Mi hijo juega con la comida

La hora de comer se ha vuelto un juego para él. ¿Cómo puedes enseñarle a comer como un niño mayor?

Espinacas esparcidas por la mesa, miguitas en el suelo, puré en el pelo… Desde que está aprendiendo a comer solo, tu hijo lo pasa en grande.

El problema

Desde que quiere comer solo, tu hijo aprovecha para jugar con la comida y se forma un auténtico campo de batalla a su alrededor.

¿A quién afecta?

A tu hijo. No puede dejar de jugar con los alimentos y, ante tu impaciencia, insiste todavía más. Al final, las comidas se convierten en un mal trago.

A ti. Temes la hora de la comida, porque cada vez se entabla una auténtica lucha entre él y tú. Lo peor es que temes que no coma lo suficiente.

Juega con la comida y la esparce por todos lados

Aplasta la pasta, extiende la compota… Es normal, está en la edad de descubrir los materiales y manipularlos. Así hace suyos nuevos alimentos y se familiariza con ellos para aceptarlos mejor cuando se los mete en la boca.

Qué debes hacer. Prepara el terreno protegiendo el suelo con un hule o papel de periódico. También puedes utilizar un plato con ventosas, un delantal de manga larga o un babero con bandeja de recuperación. O pide a su padre que establezca los límites, es más eficaz.

Qué debes decir. “¿Has visto el arroz? Ahora parece puré. Pruébalo, vas a ver, así también está rico. Pero no lo tires al suelo. Todo a la boca”.

Juega con la comida, pero no se la come

Una vez ha convertido todos los alimentos en una papilla, tu pequeño payasete ya no quiere comérselos. La comida se convierte para él en un gran campo de juegos… pero no de ingestión de alimentos. No tienes por qué preocuparte. Ya comerá mejor la próxima vez, cuando tenga hambre.

Qué debes hacer. ¿Quiere jugar? Haz tú lo mismo. Por ejemplo, preséntale los alimentos de manera lúdica, añadiendo una gotita de kétchup de vez en cuando. El niño se distraerá recolocando todo a su gusto. Puedes inventar una historia sobre eso, mientras tu hijo toma unos bocados, claro.

Qué debes decir. “¡Qué bonito lo que has hecho en tu plato! ¿Dónde lo vamos a esconder? ¿En tu mano? ¡No, en tu boca! Como yo, mira. Prueba y verás”.

La comida es interminable

A su edad, no para quieto. Pasar mucho tiempo sentado en una silla no tiene interés para él. Por eso se distrae con lo que tiene más a mano, es decir, la comida. Y si esperas a que se acabe el plato para hacer otra cosa, la comida no se acaba nunca.

Qué debes hacer. Galopar es fantástico, pero compartir una comida también está bien. Lo ideal, evidentemente, es darle ejemplo comiendo al mismo tiempo que él y manifestando tu agrado por estar sentada a la mesa. Como le gusta imitarte, no tardará en hacer lo imposible por comer como tú. Si logras contener tu impaciencia, el método funciona.

Qué debes decir. “Venga, vamos a tomar una cucharada los dos a la vez. Preparados, listos… ¡ya!”.

Sophie Viguier-Vinson con la colaboración de Henri Bouchet, pediatra.
© Enfant Magazine

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