La historia del conejo de Pascua. Tierno cuento para niños

Cuento sobre el origen del conejito de Pascua y los huevos de chocolate para leer con tus hijos

¿Quién es el conejo de Pascua?, ¿de dónde viene y por qué prepara huevos de chocolate para los niños? En esta versión de la historia del conejo de Pascua de Katherine Tegen, descubrirás cuál es la historia del conejo de Pascua. Un tierno cuento para niños que puedes leer para transmitir un poco de la magia de este pequeño personaje que regala huevos a los niños en Semana Santa.

La historia del origen del conejo de Pascua para niños 

Historia del origen del conejo de Pascua para niños 

En un día frío como la nieve, en una casita acogedora, una pareja de ancianos preparaban huevos de Pascua. El anciano hacía con mucho cuidado pequeños agujeritos en los huevos para vaciarlos y su mujer, pintaba coloridos y bellos diseños en ellos. Y, algunos de ellos los introducían en tazas con colorante para teñirlos. El pequeño conejito de la pareja miraba como aquellos huevos blancos se convertían en vistosos huevos rosas, morados, verdes o azul turquesa.

Un día en el que el viento invernal soplaba fuerte fuera, la pareja salió a buscar ramitas y paja con la que poder elaborar cestas. Ambos, ya junto al calor de la chimenea, se entretuvieron en trenzar y tejier la paja para hacer distintas cestas donde poder almacenar los huevos. Su pequeño conejito, miraba cómo ambos se esmeraban en preparar con cariño todas estas cestas. 

Un día de comienzos de primavera, cuando la nieve se estaba derritiendo y el agua corría hacia las alcantarillas, la pareja de ancianos comenzó a preparar huevos de chocolate. La anciana, derretía el chocolate en la vieja cocina y el anciano lo vertía en diminutos moldes con forma de huevo. Mientras ellos trabajaban, su pequeño conejito miraba atento todo lo que ellos hacían.

Un brillante día, de cielo azul claro, cuando las campanas de la Iglesia comenzaron a sonar y el mundo parecía comenzar de nuevo, todos en el pueblo salieron a la calle gritando felices: "Feliz Pascua". La pareja de ancianos también salió a la calle, como cada año, con sus cestas de huevos de chocolate para regalarlas a todos los niños del pueblo. Una pequeña carretilla les servía para poder llegar a todos los rincones del pueblo y entregar a cada niño, su cesta de huevos de Pascua. Y su conejito miró, sin perder detalle, todo lo que sucedía. 

Y así pasó un año entero, hasta que llegó de nuevo la Pascua, los cestos de paja estaban sobre la mesa, los huevos coloreados descansaban sobre un enorme recipiente y envueltos, había un montón de huevos de chocolate, listos para que los niños del pueblo les hincaran el diente. Mientras todo estaba preparado, la pareja de ancianos descansaba tranquila en la cama, agotada tras el trabajo que habían hecho, pero todavía quedaban cosas por preparar.

¿Y su conejito? El conejito miró a la pareja de ancianos descansando y se fue hacia el salón. Miró todas las cestas y huevos, torció su nariz, saltó a la mesa y comenzó a poner los huevos dentro de las cestas. Después comenzó a ponerlas una a una en la carretilla y, salió antes del amanecer, cuando nadie podía verle para dejar una cesta con huevos de colores y algunos de chocolate, delante de la puerta de cada casa.

Al año siguiente, el conejito pensó que podía hacer algo más para ayudar a sus amigos, la simpática pareja de ancianos, que ya estaba muy mayor y su vista ya no era buena, ni su pulso tembloroso ayudaba a la hora de hacer todo este laborioso trabajo. Y fue el conejito quien coloreó los huevos, cocinó el chocolate y tejió las cestas. Salió temprano y entregó en la mañana de Pascua, una cesta en cada casa. 

Cada año, el conejito hacía más y más cestas, correteaba por las calles del pueblo y por los campos dejando los huevos de Pascua hasta que, un año, el conejito se dio cuenta que algunos niños estaban descubriendo su secreto. Le habían visto llevar huevos de chocolate con su carretilla, por lo que pensó, que no podría quedarse más tiempo en la casa de los ancianos. 

El conejito encontró un perfecto escondrijo para elaborar las cestas, colorear huevos y preparar huevos de chocolate. Era un escondite perfecto, dentro del tronco de un árbol donde había el hueco suficiente para preparar una habitación donde trabajar. Nadie más que él cabía por el agujero del tronco, por lo que no podría ser descubierto.

Ahora, todos los años, en la mañana de Pascua, cuando el cielo es azul, las campanas de la Iglesia comienzan a sonar y el mundo parece nuevo, el conejito de Pascua recorre las casas entregando sus canastas. ¿Te ha dejado alguna a ti?

Fin

Más actividades sobre el conejo de Pascua para niños

Aprende a hacer un conejo de Pascua con rollos de cartón

Bolsa de Pascua para hacer con tus hijos paso a paso

Cómo hacer un conejo de Pascua de forma fácil

Dibujo del conejo de Pascua para colorear

Cómo teñir huevos de colores

Anatol Lapifia

Artículos relacionados

Comentarios

¡Sé el primero en comentar!