Lo que empieza a pasar entre los 2 y los 5 años cuando llega la noche

Entre los 2 y los 5 años, las noches pueden cambiar de repente


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 20 de octubre de 2026 14:11 | Modificado: 20 de octubre de 2026 14:20


Hasta hace unas semanas se dormía sin demasiados problemas. Ahora pide otro cuento, llama cuando sales de la habitación, asegura que hay algo debajo de la cama o se despierta llorando en mitad de la noche.

dormir a las 2 y 5 años

Entre los 2 y los 5 años, el sueño infantil puede ir cambiando poco a poco. Algunos niños empiezan a pedir más compañía para dormirse, otros recuerdan sueños que les han asustado y también pueden aparecer despertares que antes no eran habituales. Son situaciones frecuentes en esta etapa, pero no todas tienen el mismo origen ni necesitan la misma respuesta por parte de los adultos.

No todos estos episodios significan lo mismo.

Entre los 2 y los 5 años el sueño todavía está madurando y, además, coinciden muchos cambios: comienzo del colegio, desaparición progresiva de la siesta, más estímulos durante el día, desarrollo de la imaginación y aparición de nuevos miedos.

De hecho, la AEPap señala que los problemas de insomnio afectan aproximadamente al 30 % de los niños entre los 6 meses y los 5 años.

Grita, pero sigue dormido

PUBLICIDAD

Un terror nocturno puede resultar espectacular.

Suele aparecer durante el primer tercio de la noche. El niño puede gritar, sudar, respirar deprisa, sentarse en la cama o abrir los ojos, pero en realidad continúa dormido.

La clave está precisamente ahí: cuesta despertarlo, no responde normalmente al consuelo y al día siguiente no recuerda lo sucedido. La AEP explica que estos episodios pueden favorecerse por dormir poco, mantener horarios irregulares, tener fiebre o atravesar situaciones de estrés.

Intentar despertarlo o razonar con él puede incluso aumentar su agitación. Lo recomendable es permanecer cerca y evitar que se haga daño.

Si recuerda lo que ha soñado

La pesadilla es diferente.

PUBLICIDAD

Suele aparecer más hacia la segunda mitad de la noche. El niño sí se despierta, busca consuelo y puede contar qué le ha asustado: un monstruo, una caída, alguien que le perseguía...

Las pesadillas suelen comenzar entre los 3 y los 6 años, precisamente cuando la imaginación adquiere un enorme protagonismo.

Aquí sí ayuda abrazar, tranquilizar y explicar que aquello que ha soñado no estaba ocurriendo realmente.

"No quiero dormir" tampoco es siempre una llamada de atención

Otro escenario es el niño que simplemente retrasa la hora de acostarse.

Agua. Pis. Otro beso. Otro cuento.

Puede haber una búsqueda de límites o de proximidad, pero reducirlo a "quiere llamar la atención" suele simplificar demasiado.

PUBLICIDAD

Después de una jornada de colegio, juego, ruido, aprendizaje y actividad social, algunos niños llegan a casa agotados, pero todavía muy activados. Y estar demasiado cansado no siempre facilita dormir: puede hacer más difícil relajarse.

La AEP recomienda rutinas estables, reducir la actividad antes de acostarse y evitar que el niño llegue a la cama excesivamente cansado.

Antes de preocuparte, mira cuándo ocurre

La hora de la noche puede dar muchas pistas.

Un episodio al principio de la noche, con gritos y sin recuerdo posterior, se parece más a un terror nocturno. Un sueño angustioso que recuerda al despertar apunta más a una pesadilla. Y las llamadas repetidas antes de dormirse pueden tener más relación con rutinas, miedos, separación o cansancio.

La mayoría de estas situaciones son frecuentes durante la infancia y tienden a mejorar.

Pero conviene consultar con el pediatra si los episodios son muy habituales, provocan lesiones, interfieren seriamente en el descanso familiar, existe mucha somnolencia durante el día o aparecen ronquidos intensos o pausas respiratorias.

Porque a veces lo que parece una noche imposible no necesita más firmeza.

Necesita entender qué está ocurriendo mientras tu hijo duerme.

 

Bibliografía

  • Asociación Española de Pediatría (EnFamilia). Pesadillas y terrores nocturnos. Información revisada sobre características, desencadenantes y manejo de ambas parasomnias.
  • Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). Guía de Algoritmos en Pediatría de Atención Primaria: trastornos del movimiento durante el sueño. Diferencias clínicas entre terrores nocturnos, pesadillas y despertares confusionales.
  • AEPap. Guía de Algoritmos en Pediatría de Atención Primaria: Insomnio. Datos sobre problemas de sueño en la primera infancia.
PUBLICIDAD

Artículos relacionados

Comentarios

¡Sé el primero en comentar!