Qué hacer cuando tenemos nueva pareja y nuestros hijos no lo aceptan

Figuras que aparecen en la vida de tus hijos y cómo gestionarlo.

Esta reflexión es muy habitual porque el deseo de un hijo es que sus padres estén juntos para siempre. Cuando aparece una nueva pareja ese deseo de reconciliación se aleja y los sentimientos se vuelven contradictorios… La nueva situación necesita un periodo de adaptación por parte de los hijos.

En esta nueva estructura “acechan” las trampas y los peligros, como invadir o ser invadido en el espacio personal, excluir y ser excluido, rivalizar con los hermanos o hermanastros de la nueva pareja, odiar o amar a la pareja del papá o de la mamá, sentir culpas eternas, competir con los hijos del otro la por su atención o por su tiempo… sin embargo, se han realizado multitud de estudios con la finalidad de comprobar si una familia que se deshace o que se rompe, vuelve a recuperar la felicidad al existir segundas parejas sentimentales y la conclusión al respecto es bastante constructiva cuando nos referimos a familias reconstituidas.

¿Será mi nueva mamá o mi nuevo papá como en los cuentos?

Cuando una madre o un padre se enamoran otra vez, deben hacerse muchas preguntas si desean formar una nueva familia:

  • ¿Aceptará mi nueva pareja a mis hijos?
  • ¿Será capaz de ayudarlos?
  • ¿Soportará que no lo traten igual que a su verdadero padre o madre?
  • ¿Será capaz  mi pareja de hacernos felices a todos?
  • ¿Entenderá que debo repartir mi tiempo entre los niños y él/ella?

Cuando hablamos de madrastras o padrastros, los niños se acuerdan de los cuentos. Las madrastras de Blancanieves o de Cenicienta no eran precisamente buenas y generosas. Nuestros hijos deben conocer que nuestra nueva pareja nada tiene que ver con lo que han leído en los cuentos, pues será una persona agradable que hará grandes esfuerzos para que ellos se sientan cómodos con su presencia.

“Su madrastra, la Reina, vivía también en el castillo. Tenía un espejo, que era mágico, y al que consultaba todos los días. 

- Dime, espejito, ¿quién es la más bella de todas?- preguntaba.

- Tú, mi Reina, contestaba.

Pero un día, la respuesta fue distinta:

- Blancanieves es la más hermosa.

La Reina se disgustó muchísimo. Ella quería ser la mujer más hermosa de toda la tierra. Aquel día, llamó al guardabosques y le ordenó:

- ¡Llévate a Blancanieves y dale muerte! “

(Blancanieves y los siete enanitos)

“Hace muchos años, una joven vivía en compañía de su madrastra y de sus dos hermanastras. La llamaban Cenicienta, pues era ella quien  se encargaba de las pesadas labores del hogar. Grizella y Anastasia, las hermanastras de Cenicienta, no tenían que molestarse en los quehaceres domésticos y su única ocupación consistía en lucir sus vestidos y en burlarse de la pobre Cenicienta, quien no tenía ninguna prenda que se comparase con las de ellas” 

(Cenicienta)

Historia de las madrastras- madrastras del siglo XXI

La historia de las madrastras en terriblemente cruel, principalmente por las aportaciones de algunos cuentos infantiles .En ellos no encontramos madrastras buenas, todas son envidiosas, malvadas y con un corazón de piedra; a veces los niños que deben aceptar a una nueva mamá en sus vidas empiezan a sentir recelos y cierto odio porque les roban el amor de su papá. En muchas madrastras de hoy, aún se sigue encontrando culpabilidad. 

Pero la sociedad actual no es la misma que la de los siglos XIX y principios del XX, ni tampoco las causas que provocan la aparición de la figura de la madrastra; hoy en día, la madrastra del siglo XXI estructura una nueva familia por AMOR, el cariño nuevo hacia un hombre con hijos que como ella, en muchas ocasiones, ha roto con su anterior pareja. En contraposición con los casos de madrastras que aparecen en los cuentos tradicionales, también aparece un modelo totalmente opuesto tal y como ocurre en la película  “Quédate a mi lado”. En ella conviven la figura de la madre que llega a saber que padece una enfermedad terminal y la figura de la  madrastra o más bien futura madrastra (novia del ex - marido de la primera). La madre biológica en un principio es capaz de lanzar un ultimátum a la futura madrastra de sus hijos, en un arranque protector, cuando el hijo pequeño se pierde en el parque a pesar de que es encontrado sano y salvo; sin embargo la “madrastra” trata de asumir su papel de la forma menos traumática posible para los niños, ganándose la confianza de los mismos poco a poco, lo cual es bien interpretado por la madre biológica. Todos son capaces de pasar juntos las últimas navidades de la madre, quien cede de alguna manera su posición dentro del núcleo familiar.

Intenta no estar “demasiado” presente

La madrastra, muchas veces deseando agradar, se quiere enterar de todo lo que afecta y preocupa a los hijos de su pareja. Julia, de 10 años, nos dice: 

“Con mi papá y mi mamá me relaciono de manera distinta. Con mi mamá hago muchos cariñitos y nos damos besos… pero con mi papá es diferente, porque están mis otros hermanos y su nueva mujer. Ella no me cae bien porque es pesada conmigo, yo no he dicho nada a mi papá ni tampoco a ella”.

Para ganarte la confianza de los hijos de tu pareja, no es conveniente interferir en la comunicación entre ellos y su padre, pues ellos querrán compartir momentos a solas y contarse lo que les preocupa. Será tu pareja quien irá preparando poco a poco a sus hijos para que te acepten y ganes su confianza. Tampoco debes cambiar hábitos, horarios o querer que los niños sigan tus normas… lo más adecuado es colaborar adaptándote a las costumbres familiares y si algo no te gusta irlo cambiando, pero muy poco a poco.  Hasta que el tiempo lo permita, será el padre biológico quien se encargará de la educación de sus hijos pues:

  • Los hijos deben mantener las costumbres para no desorientarse en este cambio de sus vidas.
  • Lo prioritario es que los hijos de tu pareja te conozcan y empiecen a establecer vínculos emocionales sin invadir su terreno.
  • Además, tu pareja necesita estructurar su nueva vida.

Debemos considerar factores importantes para la adaptación a esta nueva situación: la edad de los niños, el establecimiento de los roles en la nueva familia, la comunicación adecuada y sincera, la negociación de las reglas o normas nuevas…

Conflictos entre papás y padrastros 

Una de las situaciones conflictivas entre padres-padrastros es la organización de actividades educativas para los hijos. Los niños saben perfectamente quién es el padre y quién es el padrastro y cuáles son sus cometidos. Si el padre biológico mantiene una relación estable y organizada con sus hijos, las actividades en las que participa el padrastro no tienen por que interferir. Este último tendrá muy claro que los niños no van a aceptar que compita con su verdadero padre, en especial cuando el vínculo padres-hijos es bueno y sólido. Otro conflicto es el que se produce si obligamos a los niños a elegir entre uno u otro: “¿Quieres ir al cine con papá o venirte a pasar el fin de semana con nosotros a la casa de campo de mi nuevo amigo Pedro?”. Este tipo de preguntas pueden producir gran daño emocional en el niño. Se debe decidir antes quién participa en cada momento de la vida de los niños, pero si ellos eligen realizar alguna actividad con el padrastro, el padre no debe sentirse traicionado pues existen hombres que están acostumbrados a tratar con niños y saben ganarse su simpatía en poco tiempo pues son amables, simpáticos, toleran recelos…, no obstante se deben repartir bien las responsabilidades.

Otro momento conflictivo surge cuando obligamos a los niños a relacionarse de igual manera con el papá y el padrastro. Ellos son los que escogerán cómo actuar y qué hacer con cada uno de ellos… el tiempo pondrá a cada uno en su lugar.  

Figuras que aparecen en la vida de tus hijos 

Susana y Silvia (11 años), estudiantes de E. Primaria, son hijas de parejas separadas. El término madrastra casi lo desconocen. Susana y Silvia han vivido de manera diferente las relaciones de sus padres y de sus nuevas parejas. Susana siente que su nueva familia no ha cambiado su vida y no ha tenido problemas de convivencia en las dos casas que frecuenta, pero Silvia no se ha adaptado a la nueva familia de su padre.

La relación con madrastras y padrastros es compleja, pues, en realidad, lo que los niños quieren es mantener a sus padres biológicos unidos incluso cuando se hayan separado, quieren volver a reconstruir su familia y en las nuevas parejas de sus padres encuentran los obstáculos que se lo impiden.

Silvia sigue diciendo: ”Yo sabía que mis padres no volverían a estar juntos cuando conocí a la nueva mujer de mi padre”, pero tampoco se acostumbra a ver a su madre emparejada: “No aguanto al amigo de mamá. Lo de papá es distinto, él no vive conmigo pero mamá sí y antes hacíamos todo las dos juntas”. 

La competencia entre la nueva mujer del padre y su hija puede ser muy dura. La madrastra debe utilizar el sentido común, adaptarse al mundo de los niños, tener paciencia, comprender y no invadir el terreno de la madre biológica. 

¿Qué podemos hacer? La importancia del tiempo transcurrido 

Independientemente de lo complejo que puede llegar a ser una familia reconstituida, cada vez existen más parejas que apoyan esta estructura y opinan que los niños deben expresar libremente lo que sienten y actuar de acuerdo a sus sentimientos, sin forzarlos…, así, poco a poco, incluirán a las nuevas personas que van apareciendo en sus vidas. Si ha pasado un tiempo considerable, la situación puede convertirse en más llevadera porque los hijos van alcanzando un nivel de madurez que les permite entender las relaciones entre adultos y que tu pareja no llega para sustituir a nadie. 

Iremos introduciendo a la nueva pareja de manera progresiva. Primero será un /a amigo/a más especial y pasado un tiempo les preguntaremos si quieren conocerla en encuentros breves y lugares públicos: Cafeterías, parques… Posteriormente, y tras varios encuentros, les diremos que vamos a compartir más cosas con esta nueva persona… 

Para evitar disgustos: 

  • Previamente conversaremos con nuestros hijos sobre la nueva relación.
  • Hablaremos claramente sobre lo que les preocupa y las necesidades que tienen.
  • Es importante hacerles ver nuestra disposición y, poco a poco, surgirá el cariño mutuo. El cariño siempre nace con el roce.
  • Si pretenden hacer la guerra a tu nueva pareja, no conviene entrar en su juego o se deteriorará la relación que hayas iniciado.
  • Es importante tener claro que la elección de vuestra pareja es un tema vuestro, y los niños no tienen que ‘daros permiso’ para salir con alguien.

Y como nueva pareja: 

  • No hay que cometer el error de querer suplantar al padre o a la madre biológicos.
  • Ellos deben entender y respetar el hecho de tu seas la nueva o el nuevo compañero de su padre o de su madre. Si surge algún problema, lo mejor es que lo hables, poniendo de tu parte toda la comprensión y voluntad posibles.
  • No debes competir con ellos por el cariño de tu pareja. Es un amor diferente, nunca planteado en términos “ellos o yo”.
  • Si tú aportas también tus propios hijos, debes procurar no hacer diferencias entre los tuyos y los otros. Los niños tienen una sensibilidad acentuada y enseguida se darían cuenta. 

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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