Escoger el cambiador

Para cambiar al bebé, basta con poner una toalla sobre la cama, claro, ¡pero cuidado con el lumbago! Es mejor utilizar un cambiador.


Los diferentes modelos de cambiadores

De la simple plancha que se coloca sobre una mesa, una cómoda o en la bañera al mueble diseñado para cambiar al bebé, existen todo tipo de planchas y mesas destinadas a ese fin.
Es muy práctico disponer de una mesa cambiador en la habitación del bebé, porque permite tener la ropita a mano mientras lo cambias.
El cambiador que lleva una bañera integrada es adecuado si tienes un cuarto de baño grande, donde puedes centralizar el aseo del bebé. Algunos modelos integran incluso una bañera para el recién nacido.


La seguridad es lo primero

Antes de comprar el cambiador, comprueba que en el producto escogido aparezca lo siguiente: “Norma Europea NF EN 12221 de octubre de 1999”. Esta norma de seguridad garantiza sobre todo la estabilidad y eficacia de las protecciones laterales. Pero, atención, las caídas de los cambiadores son frecuentes. Los padres olvidan que, a partir de los 3 o 4 meses, un bebé es capaz de girarse tan rápido que al más mínimo descuido del adulto, el bebé se puede caer. Las consecuencias (traumatismo craneoencefálico) son tanto más importantes cuanto que la caída generalmente se produce sobre las baldosas del cuarto de baño.

Así que no dejes nunca al niño sobre el cambiador sin vigilancia y sujétalo colocando siempre una mano sobre el vientre. Si llaman a la puerta, llévate al bebé contigo para abrirla. Y escoge un cambiador que te permita tener al niño frente a ti. Así te será más fácil y agradable cambiarlo.

Consejo +

Ten a mano todo lo que necesitas. No solo es más práctico, también es más seguro: así no dejas ni un segundo al bebé sin vigilancia. En el cuarto de baño, la seguridad es lo primero.

Safia Amor

© Enfant magazine

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