Tu hijo dice que se va a dormir, pero puede que la noche empiece justo ahí

El hábito nocturno que roba sueño sin que muchos padres se den cuenta


Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 24 de julio de 2026 09:04 | Modificado: 24 de julio de 2026 09:19


La puerta se cierra, la luz se apaga y en casa parece que por fin llega el silencio. Pero, en muchas habitaciones, el día no termina: empieza otra vida bajo las sábanas. Mensajes, vídeos, redes sociales, partidas, notificaciones y "solo cinco minutos más" que acaban robando horas de sueño. Eso tiene un nombre cada vez más conocido: vamping.

vamping

Qué es el vamping y por qué preocupa tanto

El vamping en adolescentes consiste en usar el móvil, la tablet, la consola o el ordenador durante la noche, cuando deberían estar durmiendo. No hablamos de consultar algo puntual, sino de quedarse conectados de forma habitual hasta tarde, muchas veces a escondidas.


El problema no es solo que duerman menos. Las pantallas antes de dormir pueden retrasar el sueño, mantener el cerebro activado y alterar la rutina nocturna. La Asociación Española de Pediatría advierte de que el uso excesivo de pantallas perjudica áreas como el sueño, la alimentación y la salud de niños y adolescentes, y recomienda cuidar especialmente su presencia durante las comidas y en el dormitorio.

Además, muchos adolescentes necesitan entre 8 y 10 horas de sueño, pero el móvil por la noche les empuja justo en la dirección contraria: más estímulo, menos descanso y despertares peores.

Señales de alerta y qué pueden hacer los padres

PUBLICIDAD

El vamping suele notarse por la mañana: cansancio, irritabilidad, dificultad para levantarse, bajo rendimiento, falta de concentración o cambios de humor. También puede aparecer una señal muy clara: el adolescente se enfada mucho si se le pide dejar el móvil fuera del dormitorio.

La solución no pasa por gritar ni por requisar el teléfono sin explicación. Funciona mejor pactar normas claras: móviles cargando fuera de la habitación, una hora sin pantallas antes de dormir, despertador tradicional en lugar del móvil y horarios realistas también en verano.

También conviene revisar el ejemplo adulto. Si los padres cenan mirando el móvil y se duermen haciendo scroll, el mensaje pierde fuerza. La higiene digital familiar empieza por todos.

El vamping en niños y adolescentes no es una simple manía nocturna. Puede ser la señal de que la pantalla ha entrado en el único espacio que debería quedar protegido: el descanso. Y cuando un menor cambia sueño por conexión, el precio no se paga solo por la noche; se nota al día siguiente.

 

PUBLICIDAD

Artículos relacionados

Comentarios

¡Sé el primero en comentar!