Así conseguirás acercar la lectura a los niños

Ayuda a tu hijo a crecer, desarrollarse y amar la lectura.

Compartir una breve lectura con un bebé, susurrarle palabras suavemente acompañadas con gestos, expresiones y caricias implica que, de alguna manera, estamos iniciando al niño en un campo que podrá desarrollar toda su vida y que le ayudará a crecer y desarrollarse; hablamos del placer por la lectura. Puede que el niño no comprenda las palabras que escucha, pero sí puede percibir que algo se está contando, algo que merece la pena ser escuchado porque los demás están muy atentos y reaccionan sensiblemente según avanza la narración. La lectura proporciona agradables momentos en todas las edades y, desde el primer año, supone un acto de comunicación y de socialización con las personas del entorno.

¿Conocer los libros desde los primeros meses?

Los libros infantiles tienen dibujos, fotografías, gran variedad de colores, pestañas que pueden levantarse para descubrir los secretos que esconden…y también está presente la parte escrita que el niño no comprende, pero que los mayores miran mucho cuando tienen el libro en sus manos, y hablan y hablan sin parar, por lo que intuye las letras dicen cosas que los mayores son capaces de contar. De alguna manera un libro también es un juguete, aunque ciertamente con características especiales. Poco a poco se va creando un vínculo entre el adulto, el niño y este nuevo juguete que atrae la atención del niño pues le ayuda a descubrir el mundo que está ahí fuera y que se ve también reflejado en las páginas que mamá y papá van pasando, haciendo continuas referencias a objetos más conocidos y cotidianos.

Existen aplicaciones tecnológicas de animación a la lectura muy interesantes, no obstante, el libro ayuda a sentir la textura del papel en los dedos de los más pequeños y todos sus sentidos se despiertan…

Muchas veces los cuentos mencionan unas situaciones que el propio niño ha experimentado y es capaz así de interpretarlas e interiorizarlas mejor, le son familiares algunas de las cosas que le ocurren a los protagonistas y eso le trasmite cierta seguridad y complicidad, no solo con quien le lee el cuento, sino con los personajes que allí aparecen, ampliando su abanico de fantasía. El desarrollo de las capacidades mentales supone un apartado muy evidente cuando observamos cómo el niño va siendo capaz de repetir palabras que ha escuchado, después incluso hasta frases idénticas a las leídas, a la vez que va siendo capaz de contar la historia a su manera. En libro hay que leerlo, mimarlo, pasar tiempo con él, y su contenido se va extrayendo poco a poco, a un ritmo determinado, no todo de golpe y de una manera exclusivamente visual.

Cuando contamos una historia, el niño no solamente escucha, sino que también habla y este hecho es determinante en las distintas etapas de su desarrollo, de repente surge un borbotón de palabras sobre un determinado aspecto que le llama la atención y que muchas veces concluye con una pregunta que poco tenía que ver con aquello que le hizo empezar a hablar; y sin embargo, casi sin darnos cuenta, estará sentando las bases necesarias de su lenguaje para poder aprender a leer. No conviene que nos preocupemos porque el niño no preste atención de forma muy seguida, de hecho lo normal es que vuelva varias veces sobre lo mismo y se distraiga en muchas ocasiones; lo importante es que descubra la posibilidad de desarrollar esta nueva forma de comunicación y afectividad con los adultos y que le ayude a canalizar su natural curiosidad hacia el desarrollo del lenguaje, la memoria, la capacidad de abstracción y la imaginación, entre otros aspectos.

Cuando un niño está acostumbrado a escuchar y empieza a sentir el placer de imaginar, de abstraer, de relacionar lo que ve en la realidad con los dibujos de los libros y es capaz de ir construyendo representaciones mentales, estamos sentando bases importantes, estamos favoreciendo su capacidad de concentración.

¿Por qué un cuento?

  • Porque afianza la relación afectiva entre padres e hijos, su lectura implica compartir momentos, poder hablar y estar juntos.
  • Porque aumenta la capacidad de expresión y mejora el lenguaje, con frases más elaboradas que las utilizadas habitualmente.
  • Porque estimula la fantasía, la capacidad de escucha y la memoria.

¿Cómo despertar su curiosidad?

Con un poco de paciencia y el deseo de compartir momentos mágicos donde la sensibilidad sobre lo que se lea esté a flor de piel; en realidad no existen secretos para llevar a cabo las primeras lecturas con los niños. Emocionarse con lo que está pasando en el texto, expresar lo que pueden sentir los distintos personajes, reír cuando se narra algo gracioso, poner cara de sorpresa cuando la situación lo requiera… estar juntos en definitiva pasándolo bien al margen de que sepamos que a la vez estamos instruyendo y preparando para el futuro, ya que esto queda relegado a un segundo plano para poder disfrutar de cada instante.

Recomendaciones:

  1. Permitir que el niño sea parte activa en la elección del cuento, la biblioteca nos ofrece otra forma de acercamiento a los libros.
  2. No agobiarnos cuando el niño cause algún desperfecto al libro, lo importante es que se extraiga algo positivo de él y se disfrute con su lectura.
  3. Encontrar un lugar adecuado y cómodo para empezar la lectura, si es posible un mismo sitio lejos de excesivas distracciones.
  4. Usar mucho las inflexiones de la voz, cambiar el ritmo, tono y volumen para atraer la atención de los pequeños.
  5. No preocuparnos si se distrae con otras cosas, tener paciencia y seguir leyendo.
  6. Escoger los primeros libros en función de las características del niño:
    • Hasta los 6 meses: libros blandos o de tela que pueda manejar sin riesgo, con grandes ilustraciones, colores vistosos.
    • De 6 a 12 meses: libros-juguete, fáciles de manejar y con imágenes realistas, onomatopeyas o canciones.
    • De 1 a 2 años: empiezan a tomar importancia los textos, las imágenes familiares y las acciones con las que se pueda identificar el niño.
    • De 2 a 3 años: libros de historias secuenciadas.
    • De 3 a 6 años: libros más extensos, con ilustraciones, libros con temática variada, con nuevas palabras y diferentes lenguajes.


Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com/

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