Un bebé… ¿para cuándo?

Habéis decidido ser padres por primera, segunda o tercera vez y os cuestionáis vuestra fecundidad. Averigua cómo aprovechar al máximo las oportunidades.

Quedar embarazada Fertilidad


“Basta con conocer bien el ciclo menstrual para quedarse enseguida embarazada”: verdadero y falso.

Como sabes, la fecundación solo es posible durante la ovulación. Sí, ¿pero cuándo tiene lugar exactamente? En teoría el día 14 del ciclo, contando a partir del primer día de la regla. Pero el calendario hormonal no es totalmente regular. El ciclo puede ser más o menos largo según las mujeres y está influenciado por el estrés y el cansancio. Entonces, ¿cómo podemos saber si es el día adecuado para hacer el amor y un bebé al mismo tiempo?
Existen varios métodos: por ejemplo, tomarse la temperatura todos los días durante la primera mitad del ciclo para detectar un pequeño incremento de unas décimas que es signo de ovulación. Pero hay que haber mantenido relaciones sexuales antes y no después de ese momento. Y es difícil anticiparlo. También se puede recurrir a las pruebas inmunológicas de ovulación, que determinan el pico hormonal. La ventaja de este método es que señala el periodo favorable entre 24 y 36 horas antes del momento clave. De ese modo tenéis tiempo de poneros en situación. Claro que orinar todas las mañanas a la misma hora en un tubito no es muy divertido.
En todo caso, la doctora Laurence Levy-Dutel aconseja simplemente “tener dos o tres relaciones sexuales por semana, independientemente del ritmo y del ciclo”. Al final, resulta más natural y tiene más glamour.

“A los 20 años es más fácil quedarse embarazada”: verdadero

Entre los 20 y 25 años es efectivamente la mejor edad para concebir bebés, con un 25% de probabilidades de lograr un embarazo en cada ciclo menstrual. El problema es que el momento de tener el primer hijo no deja de retrasarse y que, para cuando te planteas ser madre por primera vez, ya en la trentena, como las mayoría de las españolas, hace mucho que superaste esa edad. Las mujeres de hoy tienen que realizarse profesionalmente, las parejas no se sienten preparadas para dar el paso y el tiempo pasa.
¿Es grave? ¿Es demasiado tarde? ¡Que no cunda el pánico! “Hasta los 35 años, los pronósticos siguen siendo bastante buenos y disminuyen lentamente, con una probabilidad del 12% de concebir un hijo en un ciclo. En la cuarentena el porcentaje baja al 6%”, afirma la ginecóloga. Pero hay que contar también con el riesgo de aborto, que aumenta con la edad, sobre todo después de los 40 años. “Estos datos demuestran que no hay que perder el tiempo y que es aconsejable no ilusionarse por ese halo mediático tan positivo de los embarazos en la cuarentena. Aunque sean embarazos muy felices, son menos comunes y más difíciles”, advierte la doctora Laurence Levy-Dutel.

“Los hombres tienen menos problemas para ser padres”: falso

¿Padre biológico de 600 hijos? Sí, su reloj biológico no funciona al mismo ritmo que el de las mujeres y hay muchos ejemplos que lo demuestran, como el de Charlie Chaplin, que fue padre en la tercera edad. ¿Lo consideras injusto? Mejor digamos simplemente “mejor para ellos”… así como para la pareja en caso de que haya diferencia de edad.
Al comparar las cifras, constatamos que el origen de la infertilidad es en un 30% femenino, en un 20% masculino, en un 40% asociado a los dos miembros de la pareja y en un 10% no tiene explicación conocida. Esto relativiza mucho la idea de que siempre es más difícil y más complicado para las mujeres, como se creía antes, cuando se consideraba que ellas eran las únicas responsables de la concepción de los hijos.
Si la cuestión de la edad y del envejecimiento del hombre sigue siendo tema de debate, el impacto de algunos medicamentos –antihipertensivos, antivirales, quimioterapia, etc.- en la calidad de los espermatozoides es mejor conocido.
El consumo de alcohol, tabaco, cannabis y el cansancio, también tienen un impacto negativo. Así mismo, los factores medioambientales y la contaminación (pesticidas, disruptores endocrinos) son responsables de la disminución regular y rápida del número de espermatozoides.
Este cuadro, que no es color de rosa, pretende animar a los dos miembros de la pareja a responsabilizarse de su fertilidad cuando desean tener un hijo.

“Esperar un año antes de quedarse embarazada no es preocupante”: verdadero

Incluso en una mujer joven y que goce de buena salud, la probabilidad de concebir un hijo es solo de un 25% por ciclo. De modo que se puede quedar embarazada enseguida… o mucho más tarde. Antes de un año de espera no hay motivo para inquietarse, sobre todo si has dejado pasar el momento de las ovulación varios meses, porque uno de los dos estaba de viaje o porque estabais cansados. Paciencia, ya llegará el momento adecuado.
Pero ¿por qué algunas mujeres están de repente tan impacientes por quedarse embarazadas cuando han tardado tanto en decidirse? “La culpa es de la sociedad de consumo, que nos ha acostumbrado a poder conseguir fácilmente lo que deseamos”, opina Laurence Levy-Dutel. Muchas parejas que acuden a su consulta viven en esa lógica de la satisfacción inmediata. El problema es que la concepción de un hijo no se programa como la compra de una lavadora, y que entran en juego muchos parámetros fisiológicos. Intelectualmente, las mujeres lo comprenden, pero la angustia se dispara cada vez que les viene de nuevo la regla.
La psicoanalista Joëlle Desjardins-Simon subraya también que “cuando estamos mentalmente preparados para ser padres, creemos que el cuerpo tiene que seguir de inmediato. Pero entre lo físico y lo psíquico existen muchos resortes inconscientes que aceleran o difieren la llegada de la maternidad”. Por último, esperar un poco debería permitirnos tomar conciencia de toda la complejidad y la riqueza que supone llegar a ser padres.

“Tener un hijo es algo natural. No hay que hacer nada especial para prepararse”: verdadero y falso.

Es cierto que se trata de un proceso natural y que, por lo tanto, no es necesario tratarlo inmediatamente como un asunto de salud, salvo si la futura madre tiene más de cuarenta años o si existen antecedentes médicos que hagan sospechar que la pareja tiene un problema de fertilidad”, explica la doctora Levy-Dutel. Aún así, cuando la pareja se plantea tener un hijo, es bueno que consulte al especialista para mejorar las probabilidades, pero sin angustiarse. Lo ideal es acudir en pareja a una consulta antes de la concepción, por ejemplo, en el momento en que la mujer deja la píldora o se quita el dispositivo intrauterino. Eso permite tener en cuenta enfermedades como la rubeola o la toxoplasmosis.
En esa visita, el médico también puede recomendar una especial atención a los hábitos cotidianos y prohibirá el tabaco, el cannabis y el alcohol.
Según la doctora Laurence Levy-Dutel, también “el peso excesivo o, por el contrario, los regímenes estrictos y mal controlados influyen en la fertilidad”. Un reciente estudio estadounidense demostró que una alimentación adecuada, acompañada de actividad física cotidiana, puede reducir en un 80% el riesgo de infertilidad asociado a los trastornos de la ovulación, responsables de casi un tercio de los problemas de fecundidad”.
Es preferible tomar proteínas de origen vegetal, consumir más fibra, hierro, glúcidos, leche y menos ácidos grasos “trans” (aceites vegetales hidrogenados). El médico te aconsejará cómo equilibrar estos aportes nutritivos.
Pero no es cuestión de obsesionarse con todo lo que es imprescindible hacer para quedarse enseguida embarazada. Respira, coge aire y piensa en otra cosa. Sobre todo, mantén relaciones sexuales a menudo y no solo en el momento clave de la ovulación. Amaos, simplemente.

“La fecundidad está en la cabeza”: verdadero y falso

Sobre esta idea tan extendida hay dos posiciones enfrentadas.
La primera, defendida por Laurence Levy-Dutel, rechaza otorgar demasiado peso al factor mental en el proceso de fecundidad, porque “si hay un problema, es importante comprender cuanto antes y en primer lugar lo que ocurre en el terreno fisiológico”, explica. Además, imaginar que todo se crea en la cabeza contribuye a que las parejas que ponen todo su empeño en tener un hijo se sientan culpables.
La psicoanalista Joëlle Desjardins-Simon, por su parte, afirma que “cuando nos disponemos a ser padres, nos sentimos atrapados por toda nuestra historia, pasada y presente. Hay que dejar de ser el niño que fuimos y eso supone haber dicho adiós a las insatisfacciones o a las heridas de nuestra infancia”, recuerda. “Generalmente, esta maduración se produce de forma espontánea pero, a veces, es necesaria una ayuda puntual”. Es la ocasión de hacer que nazcan los padres que vais a ser.

¡Es imposible dar en el clavo!

Imaginas el increíble momento en el que empieza todo como si fuera un “big-bang” que marca el principio de la vida. Pero no todo ocurre el día 14 del ciclo menstrual a las 00.01 horas, porque la fecundación sigue un largo proceso. Alrededor de ese momento, un ovocito, que tiene una esperanza de vida de entre 12 y 24 horas, migra hacia una de las trompas uterinas, a la espera de la llegada de los espermatozoides. Estos, que son legión (de 200 a 300 millones), son depositados en la vagina. Los más móviles atraviesan el cuello del útero. Su supervivencia es de 3 a 5 días. Una decena alcanza el ovocito y solo uno atraviesa la zona pelúcida para que se produzca la fusión y el nacimiento del embrión. El último paso es la migración del embrión hacia la cavidad uterina para su nidificación. En ese momento comienza el embarazo. ¡Uf! Entonces, ¿cuál es el verdadero período de fertilidad? 4 días antes de la ovulación y 24 horas después. Es imposible dar en el clavo. Lo ideal es mantener relaciones sexuales tres veces por semana entorno al momento propicio.

Sophie Viguier-Vinson, con la colaboración de la doctora Laurence Levy-Dutel, ginecóloga y endocrinóloga del hospital Tenon y del hospital Georges-Pompidou de París y de Joëlle Desjardins-Simon, psicoanalista y psicóloga.

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