Insectos, reptiles y animales domésticos: Mordeduras y picaduras

Picaduras más frecuentes y el modo de tratarlas o evitarlas

Una horda de bichos nos amenaza por tierra y aire, sobre todo en los meses de calor. Los niños –de piel clara y delicada– son sus víctimas predilectas. Éstas son las picaduras más frecuentes y el modo de tratarlas o evitarlas.

picaduras

Mosquitos y arañas

Para evitar las picaduras, además de los repelentes al uso –¡una capa de Vicks Vaporub en las zonas más expuestas es perfecta!–, se recomiendan las dietas ricas en ajo y cebolla, en vitamina B1 (en cereales) o cinc (en carnes rojas y cereales enriquecidos), ya que hacen que el cuerpo emita un olor especial que ahuyenta a los insectos. Si ya nos han picado, algunos dermatólogos proponen aplicar barro sobre la picadura: no se sabe por qué, pero es eficaz. Las compresas de vinagre o de amoniaco, el agua con bicarbonato, el hielo y una amplia gama de productos de farmacia para picaduras alivian dolor y picor.

Abejas y avispas

Más de medio millón de españoles –y un gran porcentaje de niños– sufren cada verano reacciones alérgicas por picaduras de abejas y avispas. Más de 20 fallecen por shock anafiláctico, una reacción alérgica muy grave al veneno de esos insectos, cuyos síntomas son dificultad para respirar, opresión en el pecho, mareo, vómitos e inconsciencia, y que requiere ingreso inmediato en un hospital. Si la reacción es intensa, pero más leve, es recomendable la inmunoterapia (inyecciones de pequeñas cantidades de veneno del insecto para que el organismo se acostumbre a él y no se produzca shock en una segunda picadura). Cuando se produce la picadura, es importante no arrancar nunca el aguijón de un tirón, porque se libera más cantidad de veneno al oprimir la bolsa de ponzoña adherida a él. Lo mejor es rascarlo con una tarjeta de crédito. Luego, una aspirina humedecida sobre la picadura previene la inflamación. Para el dolor, lo mejor es el paracetamol. Y para los picores, los mismos remedios que antes se han indicado para la picadura de mosquitos y arañas.

Garrapatas

No pican apenas, pero pueden albergar virus y bacterias peligrosos. En contra de lo que se cree, las peores no son las de los perros (fáciles de ver antes de que escondan su cabeza en la piel para alimentarse), sino las de los ciervos y otros animales salvajes, que son más pequeñas y pueden provocar trastornos peligrosos, como la enfermedad de Lyme y la tularemia... Para arrancar una garrapata de la piel, se deben usar unas pinzas y tirar en vertical. También se puede provocar que salga por sí sola con calor utilizando una cerilla recién apagada. Inmediatamente después, hay que lavar la zona afectada con agua y jabón y aplicar un antiséptico.

Víboras

En nuestro país hay dos especies de víboras venenosas, la Vipera Aspid, localizada en la zona norte, y la Vipera Latasti, en el resto. En uno y otro caso, su mordedura se reconoce porque deja señales en forma de punto, separadas entre sí unos 8 mm. Las culebras dejan, por el contrario, una hilera de marcas. Según la cantidad de veneno que haya penetrado, los síntomas pueden ser leves o serios, llegando incluso a un fallo renal y hemorragias. Ante una mordedura de serpiente, los pasos a seguir son: · Trasladar inmediatamente al afectado a un hospital o centro médico. Si se puede, hay que intentar identificar a la serpiente; si no es venenosa, basta con desinfectar la herida. · No hacer cortes, ni intentar absorber el veneno (apenas se extrae el 5% del mismo) o hacer torniquetes (puede hacerse más mal que bien). · Hay que procurar que el afectado no se mueva o inmovilizar la extremidad afectada para evitar contracciones musculares que extenderían el veneno.

Mordeduras de animales domésticos

Los niños son las víctimas propicias de las mordeduras de perros y gatos. Una de cada cinco de ellas se infecta. Por eso, tras comprimir la herida para detener la hemorragia, en el caso de que se produzca, hay que lavar muy bien la lesión con agua y jabón para eliminar la saliva del animal y las bacterias, y llevar, después, a la víctima al médico. Éste puede recomendar la vacuna antitetánica (si el niño no se ha vacunado en los últimos 5 años) y la antirrábica. Es importante saber que una mordedura infectada no tratada puede extenderse y provocar una infección generalizada en todo el organismo. Las mordeduras de gatos se infectan más fácilmente que las de perros: sus incisivos penetran más en los tejidos.

Marisol Guisasola

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