Enuresis infantil: juegos para controlar la enuresis

Aprender a controlar la enuresis sin perder la sonrisa

Uno de los factores esenciales para que el niño llegue a controlar la enuresis es que mantenga alto su ánimo y autoestima frente a este problema, pues si corregir su incontinencia se convierte para él en un imposible, en una fuente de frustración, se entrará en un círculo vicioso. Para evitar que esto llegue a suceder, nada mejor que abordar el tema desde la actitud más positiva posible, y esto, en el ámbito de los niños, se traduce en convertirlo en un juego; algo en lo que ellos perciben que pueden implicarse y llegar a dominar, pero cuyo resultado no carece totalmente de importancia. Una muy buena manera de implicar al niño desdramatizando el problema.

juegos para controlar la enuresis infantil

El juego de aguantar

Con él el niño tomará conciencia del momento en que le asalten las ganas de orinar, de que puede controlarlas y de cómo hacerlo. Consiste en que, cuando manifieste que tienes ganas de hacer pis, pedirle que retenga la orina unos segundos, aumentando éstos progresivamente.

El juego de cortar

Sirve para fortalecer los músculos implicados en la micción y retención de la orina. Consiste en cortar el flujo de orina una vez el niño ha comenzado a hacer pis. Es recomendable comenzar casi cuando se ha terminado de orinar, pues la presión sobre estos músculos es menor y resultará más fácil. A medida que pasen los días se irá aumentando número de veces que el niño interrumpa la micción y el tiempo que la retenga, hasta llegar a unas tres interrupciones de unos cinco segundos cada una.

El juego de levantarse e ir al baño

Con él se pretende que el niño asimile una reacción determinada cuando sienta humedad o ganas de orinar, que será levantarse de la cama y dirigirse al baño. Practicaremos con él fingiendo la situación de que está durmiendo y siente ganas de orinar, momento en el que tendrá que levantarse, ir hasta el baño y sentarse en el W.C. Practicaremos con él este juego tres o cuatro veces en las horas cercanas al momento de ir a dormir.

El juego del cambio de ropa

Cuando el niño se levante húmedo deberá contribuir a cambiarse de ropa y de sábanas la cama, hasta lograr completar al menos la primera tarea sin ayuda. Aquí es importante destacar el aspecto lúdico, por ejemplo acompañando el cambio de ropa con alguna rima o secuencia que se repasará con él, para que no perciba esta tarea como un castigo, sino como una responsabilidad que debe cumplir y por la que será recompensado.

El calendario

Se trata de crear un calendario en el que se reflejará toda la actividad antes descrita, así como los días en que el niño amanece mojado o seco, con un código que acordemos con él de símbolos, colores e incluso pegatinas. También podremos pactar un sistema de recompensas y “castigos” que no serán administrados en caso de que haya mojado la cama, sino en el de que no haya “jugado” a alguno de los juegos, y que pueden consistir en tener que hacer más tareas en casa. Asimismo, cuando veamos en el calendario que durante un buen número de días ha mantenido la rutina de llevar a cabo estos juegos, o lleva varios días sin mojar la cama, le premiaremos.

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