Cómo sobrellevar la separación de la vuelta al cole

Consejos para llevar mejor la vuelta al cole

Tras las vacaciones, no queda más remedio que separarse: los padres tienen que volver al trabajo, y su pequeño, ir al colegio o quedarse con su cuidadora. La psicóloga Anne Gatecel ofrece algunos consejos para preparar y llevar mejor esta separación inevitable.

Cómo sobrellevar la separación de la vuelta al cole 

Pensar en lo bueno que conlleva la separación

Durante las vacaciones, has disfrutado de tu hijo, has pasado más tiempo con él, has presenciado sus progresos, has compartido muchos momentos de complicidad... pero llega el momento de cerrar, temporalmente, este feliz paréntesis. En la vuelta al cole, temes retomar el ritmo cotidiano, más acelerado, y tener que pasar tantas horas separado de tu pequeño. Para superar este miedo, mira el lado bueno de la situación: en el cole, y también con su cuidadora, tu hijo está en un ambiente adaptado que le abre nuevos horizontes, le enriquece y le hace más autónomo. Y a ti, tu trabajo te recuerda que no sólo eres un padre o una madre. ¡Y esto es muy beneficioso para tu hijo o tu hija!

Preparar al niño

También tu hijo tiene que salir del capullo protector de las vacaciones. Para que el cambio le resulte más suave, intenta organizarte de modo que, en los primeros días de la vuelta al cole, las jornadas sean lo más cortas posible. Quizás le ayude llevar una foto de las vacaciones o una piedra recogida en la playa para enseñárselas a su profesora o a su cuidadora: es una manera fácil de mantener el vínculo entre el «dulce» tiempo de las vacaciones y el cotidiano, más acelerado. Y háblale de tu trabajo usando palabras que pueda entender: así, será capaz de imaginar qué haces mientras no estáis juntos, lo que evitará que se imagine historias increíbles.  

Aceptar el momento de la despedida

¿Se lanza a los brazos de su cuidadora sin mirarte siquiera o, por el contrario, se abraza a tus piernas sin dejar de sollozar? La despedida no siempre es fácil y, a menudo, nos hace sentir un nudo en la garganta. Es normal, todos los padres viven esta experiencia. Y, en realidad, no hay nada preocupante en ello: el niño se limita a expresar sus sentimientos, alegres o tristes, y eso es un buen síntoma. Al fin y al cabo, tiene todo el derecho de enfadarse ante la perspectiva de una larga jornada sin ti, y también de preguntarse si vas a volver. Si llora sin consuelo, tómate unos minutos para tranquilizarlo: «Alicia te va a cuidar y vais a jugar. Y, esta tarde, volveré y estaremos juntos». Poco a poco, retomará sus referencias o se irá creando otras nuevas que le harán más llevadera la separación.

Tener una buena relación con la persona que lo cuida

Esto es realmente importante: si percibe que aprecias a esa persona, aceptará quedarse con ella sin demasiadas reticencias. Y cuenta mucho el modo como te diriges a esa persona delante de tu hijo: por la mañana, cuando lo llevas, charla cordialmente con ella unos instantes para contarle lo que hizo tu hijo la tarde anterior (qué comió, a qué jugó...) y evita soltarle a toda prisa una retahíla de «ruegos y preguntas». Y si es a esa persona a la que pide «pis» por primera vez, no lamentes habértelo perdido, sino todo lo contrario: piensa que has logrado crear un ambiente de plena confianza.

Cuidar el reencuentro

El reencuentro es un momento tan importante como el de la despedida: son las dos caras de una misma moneda. Cuando vuelvas a recoger a tu hijo, déjale que se tome su tiempo y que remolonee un poco antes de acercarse a darte un beso. Tal vez necesite una transición para abandonar lo que estaba haciendo cuando has llegado. Y, seguramente, trata de hacerse el «importante» delante de ti. Una vez en casa, dale también su tiempo, incluso a costa de acostarlo media hora más tarde: el baño, la cena, el cuento antes de dormir... son etapas imprescindibles para él. Cada tarde, necesita su acopio de compañía y de atención para  sobrellevar mejor la separación al día siguiente.

Isabelle Gravillon
© Bayard Presse-Popi parents

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