Escuelas de familias: qué son y cómo ayudan a la educación de los niños

¿Sabes para qué sirven las escuelas de familias?

La familia es el primer agente socializador de los hijos por lo que educar bien es un reto, una responsabilidad y una de nuestras mayores satisfacciones. Actualmente la sociedad compleja y sus influencias en los niños hace que nos enfrentemos a un reto; las escuelas de familias son reuniones que proporcionan un marco ideal para intercambiar experiencias y contrastar rutinas en la educación dentro del hogar familiar.

Ser madres y padres es complejo, continuo y gratificante, pero al mismo tiempo difícil porque no tenemos las herramientas necesarias para este trabajo ni “el manual de instrucciones” para afrontar cada situación; se trata de desarrollar un aprendizaje ensayo-error acompañado de sentido común, paciencia, cariño y dedicación. Los padres necesitan de información y formación previa. Aquí es donde una Escuela de Familias ayuda a conocer herramientas y orientaciones útiles que les permitan enfrentar con mayor capacidad la tarea sobrellevar una educación dentro del hogar familiar.

En muchas ocasiones los padres intentamos educar a nuestros hijos siguiendo pautas semejantes a las que recibimos nosotros cuando éramos niños, sin embargo en la actualidad la sociedad ha cambiado vertiginosamente y la familia se ha visto implicada, no ha quedado ajena a estos vaivenes sociales: publicidad, avances tecnológicos, crisis económica, desestructuraciones familiares…

Desde la Escuela de Familias surge la posibilidad de estimular la participación activa y el esfuerzo por contrarrestar los problemas que se presentan en la familia y en la sociedad, se trata de promover una educación PREVENTIVA Y EFICAZ, no podemos educar “apagando fuegos”, es importante “perder el tiempo” hablando de la educación de nuestros hijos. La Escuela de Familias contribuye al encuentro y reflexión de manera colectiva sobre la tarea educativa que se realiza con los hijos. En la educación no existe un modelo único ni exclusivo, debemos adaptarnos a cada hijo y a sus circunstancias. Madres y Padres, mediante la escucha y presencia activa, participarán y dialogarán aprendiendo unos de los otros y compartiendo experiencias e inquietudes.

¿Cuándo podemos hablar de Escuela de Familias?

Las escuelas de familias constituyen un espacio de conocimiento e intercambio, de aportaciones y de desarrollo para resolver dudas y compartir inquietudes.

“QUÉ ES”

  • Un foro de formación y encuentro.
  • Un espacio de diálogo, discusión e intercambio de experiencias.
  • Una programación y una evaluación de actividades vinculadas al contexto educativo de los hijos.
  • Un compromiso de asistencia y participación.
  • Un trabajo en grupos para adquirir herramientas aprovechables en la difícil tarea de educar.

“QUÉ NO ES”

  • Un ciclo de conferencias.
  • Un consultorio psicológico.
  • Una serie de actividades desvinculadas del centro educativo de los hijos.
  • Un lugar de entretenimiento, para “pasar el rato”.

¿Para qué sirve una Escuela de Familias?

Partiendo de las situaciones cotidianas y de las dinámicas de funcionamiento del grupo familiar, en la Escuela de Familias se propician momentos de reflexión identificando y analizando las diferentes etapas que cumple una familia, se promueve la comunicación entre los integrantes y con el entorno de la comunidad educativa, se identifican las situaciones problemáticas que se crean en el interior del núcleo familiar teniendo en cuenta los distintos roles y funciones… en definitiva una Escuela de Familias es uno de los mejores medios para mejorar la calidad educativa de la estructura familiar.

Para que estas reuniones se puedan establecer como escuela de padres deben contar con una periodicidad regular y una asistencia sistemática.

Necesitamos una Escuela de Familias para:

  • Manejar información “fiable” y adecuada a nuestras necesidades como padres. Tenemos mucha información, a veces demasiada.
  • Tener seguridad a la hora de educar. Conocer los pasos que vamos dando, tener “la sensación de hacer bien las cosas”.
  • Contar con orientación para solventar nuestras dudas.
  • Sentir empatía con nuestros/as hijos/as. Entender cómo podemos ponernos en su lugar y tener en cuenta los sentimientos de todos los miembros que conforman el núcleo familiar.
  • Organizar rutina y obligaciones: Saber emplear el tiempo para dar prioridad a las cosas importantes, entre ellas pasar tiempo de calidad con los niños.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
oaeducacion.wordpress.com/

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