Decubrimiento infantil de las relaciones de parentesco

Cómo explicarle a los niños las relaciones de parentesco

Los pequeños descubren con sorpresa que sus padres tienen un pasado y también sus propios padres. La psicóloga Maryse Vaillant nos explica la importancia de este descubrimiento.

Relaciones de parentesco

¿Los niños pequeños tienen la intuición de tener una filiación?

En una familia, la inscripción genealógica y cultural no surge por sí sola. No es algo natural, sino cultural: la función de contar la historia de la familia recae en el padre y la madre. En general, se hace sin pensar cuando, por ejemplo, se dice: « Mi hermana, que es la tía Rosa… ».
A los niños les encantan los cuentos, así que no hay que dudar en contarles de forma sencilla quién es quién: « Juan es mi tío, el hermano del abuelo… ». Hoy en día, en los casos de muchas familias reconstituidas, un niño puede tener tres abuelos y tres abuelas y, a los nombres tradicionales (abuelito, abu, yaya...), se suman otros nuevos o bien el nombre de pila. En estos casos, le es más difícil ubicarse, pero las historias familiares contadas por los padres y el entorno más cercano ayudan al niño a identificar la interrelación entre los distintos miembros de la familia.

"La función de contar la historia de la familia recae en el padre y la madre."

Pero, a esta edad, los niños se lían con las generaciones y los lazos familiares... 

No importa. Por el momento, el árbol genealógico les resulta demasiado complejo. Están en la edad del pensamiento mágico (2-5 años): su mundo es imaginario y muy afectivo. Y todas esas personas, de épocas y de edades diferentes, cohabitan en él. La imagen que me viene a la mente para representar a la familia en esta edad es la de una constelación de estrellas sobre la camita del niño. Lo importante es hacer entrar en esa constelación el mayor número posible de personas, todos los seres que queremos, también los que ya no están entre nosotros; personas que tienen o no un lazo de sangre con el niño. Podemos incluir asimismo perros, gatos... ¿por qué no?
Más adelante, hacia los seis o siete años, él mismo reconocerá la naturaleza de los lazos de unión. Antes de los seis años, necesita sentir que pertenece a un mundo más amplio que el triángulo que forma junto con papá y mamá (tenga o no hermanos). Así, descubre que puede querer a mucha gente y que mucha gente le quiere. Y esto le ayuda a no desalentarse si alguna vez siente que mamá o papá «ya no le quieren».

¿Cómo podemos incluir a esta «gran familia» en el día a día?

Hay muchos «trucos» para inventarse. Se puede jugar a las adivinanzas: « ¿Cómo se llama el hermano de…? ¿Quién es la mamá de…? ». Por la noche, a la hora de dormir, podemos «pasar revista» a todas esas personas: «Hasta mañana, tata»; «Hasta mañana, abuelo»; «Buenas noches, perrito»...
Generalmente, los padres tienen poco tiempo, y, para mantener presente a la familia, el papel de los abuelos es muy importante. A los niños les gusta mucho mirar fotos, así que se puede repasar con ellos los álbumes, enseñarles a la misma persona a diferentes edades («Mira, la abuelita cuando iba al cole»), contarles historias de «cuando era pequeña»... todo esto les ayuda a tener cierta conciencia del tiempo. No debe importarnos vernos «metidos» en el mismo saco con personas de 20, de 35 o de 70 años.
En esta constelación, el niño se ubica con facilidad: ¡se siente justo en el centro!

Anne Bideault
© Bayard Presse-Popi parents

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