¿Los teléfonos móviles son peligrosos para la salud?

Todo sobre las ondas de los móviles y su riesgo para la salud

Los operadores de telefonía aseguran que los móviles no son peligrosos para la salud. Pero muchos estudios científicos afirman lo contrario. ¿A quién creer? ¿Qué está en juego? Y, ¿qué precauciones pueden tomar los niños para minimizar los riesgos?

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A las ondas de los móviles se las acusa de todos los males

No pasa semana sin que aparezca un nuevo estudio en los medios de comunicación: se asegura que las ondas de los móviles producen dolor de cabeza, cáncer, aumento de la temperatura corporal, pérdida de fertilidad... Se las acusa de todos los males, hasta tal punto que, durante unos días, un vídeo trucado que mostraba unas ondas de móvil capaces de transformar granos de maíz en palomitas, embaucó a muchos internautas...

La influencia de una industria poderosa

Según un estudio de la publicación francesa Que Choisir, el 82 % de las investigaciones financiadas por fondos públicos llegan a la conclusión de que los móviles tienen efectos sobre la salud, mientras que solo el 33 % de los estudios financiados por las industrias implicadas llegan a la misma conclusión. Esas cifras alimentan la sospecha de que existe un conflicto entre los intereses industriales y la objetividad científica. Y puede que esa sospecha sea fundada. En 2005, un estudio de Adsset (Agencia francesa de seguridad sanitaria del medioambiente) perdió su credibilidad tras una investigación conjunta de la Inspección general de asuntos sociales (Igas) y la Inspección general de medioambiente (Ige), que reveló que existen “vínculos demasiado estrechos entre peritaje e industria (los operadores de telefonía móvil).

La falta de distanciamiento

El uso de la telefonía móvil no se ha generalizado hasta hace unos diez años. Si las ondas influyen de algún modo, seguro que sus efectos no se perciben en tan poco tiempo. El tabaco, por ejemplo, provoca cáncer al cabo de veinte o treinta años de haber fumado el primer cigarrillo...

Las ondas electromagnéticas interactúan con el cuerpo humano

Gracias a los estudios teóricos sobre ondas electromagnéticas, los científicos saben que entre los 300 MHz (megahercios) y los 10 GHz (gigahercios), las ondas electromagnéticas entran en interacción con partes localizadas del cuerpo: a 300 MHz, bastante profundamente, y a 10 GHz, solo con la superficie de la piel. El móvil emite ondas comprendidas entre los 850 y los 1900 MHz, o sea, en pleno segmento de riesgo. Pero aún no se ha determinado el tipo de interacción.

Los estudios epidemiológicos

El primer método de investigación es el estudio epidemiológico. El investigador compara la frecuencia de una enfermedad en un grupo de personas expuestas a un agente sospechoso (en este caso, las ondas de los móviles) con la de un grupo no expuesto. Pero hay un problema: cuando se le pregunta a un enfermo que tiene un tumor cerebral qué oído utilizaba para telefonear, hay muchas probabilidades de que indique el lado donde tiene el tumor, tanto si es cierto como si no. Además, al crear dos grupos comparativos, entran en juego otros factores: la edad, el perfil genético, etc. Por eso, cuando los científicos observan uno de los dos grupos, tienen dificultades para averiguar si las ondas de los móviles son las únicas responsables de una diferencia entre ambos.

Los estudios biológicos

El otro tipo de estudio es el biológico, in vitro o in vivo. Pero no se pueden utilizar cobayas humanas... Hay que contentarse con comprobar el efecto de las ondas en ratas u otras especies de laboratorio. Y siempre es peligroso extrapolar al ser humano los resultados obtenidos en animales y vegetales, porque no tienen la misma fisiología.

Hay que completar las investigaciones

Para estar seguros, para que se pueda establecer de forma rigurosa si existe o no una relación de causa-efecto, todas estas observaciones clínicas deberían completarse con una investigación fundamental, que estudia los mecanismos a nivel molecular. Esos estudios son muy caros y, desgraciadamente, demasiado escasos. 

Cáncer, disminución de la fertilidad, incremento de la temperatura corporal... ¿qué hay que temer de los móviles?

Los operadores de telefonía móvil son tajantes: los móviles no son perjudiciales para la salud. Sin embargo, se los acusa de provocar cáncer, de disminuir la fertilidad y de producir un aumento de la temperatura del cuerpo. Hoy en día, se están estudiando esas hipótesis, pero los científicos no se ponen de acuerdo. Habrá que esperar...
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Las ondas hacen disminuir la fertilidad masculina En 2007, unos investigadores compararon el esperma de 361 hombres que no utilizaban nunca, un poco (menos de 2 horas al día), mucho (de 2 a 4 h/d) o muchísimo (más de 4 h/d) el móvil. La movilidad de los espermatozoides de estos últimos era un 30 % menor que la de los hombres que no utilizaban el móvil. Sin embargo, para ser fértil, el espermatozoide tiene que poder desplazarse hasta el óvulo. Parece evidente que la radiación del móvil provoca este tipo de consecuencias al actuar sobre el ADN. Pero son necesarios nuevos estudios para poder excluir otros factores de infertilidad como la edad, el peso, el tabaco, el estrés y el sedentarismo.

“Las ondas elevan la temperatura del cuerpo” Este hecho se ha demostrado en varios estudios con animales. Tras penetrar en el organismo, la onda, al oscilar, arrastra como si fuera una ola las moléculas de agua (que componen el 65 % de nuestro cuerpo) en la dirección del campo eléctrico que la caracteriza. Las moléculas de agua se ponen a oscilar alrededor de 2450 millones de veces por segundo, al mismo ritmo que la onda, y chocan entre sí. Esos frotamientos desprenden calor. De hecho, ese efecto de fricción es la base del funcionamiento del horno de microondas. Sin embargo, la onda se atenúa muy rápidamente en el cuerpo, y el recalentamiento, despreciable, queda confinado en una superficie muy pequeña, alrededor de la oreja, sin provocar ningún síntoma: ni fiebre, ni sed. Ningún peligro, pues. Y si la oreja se pone roja y caliente tras una larga conversación, la culpa la tiene... el calentamiento de la batería.
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Las ondas provocan cáncer” Es la suposición más extendida y más inquietante. ¿En qué se basa? Algunas ondas electromagnéticas son capaces de romper los enlaces entre los átomos que componen el ADN, la molécula que sustenta la información genética hereditaria. Y toda lesión en el seno del ADN puede inducir a una proliferación anormal y anárquica de células, que es el origen del cáncer. Es lo que ocurre con los rayos X, utilizados en radioterapia, que se dirigen a las células cancerosas y respetan las células sanas. Pero los rayos X son ondas ionizantes: son capaces de quitar o añadir cargas a un átomo o a una molécula para formar “iones”. Eso no ocurre con las ondas de los móviles. Aún así, los investigadores no están del todo tranquilos y, a pesar de todo, se afanan en comprobar la hipótesis.

Es difícil zanjar el asunto. En 2007, el informe internacional BioInitiative, una revisión de más de 1500 estudios, demostró que “el uso del teléfono móvil durante al menos diez años aumenta el riesgo de tumor cerebral (glioma) en un 20 %”. Del mismo modo, el vasto estudio de Interphone-France realizado en 490 pacientes, reveló la “posibilidad de un aumento del riesgo de glioma en las personas que usan mucho el móvil”. La publicación de los resultados globales de este estudio, realizado de forma conjunta en catorce países, se ha ido aplazando desde 2005. Y es que los investigadores están divididos, no consiguen ponerse de acuerdo, y se han impuesto como consigna la prudencia.

Anne Bidault y Kheira Bettayeb

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