Tortuga Mediterránea: cultura playera

Tortuga Mediterránea: cultura playera

Las tortugas mediterráneas se exponen al sol durante las primeras horas del día; así consiguen calentar su cuerpo y acelerar las funciones metabólicas.

La tortuga mediterránea es un reptil de tierra, herbívoro y de hábitos diurnos. En estado salvaje, se las puede encontrar en una franja virtual que tiene su límite occidental en Cataluña y oriental al sur del mar Negro. Aunque lo cierto es que cada vez es más complicado ‘cruzarnos’ con una, pues la destrucción de su hábitat y su popularidad como animales de compañía han hecho que desciendan de forma significativa las poblaciones salvajes. La exposición a los primeros rayos de sol de la mañana a la que acostumbran estos animales les permite absorber los rayos ultravioletas necesarios para la síntesis de la vitamina D. Además, este incremento en la temperatura corporal les ayuda a activar los enzimas que entran en juego en el proceso digestivo. Como curiosidad, cuando se encuentran en climatologías superiores a 27 °C, la tortuga mediterránea se muestra apática y se decide a excavar pequeños agujeros que se encarga de cubrir con vegetación baja. Cuando vuelven a descender las temperaturas, retoman su actividad normal. Este reptil suele comenzar el proceso de hibernación con la llegada del otoño, dejando de alimentarse hasta veinte días para limpiar sus intestinos. Se vuelven más apáticas, y llegado el mes de noviembre o diciembre, se entierran o se refugian en lugares protegidos y apartados para caer en un estado de letargo. La esperanza de vida de estas tortugas puede alcanzar los 80 o incluso 90 años.

Cuidados

Partiendo de que su dieta es un animal básicamente herbívoro, una alimentación variada es garantía de salud. Además, se recomienda hacer una visita al veterinario para establecer unas pautas regulares de desparasitación, suplementos vitamínicos...etc

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