Tu hijo sabe usar una tablet, pero eso no significa que esté aprendiendo a hablar

A los 3 y 4 años, hay algo que ninguna aplicación puede sustituir


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 20 de octubre de 2026 13:19 | Modificado: 20 de octubre de 2026 13:32


Un niño de tres años toca la pantalla y sabe exactamente qué hacer. Desliza, busca su vídeo favorito, reconoce iconos e incluso completa juegos en los que aparecen animales, colores o palabras.

A simple vista, parece estar aprendiendo muchísimo.

Sin embargo, cuando alguien le pregunta qué ha hecho en el colegio o intenta mantener una conversación con él, las palabras pueden no aparecer con la misma facilidad.

pantallas y lenguaje en niños

Cada vez preocupa más en escuelas y consultas el desarrollo del lenguaje en los primeros años. Pero conviene evitar explicaciones demasiado simples: tener poco vocabulario o hablar más tarde no puede atribuirse automáticamente a las pantallas. El desarrollo lingüístico depende de numerosos factores y, si existe preocupación, debe valorarlo un profesional.

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Lo que sí sabemos es que una pantalla y una conversación no ofrecen al cerebro infantil la misma experiencia.

Hablar se aprende hablando con alguien

Cuando un niño dice "perro" y su padre responde "sí, es un perro enorme que está corriendo", sucede algo que parece insignificante. Pero no lo es.

El adulto escucha, interpreta lo que el niño quiere decir y responde adaptándose a él. El niño vuelve a contestar. Hay miradas, gestos, entonación, espera y turnos.

Ese intercambio es fundamental para aprender lenguaje.

La Asociación Española de Pediatría recuerda que durante los primeros seis años el aprendizaje se produce especialmente mediante los sentidos, la imitación, la repetición y la interacción con el entorno. También advierte del llamado "efecto desplazamiento": cuanto más tiempo ocupa una pantalla, menos queda para otras experiencias importantes para el desarrollo.

Pero en la aplicación pone "educativa"

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Aquí aparece una de las grandes confusiones.

Que una aplicación enseñe números, animales o vocabulario no significa que pueda sustituir la conversación.

La propia AEP reconoce que niños pequeños pueden aprender algunas palabras mediante pantallas, pero tienen mayores dificultades para trasladar después ese aprendizaje al mundo real. Por eso recomienda que, si existe uso digital, haya un adulto que acompañe, explique, repita y relacione lo que aparece en la pantalla con la realidad.

Una revisión científica publicada en 2025 llegó a una conclusión parecida: no todo uso de pantallas es igual. El contenido educativo y acompañado puede aportar determinados aprendizajes, mientras que el consumo pasivo y excesivo se relaciona con peores resultados en áreas como lenguaje, atención y desarrollo social.

Artículo relacionado: Cómo controlar el tiempo de pantallas en los niños

Lo que desaparece mientras mira una pantalla

El verdadero problema puede estar en aquello que el niño deja de hacer.

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Mientras mira vídeos no está negociando un juego con otro niño. No está inventando qué representa una caja de cartón. No está preguntando por qué. No está escuchando un cuento mientras un adulto se detiene para preguntarle qué cree que ocurrirá después.

Y todas esas situaciones están llenas de lenguaje.

Por este motivo, la AEP recomienda actualmente evitar las pantallas entre los 0 y los 6 años, salvo usos concretos como videollamadas acompañadas. También aconseja priorizar conversación, lectura, juego y actividades compartidas.

Artículo relacionado: 7 señales que confirman que las pantallas están afectando a tu hijo

El mejor "programa educativo" quizá no tenga pantalla

Leer juntos un cuento, cocinar mientras nombramos ingredientes, jugar con muñecos o conversar camino del colegio puede parecer menos sofisticado que una aplicación diseñada para "estimular el lenguaje".

Pero ahí el niño no se limita a recibir palabras.

Tiene que escucharlas, comprenderlas, responder, equivocarse, esperar su turno y volver a intentarlo.

Porque para aprender a hablar no basta con que alguien -o algo- pronuncie muchas palabras delante de un niño. Hace falta que alguien espere su respuesta.

 

Bibliografía

  • Asociación Española de Pediatría (AEP). Plan Digital Familiar. Recomendaciones para niños de 0 a 6 años sobre pantallas, interacción, juego y neurodesarrollo.
  • Kar, S. S. et al. Impact of Screen Time on Development of Children. Children, 2025. Revisión de 46 estudios sobre uso de pantallas y desarrollo cognitivo, social, emocional y lingüístico.

 

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