7 nociones básicas para enseñar a los niños a tomar decisiones

El proceso de toma de decisiones comienza a desarrollarse en la infancia.

El proceso de toma de decisiones es continuo en nuestra vida cotidiana. Estamos eligiendo y decidiendo en cada momento: ¿qué comemos hoy?, ¿qué hacemos ahora?, ¿giramos hacia la izquierda o hacia la derecha?... Cuestiones como estas se plantean de forma instantánea y casi sin darnos cuenta las vamos resolviendo.

El proceso de toma de decisiones comienza a desarrollarse en la infancia, nuestra guía como padres es fundamental para que los más pequeños sepan gestionar esta herramienta tan poderosa y no se convierta en motivo de dudas ni en agobios inapropiados. La toma de decisiones permite el desarrollo de la capacidad crítica, la responsabilidad, la empatía y la resolución de problemas y/o conflictosdesde los primeros años. 

¿Qué implica "la toma de decisiones"?

Desde la Fundación Cadah nos explican como la toma de decisiones consiste en elegir una opción entre las disponibles, a los efectos de resolver un problema que se le pueda presentar al niño independientemente del ambiente en el que aparezca. Para poder llevarla a cabo, debe conocer cuál es la dificultad, analizarla, conocer su causa, cuáles son las posibles opciones que se le presentan y cuáles son las consecuencias que puede acarrear.

En ocasiones, este proceso se realiza de manera automática sin que nosotros mismos nos demos cuenta de lo que hemos pensado, pero, en otras ocasiones, deberemos realizar un proceso más estructurado en el que tendremos muy presente que las consecuencias de nuestras decisiones pueden ser buenas o malas, y que esto dependerá del proceso que realicemos, de si es el adecuado o no, de si hemos tenido en cuenta todas las variables...

Por último, le diremos a nuestro hijo que "este proceso es algo personal en el que es él mismo quien debe analizar y procesar la información para obtener una respuesta, pero que en dicho proceso también puede recurrir a nosotros o a la ayuda de gente de su entorno a fin de que le asesoren y orienten". Debemos hacerle ver que pedir ayuda es algo positivo y responsable, y no algo que supone una falta de esfuerzo personal. 

¿Cómo influyen las emociones en la toma de decisiones?

Las emociones influyen directamente en la toma de decisiones asertivas. ¿Cómo podemos practicar la asertividad con nuestros hijos y la gestión de sus emociones?

  • Creando un clima libre de comunicación, donde sientan que tienen libertad de opinión y expresión.
  • Cultivando la autoestima de los más pequeños. Si tienen una sana autoestima y una imagen positiva de sí mismos no tendrán miedo a expresarse libremente.
  • Estimulando la responsabilidad.
  • Transmitiendo confianza y fortaleciendo así su identidad. Cuando el niño expresa alguna cosa que le molesta o una opinión contraria a la nuestra, no reñirle por ello.
  • Ayudándoles tener criterio propio.
  • Favoreciendo la empatía.
  • Enseñándoles a respetar opiniones y a tenerlas en cuenta.
  • Creyendo en ellos, si creemos en ellos, ellos creerán en sí mismos.

La "Toma de Decisiones" implica: 

  • El desarrollo de la capacidad crítica.
  • El desarrollo de la responsabilidad.
  • El desarrollo de la empatía.
  • El desarrollo de la capacidad de discernimiento.
  • El desarrollo de la capacidad de gestión de conflictos. 

7 nociones básicas para enseñar a los niños a tomar decisiones partiendo del ejemplo

Según Marcela Monte, Licenciada en Psicología Universidad Nacional de San Luis (Argentina) encontramos 7 pasos muy significativos: 

1. Decisiones responsables 

Un ejemplo: un niño está jugando con un huevo en la cocina, el adulto a cargo podría: explicarle que la cáscara es dura, pero si se golpea puede romperse y derramar su interior líquido; con la misma información ofrecerle un recipiente para que rompa la cáscara; o simplemente dejarlo jugar a riesgo de que rompa el huevo y experimente la situación. 

2. Decisiones autónomas

Un ejemplo: el niño elige colocarse calcetines rojos, y la madre considera que los blancos son los que quedarían mejor combinados; podría entonces el adulto mantenerse neutral al respecto, o mostrar su desaprobación con palabras o algún gesto de desagrado por la elección del niño.

3. Enseñar el desapego

Un ejemplo sencillo: Si voy a elegir dos sabores de helado, todos los demás sabores serán anulados para mi porción.

4. Tomar riesgos

Un ejemplo: vamos a un nuevo restaurante a almorzar, puede elegirse un plato clásico y habitual para el niño, o animarlo con el menú para que pruebe algo que nunca antes ha degustado.

5. Evaluar alternativas dentro de las posibilidades

Un ejemplo: "Como el clima se ha puesto frío, debes llevar un abrigo. Yo creo que cualquiera de estos dos abrigos te quedaría bien, a mí en lo personal me gusta el color verde."

6. Imaginar el peor escenario posible

Un ejemplo: "Hace frío, quiero quedarme un poco más en la cama, aunque ya debería levantarme. Lo peor que podría pasar es que registren una tardanza en el colegio, y entrar a la clase cuando ya ha comenzado. No toleraría esa situación vergonzosa. ¡Me levanto ya!"

7. El error es consecuencia de haber intentado, el éxito también

Un ejemplo: "Elijo llevar dinero para comprar mi almuerzo al colegio. En el horario del almuerzo hay tanta gente para comprar que cuando me siento a comer ya es hora de ir a clase. Decido para mañana agregar algo para comer entre mis elementos personales, y encargar mi almuerzo en forma anticipada para almorzar tranquilo

Cómo resolver los problemas tomando una decisión

 Un ejercicio de clase para aplicar en casa:

Mi pequeño universo. David y el oso Arturo

Hola, soy David, os voy a hablar sobre algo que me ha gustado mucho. Nacho es un compañero que siempre dice que "tiene muchos problemas" y no sabe cómo resolverlos. Se pone muy nervioso y no sabe tomar decisiones: "Si lo soluciono de esta manera seguro que... si cambio y lo hago de esta otra forma seguro que..."

La profesora Lola a veces pierde la paciencia y ha decidido explicarnos "La Técnica del Oso Arturo".

¿Cómo actuar?

  1. Nacho en primer lugar deberá ser consciente de su problema, qué es lo que quiere solucionar o cambiar, en definitiva "Definir el problema": "¿Cuál es mi problema?"
  2. Una vez que Nacho comprenda su problema, la profesora le pedirá que piense todas las soluciones posibles que se le ocurran, sean adecuadas o inadecuadas. Después elegirá una de ellas y se planificará: "¿Cuál va a ser mi plan?, "¿cómo lo voy a hacer?". Comenzará la estrategia.
  3. La profesora Lola comprobará si Nacho está utilizando la estrategia que ha elegido. Puede ir verbalizando en voz alta cada uno de los pasos para darse cuenta de que sigue el orden previamente establecido y no se está saltando ninguno. "¿Estoy utilizando mi estrategia?"
  4. Nacho se autoevaluará," ¿cómo lo he hecho?". La profesora Lola le hará entender que él ha sido el responsable de su actuación. En el caso de que el problema no se haya resuelto con éxito, Nacho repasará el plan con ayuda de la profesora para ver dónde está el error, si ha sido al elegir la solución o en alguno de los pasos de la estrategia... cuando esté localizado se partirá de ese momento para modificar el proceso.
  5. Terminado este proceso, Nacho podrá decir: "¡He seguido los 4 pasos del oso Arturo!, y ¡me han ayudado a aprender que los problemas tienen solución!"

Para tener en cuenta:

  • Podemos colocar los 4 pasos que propone "La Técnica del Oso Arturo" representados con dibujos en la habitación del niño o en un lugar cotidiano visibles para él.
  • Esta técnica aumenta la confianza del niño en sí mismo y le hace más responsable de las consecuencias de sus decisiones.
  • Las primeras veces que se utilice esta técnica se le puede ayudar al niño a proponer alternativas para la solución del problema.

Cuidado con:

  • Resolver directamente el problema que sufre el niño. Si actuamos así evitaremos que él mismo aprenda a enfrentarse a sus dificultades...
  • Angustiarnos y preocuparnos demasiado. Si actuamos así él mismo limitará sus propias experiencias para no preocuparnos...
  • Dudar del grado de implicación. Si actuamos así no sabremos hasta dónde tendremos que intervenir en los conflictos... 

5 consejos para ayudar a los más pequeños en la toma de decisiones

  1. Enseñarles a valorar los pros y los contras de cada alternativa.
  2. Permitirles decidir por sí mismos.
  3. Enseñarles a ser consecuentes con la decisión que han tomado.
  4. Practicar mediante juegos.
  5. Comenzar por decisiones muy sencillas y de poca importancia. 

Ana Roa, pedagoga y  psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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