¿Sabes participar en el mundo de fantasía de tus hijos?

Los padres debemos hablar y formar parte de la fantasía de los niños.

Los inventos de la imaginación… cuando lo lejano lo hacemos cercano, cuando lo real se viste de trajes de colores, cuando lo pasado parece cambiar y lo futuro aparece ante nuestros ojos como si pudiera vivirse por adelantado… es el momento en el que acariciamos esa magia de la fantasía. En todas las culturas encontramos ese apoyo que ayuda a vivir con más alegría, que nos ayuda a caminar y que cuando somos pequeños casi no podemos distinguir de eso que llamamos realidad, la auténtica y activa que muchas veces depende solamente de la perspectiva que utilicemos. Nos sirve como evasión, como punto de apoyo de la utopía que nos sirve para caminar y que nos da pistas de los recursos que tienen los niños  las niñas para acoger con alegría el futuro y su manera de interpretarlo. Las manifestaciones artísticas, el teatro, el cine y las lecturas adecuadas, las respuestas y nuestra presencia ante los interrogantes que plantean los niños (por absurdos que puedan parecer a los adultos),  ayudarán a desarrollar ese “fantástico” potencial, nos ayudarán también a conocerles y a saber qué hay detrás de algo que puede resultar meramente aparente y superficial.

Los niños encuentran en el mundo de la fantasía su propio mundo, un mundo que debemos ayudarles a desarrollar con cada situación cotidiana y que ponga en marcha el engranaje de la propia fantasía.

Comenzamos a entrar en su mundo de fantasía

Podemos partir de “una varita mágica”.  Para comenzar la “gran puesta en escena” decoraremos la habitación con colores de fantasía, también podemos buscar en reciclaje cosas mágicas, caretas de fantasía, brujas, hadas,  duendes… Podemos ir creando “nuestro castillo encantado en el mundo de la fantasía”, con sus voces misteriosas, en las nubes… “nuestra propia obra de arte “construida con cajas y forrada con motivos fantasía… 

“El País de Nunca Jamás…”, también será otro punto de partida. Existe una buena literatura infantil que colabora en el desarrollo de su formación ética y de su sensibilidad, de su pensamiento y capacidad de entendimiento y expresión; entre los múltiples ejemplos existentes podemos encontrar aquella historia que cuenta que en Londres, vivían tres hermanos: Wendy, Juan, y Miguel. A Wendy, la mayor, le encantaba contar historias a sus hermanitos, y casi siempre eran sobre las aventuras de Peter Pan, un amigo que de vez en cuando la visitaba. 

¿Qué sabemos sobre la fantasía?

Preguntas ejemplo para hacer a los niños y convertirnos en “seres fantásticos”: 

  • ¿Cuándo decimos que un cuento es “de fantasía”?, ¿recordáis cuentos que hablen de “duendes” y de “hadas”?
  • ¿Cómo son los personajes?, ¿tienen alas?, ¿cómo van vestidos?
  • ¿Qué expresan sus caras?, ¿sorpresa?, ¿alegría?, ¿están “soñando”?
  • ¿Cómo nos sentimos cuando aparecen sorpresas?, ¿os acordáis de los Reyes Magos?
  • ¿Recordáis alguna película de “fantasía”?
  • ¿Recordáis algún sueño fantástico?
  • ¿Qué es un “encantamiento”?, ¿cuándo decimos que “un castillo está encantado”?
  • ¿Qué es “la magia”?
  • ¿Qué sabéis de “los trucos” de los magos?, ¿habéis participado en alguno de sus números?, ¿cómo van vestidos los magos?
  • ¿Os habéis fijado alguna vez en la cara de los magos?, ¿aparece en ellos “la sorpresa”?
  • Cuando nos sentimos ilusionados podemos decir que estamos… ¿animados?, ¿encantados?, ¿esperanzados?, ¿sorprendidos?          

 ¿Cómo podemos conocer más el mundo de la fantasía? 

Organizamos un plan de acción e investigación más concreto sobre el mundo de la fantasía, personajes de cuentos, emociones que suscitan, objetos que lo representan…  

  • Realizamos  nuestro “teatro de la fantasía”, dramatizaciones cortitas sobre las fantasías más comunes… Podemos elaborar un pequeño guión para cada una de ellas y crear el argumento (sencillo, con un planteamiento, un nudo y un desenlace). Después elegiremos los personajes para cada escena y vamos improvisando diálogos… Para ello necesitamos un índice de sus fantasías que los propios niños confeccionarán mediante dibujos.

  • Y al aire libre… Busquemos al duende bajo la seta, busquemos al duende detrás del árbol o junto a la roca… o busquemos a las hadas detrás de las hojas…

Papá, mamá… ¿creéis en las hadas?  Diálogo en familia 

Bastaría recordar la cita del famoso cuento de Peter Pan (James Barrie) en la que Wendy se muestra incrédula cuando se habla de las hadas y la luz de Campanilla comienza a apagarse hasta que la primera rectifica, siendo entonces cuando comienza su verdadera amistad.

Si preguntamos a los niños sobre sus creencias en materias mágicas posiblemente nos afirmarán rotundamente que les encantan. El mundo de las hadas despierta el interés de los niños pues enciende su imaginación y les pone en contacto con “el universo de la fantasía….

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com
 

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