Mi hijo ha suspendido casi todo: ¿cómo debo reaccionar?
Las malas notas preocupan, pero reaccionar en caliente puede impedirnos ver qué está ocurriendo realmente
Publicado por Patricia Fernández, bloguera y periodista
Creado: 3 de noviembre de 2026 14:16 | Modificado: 3 de noviembre de 2026 14:28
Llega a casa con las notas. Matemáticas, Lengua, Inglés, Física... suspensas. Y mientras seguimos recorriendo la lista sentimos cómo va creciendo el enfado.
"¿Después de todo lo que te hemos dicho?"
"Te quedas sin móvil".
"Este trimestre se acabaron las salidas".
Es comprensible preocuparse. Varios suspensos no deberían ignorarse. Pero convertir el boletín de notas en una sentencia tampoco ayuda demasiado.
Porque antes de decidir el castigo deberíamos preguntarnos: ¿qué ha pasado?
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Índice
1. Muchos suspensos no significan necesariamente que no haya estudiado2. Primero escucha, después busca soluciones
3. El castigo enorme puede resolver muy poco
4. Hay que hacer un plan, pero no hacerlo por él
5. Bibliografía
Muchos suspensos no significan necesariamente que no haya estudiado
A veces la explicación es sencilla: ha trabajado poco, ha dejado todo para el último momento o no se ha organizado.
Pero no siempre.
El Ministerio de Educación recoge en una revisión de 25 años de investigaciones que el rendimiento académico está condicionado por numerosos factores personales, familiares y escolares. Influyen el rendimiento previo, la salud, la situación socioeconómica, el clima del aula o la organización escolar, entre otros.
También puede haber dificultades de comprensión, ansiedad, problemas emocionales, falta de sueño, conflictos sociales, TDAH, dislexia o simplemente un método de estudio que funcionaba en Primaria y ya no funciona en Secundaria.
Por eso, ante varios suspensos, "es un vago" explica bastante poco.
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Primero escucha, después busca soluciones
Conviene esperar a que pase el primer enfado y sentarse a revisar asignatura por asignatura.
¿Qué ha ocurrido? ¿Entendía la materia? ¿Estudiaba con tiempo? ¿Hacía los deberes? ¿Sabía cuándo eran los exámenes? ¿Creía que iba preparado y después se quedó en blanco?
Los especialistas consultados sobre fracaso escolar recomiendan analizar las causas junto al propio alumno y hablar con profesores o tutor antes de tomar decisiones.
El colegio puede aportar una información que en casa no vemos: quizá no entrega trabajos, parece desconectado en clase, ha bajado repentinamente su rendimiento o lleva meses arrastrando lagunas.
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El castigo enorme puede resolver muy poco
Quitarle durante meses el móvil, la consola, el deporte y las salidas puede transmitir que los suspensos tienen consecuencias, pero no enseña necesariamente a estudiar mejor.
Si el problema es que no sabe organizarse, necesitará aprender a planificar. Si no comprende Matemáticas, necesitará recuperar contenidos. Si estudia leyendo diez veces el mismo tema, habrá que cambiar la técnica.
Y si existe una dificultad de aprendizaje o un problema emocional, estudiar tres horas más probablemente no solucionará el origen.
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Hay que hacer un plan, pero no hacerlo por él
Después toca concretar.
Un horario realista, menos estudio de última hora, dividir los temas, comprobar qué sabe sin mirar los apuntes y revisar semanalmente cómo va pueden ser un buen comienzo.
Pero, especialmente conforme crecen, el plan también debe ser suyo. Los expertos en orientación educativa insisten en que organizarles absolutamente todo puede impedir que desarrollen la autonomíaque necesitarán en cursos posteriores.
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Y si los suspensos aparecen de repente, son numerosos o persisten pese al esfuerzo, conviene pedir una reunión con el tutor y valorar si necesita apoyo o una evaluación más profunda.
Porque cinco suspensos son un problema.
Pero también son información.
Y quizás lo más importante es preguntarse qué necesita cambiar para que el próximo boletín sea diferente.
Bibliografía
- Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. Condicionantes del rendimiento académico: revisión sistemática de 25 años de meta-análisis.
- El País. Cómo afrontar las malas notas y suspensos de nuestros hijos.
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