7 cosas valiosas que puedes hacer por tu bebé

Consejos para ayudar al desarrollo del bebé recién nacido

Durante el embarazo y los primeros meses de vida del bebé es cuando más importantes son nuestros hábitos de vida. Pequeños cambios en el entorno y nuestras costumbres pueden suponer grandes ventajas para tu hijo. Los agentes ambientales y hábitos extendidos pueden estar perjudicando a la salud tu bebé más de lo que imaginas. A la vez, pequeños cambios en la rutina diaria pueden aportarler grandes beneficios. 

Consejos para ayudar a los bebés recién nacidos

Consejos para recién nacidos

Estos siete puntos pueden ayudarte a aclarar ideas equivocadas.

Evita los humos y los cólicos del bebé

Es sabido que los hijos de madres fumadoras, o expuestas al humo del tabaco durante el embarazo o la lactancia, tienen mayor riesgo de síndrome de muerte súbita (lo que se conoce como “muerte en la cuna”), otitis y asma, pero se sabe menos que tienen más probabilidades de sufrir cólicos.
¿Y cómo saber si el llanto de tu bebé es o no es un cólico? Los expertos proponen la regla de tres. Si el bebé llora al menos tres horas al día, durante al menos tres días a la semana y al menos durante tres semanas, no hay duda: es un cólico. Tanto el padre como la madre (y el resto de miembros de la familia) pueden reducir el riesgo de cólicos en el bebé si dicen adiós al tabaco o, al menos, no fuman jamás en su presencia.

Asegura al recién nacido las horas de sueño 

Muchos bebés no duermen el total de 14 ó 15 horas diarias que necesitan. Ese déficit puede tener consecuencias muy negativas en su desarrollo físico y su comportamiento. Según el Dr. Eduardo Estivill, director de la Clínica del Sueño del Instituto Dexeus, “las investigaciones muestran que hasta un 30% de los niños españoles de entre 6 meses y 5 años de edad duermen por la noche menos de las 11 ó 12 horas necesarias”.

Su consejo: “Establecer unas pautas de sueño fijas y seguirlas estrictamente. Un niño que se acuesta siempre a la misma hora, en la misma cuna o cama, con los mismos objetos (osito, manta...), en un ambiente tranquilo y sin luz, desprovisto de elementos perturbadores, duerme mejor y más horas y está más tranquilo durante el día que otro niño cuyas pautas de sueño cambian constantemente”..

Considera la lactancia materna

La lactancia materna ha sido diseñada por la naturaleza para satisfacer múltiples necesidades. Por un lado, dar de mamar potencia los vínculos afectivos entre madre e hijo: por otro, la leche materna aporta el bebé los nutrientes que necesita y le protege frente a numerosas enfermedades.

Nuevos estudios revelan que los bebés alimentados con leche materna tienen un riesgo un 20% menor que la media de sufrir infecciones, síndrome de muerte súbita y otras causas de muerte en el primer año de vida. Los expertos aclaran sin embargo que “aunque lo ideal es dar de mamar al menos seis meses, no se pueden señalar reglas generales: la decisión de dejar de amamantar debe tener en cuenta tanto las necesidades de la madre como de las del niño”.

No sientes al bebé delante de la tele

Con apenas dos meses de vida, los bebés ya muestran gran interés por una pantalla de televisión encendida. Sin embargo, nuevos estudios indican que cuanta más televisión ve un niño menor de tres años, más probabilidades tiene de desarrollar trastornos de atención después. Los estudios señalan un aumento del 10% en dicho riesgo por cada hora de televisión que ve el niño al día. La conclusión de los expertos: no sentar jamás a un niño menor de dos años delante de la tele.

Practica el contacto entre el bebé y la madre

Un estudio publicado en la prestigiosa revista Pediatrics ha demostrado que apretar suavemente a un bebé contra la piel de la madre durante una hora poco después del parto tranquiliza al bebé y le ayuda a dormir más horas la primera noche. Ya de vuelta a casa, el contacto físico regular con el bebé tiene un intenso impacto.

Los niños a los que padres y madres prodigan caricias, achuchones, arrullos... se desarrollan mejor tanto física como mentalmente. Un número aún mayor de estudios lo ha comprobado a la inversa: los niños que tienen escaso contacto físico se desarrollan peor y acaban teniendo problemas cognitivos y emocionales. Incluso los padres se ven influidos: los que potencian el contacto físico con sus hijos desarrollan vínculos más estrechos con ellos.

Evita vapores nocivos cerca del bebé

”Además del humo del tabaco, la exposición a compuestos orgánicos volátiles (COV) caseros, como los presentes en pinturas y barnices, sprays para muebles, perfumadores ambientales y otros productos de limpieza, aumentan el riesgo de asma en los niños”, señala un nuevo estudio australiano.

En concreto, por cada aumento de 10 unidades en algunos COVs, el riesgo de asma se duplica o triplica. Los productos que nuestras abuelas utilizaban en la limpieza, como el vinagre, el bicarbonato, el jabón “lagarto”..., y nuevos productos “amables con el entorno” ayudan a reducir la exposición a los COV y el riesgo de asma.

Escucha música clásica con tu bebé

Aunque las opiniones están aún divididas, muchos expertos creen que la música (sobre todo clásica) estimula el cerebro del bebé y potencia su desarrollo emocional y cognitivo. Otros estudios con prematuros han comprobado que la música clásica (Mozart, Schumann, Ravel...) parecen tener un efecto especialmente beneficioso y estimulan las ondas cerebrales alfa, creando sensaciones de calma. Mientras las investigaciones prosiguen, el estado norteamericano de Florida ya obl¡ga a todos los centros de preescolar a poner música a los niños y muchas maternidades de los EE.UU regalan incluso CDs con música clásica a las madres.

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Comentarios (2)

24 sep 2017 16:22 ****

es lo que yo hago

11 sep 2017 16:42 Aa Javier

Es muy adecuado