Precauciones a tener con los bebés curiosos
Los bebés progresan a base de curiosidad. Pero... ¿es peligroso?
Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 18 de septiembre de 2017 16:50 | Modificado: 28 de enero de 2026 13:12
Tu pequeño bebé curioso se siente muy atraído por la novedad y no teme arriesgarse. A través de sus sensaciones, explora, examina, compara... Es muy útil para su desarrollo, pero a veces resulta peligroso.

Índice
1. Mi bebé quiere tocarlo todo2. El bebé se mete todo en la boca
3. Abre los ojos de par en par
4. Escucha y "prueba" el mundo con sonidos
5. Quiere moverse y el peligro cambia de sitio
6. La clave no es decir "no" todo el día, es ofrecer un "sí" seguro
7. Si se mete algo a la boca o se atraganta, mantén la calma
8. Tu mirada es su brújula
Mi bebé quiere tocarlo todo
A partir de los 3 meses, tu bebé consigue agarrar durante unos segundos un objeto que entra en contacto con sus dedos. Las experiencias realizadas con niños de esta edad demuestran que cuanto menos conocen un objeto, más prolongan el contacto con el mismo. Hacia los 5 meses, el bebé coge lo que tiene ante la vista. La prensión se convierte en un gesto voluntario. Y pasados los 8 meses, se vuelve más hábil. Le gusta manipular, encajar, lanzar...
Qué debes hacer. Desarrolla su sentido del tacto haciéndole descubrir libros de diferentes materiales, sonajeros o cubos que se apilan. Comprueba que los objetos cumplen las normas CE, que son adecuados para su edad y que no pueden desprenderse elementos pequeños en sus manos.
Qué debes decir. "Qué suave es esta tela, es agradable acariciarse la mejilla con ella. ¿Y oyes el ruido que hace esta otra cuando la aprieto?".
El bebé se mete todo en la boca
La boca es casi como la tercera mano de tu pequeño. El bebé descubre lo que le rodea mamando, succionando y mordisqueando. Los especialistas de la primera infancia hablan del proceso de "incorporación" para describir la forma que tiene el niño de meter el mundo en sí mismo.
Qué debes hacer. Anticípate: pon fuera de su alcance los elementos que se pueda tragar y comprueba que tiene las manos limpias.
Qué debes decir. "No, no te dejo coger esto, porque te podrías hacer daño. No quiero que toques este objeto. ¡No es no!".
Abre los ojos de par en par
Al nacer, la vista del bebé "se pone en marcha". Percibe colores difusos, distingue tu cara, la raya del pelo, y le atraen tus ojos. A partir del primer mes, fija intensamente la mirada en tu cara cuando te inclinas hacia él. Cuando ya es capaz de agarrar objetos, examina con la mirada todo lo que pasa por su mano.
Qué tienes que hacer. A partir de los 3 ó 4 meses, tu pequeño ya distingue los matices. Para "alimentarlo" con impresiones visuales, vístele con colores vivos. Coloca un móvil sobre la cuna. Y no escatimes los intercambios de miradas tiernas cuando esté descansando en tus brazos después de mamar.
Qué tienes que decir. "Sí, me miras, ¿verdad? Soy mamá (o papá). ¿Has visto ese perrito? ¿Y el cochecito rojo?".
Y, a partir de aquí, verás que esa curiosidad no va "por partes": tocar, chupar y mirar se mezclan con otras dos grandes vías de exploración que suelen aparecer con fuerza en los meses siguientes. Cuanto más se mueve y más entiende el entorno, más necesita tu acompañamiento para investigar sin ponerse en peligro.
Escucha y "prueba" el mundo con sonidos
Al principio, el bebé se calma con tu voz incluso antes de entender palabras. Con el tiempo, empieza a girar la cabeza hacia los ruidos, a buscar de dónde vienen y, cuando ya controla mejor las manos, a provocar sonidos a propósito: agitar un sonajero, golpear la mesa, apretar un muñeco que chirría... Es su manera de comprobar "si hago esto, pasa aquello".
Qué debes hacer. Ofrécele objetos seguros que suenen sin asustarle: sonajeros suaves, libros con crujidos, pelotas blandas con cascabel. Mantén un ambiente con estímulos, pero sin saturarlo (televisión alta, música constante o muchos ruidos a la vez pueden ponerlo nervioso).
Qué debes decir. "¿Has oído? Suena ?clin-clin?. Si lo mueves despacito suena bajito... y si lo agitas fuerte suena más. ¡Tú decides!"
Quiere moverse y el peligro cambia de sitio
Cuando el bebé empieza a girarse, reptar o gatear, la casa se convierte en un mapa de aventuras. De pronto, lo que ayer estaba "lejos", hoy está a un palmo. Y lo que parecía inofensivo, ahora es un riesgo por altura, por acceso o por atracción.
Qué debes hacer (seguridad práctica).
Suelo y mobiliario: protege esquinas, asegura muebles que puedan volcar y deja el suelo libre de objetos pequeños.
Cables y enchufes: recoge cargadores, protege enchufesy evita cables colgando (son un "tirador" irresistible).
Cocina y baño: son las zonas más delicadas. Mantén productos de limpieza y medicinas fuera de alcance y, si es posible, con cierre de seguridad. Nunca dejes cubos con agua accesibles; con muy poca profundidad ya hay riesgo.
Objetos pequeños: revisa la regla de oro: si cabe por el diámetro aproximado de un rollo de papel higiénico, podría ser un riesgo de atragantamiento.
Qué debes decir. "Vamos a explorar, sí... pero por aquí no. Esta zona es de adultos. Mira, aquí tienes tu cajón seguro para abrir y cerrar."
La clave no es decir "no" todo el día, es ofrecer un "sí" seguro
A veces parece que la crianza de esta etapa consiste en repetir "no, no, no". Pero funciona mejor cuando el bebé tiene alternativas. Si todo está prohibido, se frustra. Si le preparas un entorno con cosas permitidas, explora más tranquilo... y tú respiras.
Qué debes hacer. Crea "espacios sí": una cesta con objetos grandes y seguros (pañuelos, cucharas de madera grandes, pelotas blandas), un cajón de tuppers, libros de tela, aros para encajar. Rotar objetos cada pocos días mantiene el interés sin necesidad de comprar más.
Qué debes decir. "Eso no, amor. Eso hace daño. Pero esto sí: puedes tocarlo, morderlo y tirarlo. ¡Tuyo!"
Si se mete algo a la boca o se atraganta, mantén la calma
Que un bebé se lleve cosas a la boca es normal; lo importante es prevenir el atragantamiento y saber reaccionar. Si tose y hace ruido, suele estar expulsándolo. Si no puede toser, respirar o se pone morado, es una urgencia.
Qué debes hacer. Ten siempre a mano el teléfono de emergencias (en España, el 112) y, si puedes, fórmate en primeros auxilios infantiles (muchas asociaciones y centros de salud ofrecen talleres). No es para vivir con miedo, sino para sentirte más segura.
Tu mirada es su brújula
Aunque el bebé sea intrépido, sigue necesitando comprobar en tu cara si el mundo es seguro. Cuando tú estás tranquila, él se atreve; cuando tú marcas un límite con firmeza y cariño, aprende. No hace falta hacerlo perfecto: hace falta hacerlo presente.
Qué puedes decir para cerrar el momento. "Explorar está muy bien. Yo estoy aquí. Vamos juntos: tú descubres y yo te cuido."
Marie Auffret-Pericone con la colaboración de Evelyne Cotté, puericultora.
© Enfant Magazine
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