juguete o la manipulación pasan a ser accesorios. El verdadero soporte del juego es “el otro”. Paralelamente, empieza a prestar los juguetes de mejor grado.

Entre los 15 y los 18 meses, su sed de interacción crece. Es la edad ideal para socializar, para llevarlo a la guardería. Entre los 15 y los 18 meses, a los niños les gusta jugar juntos, aunque todavía no han escogido a su mejor “amigo” o “amiga”.

Hacia los 18 meses, el niño busca el juego colectivo: correr, saltar… Valora los ritos propios de la vida de grupo. En la guardería, por ejemplo, a partir de los 18 meses, los niños se saludan con gritos de alegría por la mañana. Adquieren el sentimiento de pertenencia a un grupo, que les prepara ya para la Educación Infantil.

Luego, hacia los 2 años, suele darse una fase corta de regresión social, al mismo tiempo que el niño llega a la edad del “no”. Para que nazcan las primeras amistades, hay que esperar hasta los 2 años y medio. A esa edad, el niño empieza también a incorporar las reglas de sociabilidad, a saludar, a dar las gracias, a despedirse…

Pero si hacia los 3 años el niño no ha escogido a su amigo preferido, no hay que preocuparse. Si está contento solo, si juega, irá hacia los demás y se volverá sociable en cuanto esté preparado. Si quieres, puedes ayudarle a volverse hacia los demás invitando a sus primos o a un vecino, pero todavía no debes dejarle que se las arregle solo. Ayuda a crear lazos proponiendo juegos, un corro, etc. Y en familia, no lo prives de los momentos de convivencia (comidas, fiestas…) con el pretexto de que es pequeño y no lleva el mismo ritmo.

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