Adolescentes con altas capacidades: ¿educamos para el éxito?

Altas capacidades y adolescencia

En numerosas ocasiones nos encontramos con adolescentes de alta capacidad enmascarada. De hecho, desde Altas Capacidades Euskadi nos comentan: Esto hace o que sufran mucho, o que construyan una especie de barrera para protegerse de todo que les haga parecer todo lo contrario: insensibles. Siempre es un sentimiento de “soy la rara o el raro”, “soy el que tiene el problema”, “me tengo que adaptar y no puedo”, “soy débil”, o, como se dice ahora “no sé gestionar mis emociones”

El adolescente es un proyecto de persona con un temperamento propio y un carácter en evolución. Muchas veces no nos damos cuenta de que la interacción con ellos/ellas ha de basarse en el principio de considerar al otro como persona individual y singular. Es un hijo/a de A.A.C. C., sí, pero es, ante todo, una persona, alguien que tiene que crecer y desarrollarse, sujeto a errores y equivocaciones, en el mismo proceso que todos los demás y con las mismas dificultades y posibilidades para su desarrollo personal. Habrá que templar temperamentos, afrontar discusiones y negociaciones, mostrarles el camino, dejarles tropezar... eso es necesario para el éxito en la vida, lograr la autonomía y la autoestima positiva, desarrollar las habilidades sociales y ofrecerles espacios y tiempos de maduración individual.

La llegada de la adolescencia

Desde la web el Mundo del Superdotado nos explican la llegada a la adolescencia del niño superdotado y de alta capacidad. “A los problemas típicos de esta edad, falta de seguridad en sí mismo, gran inestabilidad emocional, cambios físicos y psicológicos importantes se unirá un bagaje especial. Si durante la niñez se sintió a menudo aislado, incomprendido por su entorno y en un ambiente de rechazo, la adolescencia le puede suponer un trauma mucho más importante que para el resto de sus compañeros”.

La rebeldía interior del niño se decanta habitualmente en dos tipos de comportamientos mayoritarios, que definimos de forma simple como el Rebelde con Causa, o el Búho de Biblioteca.

El Rebelde con Causa (estilo puercoespín) puede hacer cualquier cosa por llamar la atención, desde luego dejar de estudiar, pasar de la familia, convertirse en jefe de una banda juvenil, pintarse el pelo de rojo, montar un grupo de rock o engordar 50 kilos.

En cualquiera de los casos llamará la atención por su rebeldía y por estar en contra de las normas. Se cubrirá de púas como un puercoespín para defenderse de todos los que le ataquen. Aunque interiormente se sienta solo, incomprendido, con la autoestima baja, exteriormente dará una imagen totalmente contraria.

El Búho de Biblioteca se aislará socialmente, se refugiará en sus libros, sus estudios, la informática o alguna manía especial y original que le permitirá vivir en su propio mundo sin tener que enfrentarse a la realidad del mundo exterior.

Tendrá su propia burbuja intelectual en la que vivirá, y el resto del mundo no entrará en ella porque “su capacidad es menor” y “no vale la pena ni intentarlo”. También en este caso se sentirá solo, incomprendido y, posiblemente, infeliz

¿Conocemos realmente la alta capacidad? ¿educamos para el éxito?

Las situaciones problemáticas, las frustraciones, las controversias, la desmotivación en la escuela, el rechazo a determinados sistemas de enseñanza, el aburrimiento en el aula, la necesidad de aprender las adecuadas habilidades sociales forma parte del desarrollo de la persona y tienen que ser consideradas en la educación y formación de las A.A. C.C. como factor de éxito en la escuela y en la vida.  En el libro “Altas capacidades, educando para el éxito” Editorial La Muralla podemos constatar como las relaciones con compañeros, las tensiones familiares y sociales, la necesidad de forjar la personalidad propia forman parte de la A.A. C.C., como en cualquier grupo social, y tiene que ser abordadas, comprendidas y asesoradas en cualquier ámbito de la vida. Afrontar la realidad significa aprender a pensar, sentir y vivir plenamente como persona, independientemente de las habilidades estrictamente racionales. Si no hay educación emocional, estaremos impidiendo el camino del éxito especialmente en la etapa adolescente. No podemos olvidar que las características distintivas, a nivel emocional, en las A.A. C.C. son rasgos diferenciales que se han de tener en cuenta en todas las respuestas educativas y forman parte de las competencias intra e interpersonales que se deben desarrollar en todos los alumnos, incluyendo a las A.A.C.C. Especialmente se habrá de cuidar la hipersensibilidad, intensidad emocional, el sentido moral de la justicia, de la autoconciencia y que pueden trabajarse desde la educación emocional en la escuela y la familia. Si educamos para el éxito, tendremos que hacerlo teniendo en cuenta el desarrollo de su inteligencia emocional especialmente en la adolescencia.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

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