Cómo reducir tu preocupación por las salidas de tus hijos adolescentes

La navidad con hijos adolescentes

Se acerca el final del año y las vacaciones navideñas. De pronto, caemos en la cuenta de que nuestros hijos tendrán una mayor cantidad de tiempo disponible… no tienen que ir al instituto ni al colegio,  disponen de una mayor flexibilidad horaria y también y mucho tiempo libre. 

Los reencuentros familiares, los regalos y las comidas especiales cobran protagonismo en estas fechas,  sin embargo, para muchos adolescentes la navidad  no tiene el mismo significado que para nosotros, pues están lejos de sus amigos y eso significa un cambio cotidiano que no les interesa demasiado. El problema es la falta de acuerdo en los deseos de ambos lados, quizá a la familia le apetezca cantar un villancico y el o la adolescente no lo desea… Como padres es importante la flexibilidad y entender que su núcleo de socialización ahora está lejos de nosotros, sería ideal ajustar la agenda y compartir los momentos más importantes con la familia para después salir también con sus amigos.

Es importante recordar cómo éramos nosotros a esa edad. Cuando los hijos entran en la adolescencia en ocasiones se hace difícil congeniar con ellos y, además de las fiestas, podemos buscar actividades que nos unan más como ver una película en casa tranquilos.

Según la psicóloga Karen Moenne, los adolescentes a medida que crecen necesitan celebrar la Navidad de una manera distinta. Por esta razón, la familia debe ir creciendo junto con la etapa vital de sus hijos. “Los adolescentes están ávidos de participar y construir significados, pero si se les siguen imponiendo y no respetando sus formas, se vuelve muy desagradable hacia ellos”. Los adolescentes están justo en la etapa en que son niños-adultos y adultos-niños, por lo tanto, la Navidad puede resultarles odiosa ya que les recuerda que hace poco creyeron en los Reyes Magos y Papá Noel. Pero también les gusta recibir regalos. Por lo tanto, experimentan sentimientos encontrados. 

Las salidas navideñas de los adolescentes. Aprende a reducir la preocupación

Durante estas fechas se suceden los acontecimientos. La Nochevieja es la celebración por excelencia entre adolescentes y jóvenes, pues aprovechan esa oportunidad para salir con sus amigos y amigas hasta altas horas de la madrugada. Partiremos de una serie de reflexiones que nos pueden ayudar en el proceso y eliminar parte de la preocupación que nos provocan a los padres estas salidas.

  • Mostrarnos como modelos de referencia para nuestros hijos en un consumo responsable. Ahora tenemos una buena oportunidad en estas fiestas.
  • Conocer las actividades en las que van a participar, sus salidas, dónde van a ir con su grupo de amigos… No es un “interrogatorio de tercer grado”, se trata de entablar un diálogo sincero basado en la confianza y sin juicios previos.
  • Continuar con la convivencia familiar de la forma más estructurada posible a pesar de las fiestas y celebraciones.
  • Ofrecerles alternativas de ocio saludables alejadas del consumo. A veces este hecho se convierte en un auténtico desafío para la familia… alternativas alejadas del aburrimiento. Nosotros también somos su ejemplo a la hora de saber gestionar el tiempo libre y aprovecharlo. 

¿Cómo actuar desde la familia con los adolescentes durante las fiestas navideñas?

  1. Practicar una escucha activa de sus deseos y necesidades. ¿Cuántas veces les escuchamos de verdad, con todos los sentidos, sin juicios…? 
  2. Continuar con las responsabilidades que corresponden a cada uno. Cuidado con “relajarse” demasiado en vacaciones, “no todo vale”
  3. Planificar las fiestas y los días navideños con la suficiente antelación para que ellos y ellas puedan aportar su visión e ideas. Participarán de otra forma si influyen en las decisiones consensuadas en familia aportando su punto de vista… así no tomarán lo que se haga como una imposición.

Si los adolescentes participan en las celebraciones, además de pasarlo bien, se sentirán importantes. Es muy importante incluirlos, integrarlos… que comprendan que su presencia se hace necesaria. Aunque insistir no nos garantiza que  participen, la diferencia está en que los padres le hagan sentir que les hace falta su presencia: “Eres muy importante para nosotros y nos gustaría que estuvieras aquí en este momento”…

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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