Contratiempos comunes en la salud de los bebés

Hay pequeñas dolencias del recién nacido que son muy frecuentes. Indentifícalos.

¿Tu bebé está amarillo? ¿Tiene la cara interna de las mejillas blanca o le sobresale el ombligo? No tiene importancia. Estos pequeños contratiempos son mucho más frecuentes de lo que crees. Las explicaciones y consejos de nuestro especialista te tranquilizarán.

Estos trastornos de nacimiento, muy frecuentes y casi siempre benignos, asustan a los padres, pero suelen desaparecer por sí solos o con una pequeña ayuda médica.

La ictericia fisiológica

  • Síntomas. Unos dos días después de nacer, tu pequeño “se pone” amarillo. Se le tiñe la piel de forma más o menos acusada. La parte blanca del ojo también se vuelve amarillenta y la orina se oscurece. Dormita mucho y apenas abre los ojos.

  • Causas. Al nacer, el niño destruye una parte de sus glóbulos rojos fetales, que son demasiado numerosos. Esta operación libera un pigmento: la bilirrubina. Para que esta sustancia, que puede ser peligrosa para algunas estructuras del cerebro, no invada su cuerpo, el organismo la destruye en parte, especialmente gracias al hígado. Pero algunos bebés no lo logran: los prematuros que tienen el hígado aún inmaduro; los bebés nacidos con hematomas (al reabsorberse, liberan mucha bilirrubina) y los recién nacidos que tienen un grupo sanguíneo incompatible con el de su madre y que, por ello, tienen muchos más glóbulos rojos que destruir.

  • Tratamiento. Gracias al bilirrubinómetro –un aparatito que se aplica a la piel del bebé-, se puede conocer los niveles de este pigmento. Cuando son demasiado altos y por ello peligrosos, se realiza una fototerapia: se expone al niño durante varias horas a una luz azul cuya longitud de onda destruye la bilirrubina a través de la piel. Si el tono no es demasiado amarillento, el tratamiento se puede realizar en tu habitación, vistiendo a al bebé con un pijama “de astronauta” equipado con luces azules.

La candidiasis

  • Síntomas. Se trata de un sedimento blanco en el interior de las mejillas y en las encías del bebé. Esta “floración” bucal a veces viene acompañada de unos granitos rojos en el cuerpo y de un eritema de las nalgas en forma de anillo (alrededor del ano aparecen unas placas rojas en forma de corona). El bebé pierde el apetito y sufre náuseas y diarrea.

  • Causas. En el momento del parto, el recién nacido tuvo la mala suerte de entrar en contacto con un hongo (Candida albicans) que suele alojarse en la vagina materna. El indeseable huésped aprovecha la ocasión para colonizar su intestino y florecer unos días después en su boca.

  • Tratamiento. Para eliminar el hongo solo hay que administrar un producto antimicótico por vía oral. Pero, para evitar recaídas, hay que administrar un tratamiento de tres semanas.

La hernia umbilical

  • Síntomas. El cordón se ha caído y el obligo ha cicatrizado, pero queda un bultito que apunta hacia fuera y hace ruidos.

  • Causas. Como el tono muscular de un bebé es débil, puede ocurrir que el cierre entre dos músculos no sea correcto y deje salir un trozo de intestino bajo la piel (de ahí el los ruidos). La hernia es debida a un intersticio entre los dos grandes músculos del abdomen.

  • Tratamiento. A menudo, las hernias se reabsorben solas durante el crecimiento, cuando los músculos se juntan. Si más tarde, a los 2 años, la hernia umbilical no mejora (casi nunca es peligrosa), el niño podría ser operado por motivos estéticos: solo hay que coser los dos músculos.

Isabelle Gravillon en colaboración con el doctor Edwige Antier, pediatra.
© Enfant Magazine

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