Razones por las que debemos hacer excursiones en familia

Una experiencia diferente, ¿sabes cómo prepararla?

El proceso de enseñanza-aprendizaje en los primeros años de vida se puede plantear de múltiples maneras, lo importante es ofrecer a los niños la posibilidad de observar, preguntar, despertar su curiosidad por determinados temas, recoger materiales, comparar, experimentar... En nuestro entorno encontramos todos los elementos necesarios para ello y qué mejor momento que con la llegada del buen tiempo.

El niño aprende el mundo desde su propia vivencia, a través de sus propias experiencias, porque así es como se le hace significativo e integra todos los conocimientos de forma global. Las salidas y visitas educativas constituyen junto con las excursiones el mejor medio de enseñanza intuitiva y agudizan el sentido de la observación, por lo que serán el mejor fondo de cultura para posteriores años.

Valores que desarrollan en las excusiones y visitas culturales

  • Valores sociales: Durante la excursión se ven obligados a seguir normas de urbanidad cortesía o buenas maneras, durante la visita comprenden la necesidad de las normas de convivencia. La belleza de las cosas naturales o artísticas que descubren amplía la estimación que tenían de su medio y de sus propias pertenencias valorándolas desde una nueva perspectiva.

  • Valores intelectuales: Los niños aprenden a “ser investigadores”, ven las cosas directamente en la realidad, surgen interrogantes de lo que se expone ante sus ojos. Se acostumbran a recoger datos de la realidad socio-natural... después estos datos resumen, los sintetizan, los clasifican, los evalúan y extraen sus conclusiones. Todos estos procesos transforman a los niños en investigadores.

¿Cómo preparamos la excursión familiar?

  1. Elegir un lugar interesante para realizar la salida. Elaboraremos un mapa de contenidos que nos sirva de punto de referencia de los posibles aprendizajes pero flexible y acorde con los intereses de los pequeños. En esta fase también recogeremos los conocimientos previos que los niños tienen sobre el tema.
  1. Salida, visita o excursión. Tanto los niños como los adultos irán bien atentos durante el trayecto reconociendo los distintos lugares que puedan servir como punto de referencia. Surgirán miles de preguntas que los adultos comentarán con los niños y luego volverán sobre ellas después de la excursión para profundizar y ampliar. Los mayores intentaremos verbalizar continuamente lo que estamos viendo para hacer conscientes a los pequeños de los diversos objetos, animales… y se recogerán el mayor número de muestras según las posibilidades. Si la salida ha sido al parque o al campo recogerán piedras, hojas... guardándolas en una bonita cesta… si ha sido a la panadería tendrán experiencias muy concretas de amasar, mezclar, transformar..., si ha sido al mercado harán compras y probarán distintos alimentos...
  1. Reflexión. Se hace una reunión familiar comentando todo el proceso, una valoración que aporte datos no solo sobre los contenidos de aprendizaje, sino también sobre el lugar visitado, la organización temporal, la implicación de los excursionistas y el comportamiento en determinadas situaciones “más arriesgadas”…

¡Nos vamos de excursión!

La primavera es la estación ideal para salir al campo tempranito. Una excursión es una preciosa actividad para realizar en familia, respetando una serie de reglas sencillas pero básicas: detenernos para descansar, contemplar el paisaje, sentir la naturaleza, escuchar el canto de los pájaros, disfrutar de las explicaciones de los papás sobre lo que vamos viendo…

Los niños no caminarán mucho tiempo sin motivaciones, será necesario un paseo guiado y con objetivos a corto plazo. Por ejemplo, subiremos a una pequeña colina para ver nuestra casa desde “lo más alto”, iremos al bosque para buscar “el árbol encantado en el que viven los gnomos”… El itinerario no será muy largo. Antes de salir prepararemos el equipo: unas deportivas ligeras y cómodas, o unas botas de senderismo con los calcetines adecuados, mochilas para todos (pues cada miembro de la familia aportará algo y el peso estará equilibrado). Llevaremos agua, leche, frutos secos, comida saludable y algo dulce…

Mientras caminamos podemos jugar al veo-veo, adivinar los sonidos, crear un cuento todos juntos… El escondite o al pilla-pilla son juegos de siempre a los que recurrir cuando se cansen de la tranquilidad….

Durante la excursión se nombrará “un jefe” o “un capitán” que llevará el mapa, conocerá el camino y será el encargado de las paradas. Puede que los más pequeños empiecen a correr desde el principio y en cuanto empieza la marcha, debemos enseñarles a andar despacio para coger el ritmo de forma regular y parar de vez en cuando con el fin de respirar profundamente. En las excursiones podemos cantar para animarnos aunque conviene que los niños sepan respetar los sonidos de la naturaleza. En el campo hay montones de cosas para desarrollar el sentido de la vista y el olfato: nidos de pájaros, madrigueras de conejos, hormigueros, amapolas, romero, tomillo… los niños pueden recoger diferentes tipos de hojas para luego hacer su herbario personal, pueden buscar huellas, dejar marcas en el camino para volver como hacía Pulgarcito…

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
https://roaeducacion.wordpress.com

Conoce las revistas para niños de Bayard

Artículos relacionados

Comentarios

¡Sé el primero en comentar!

Cerrar