Ricitos de oro, cuento infantil para que los niños lean

Cuentos originales para leer en familia antes de ir a dormir

Ricitos de oro y los tres osos es un cuento infantil que tiene ya casi 100 años. Su título original fue La historia de los tres osos y fue publicado en la colección Cuentos de hadas ingleses, de Flora Annie Steel (1922). Sin embargo, esta autora tomó varias historias anteriores y cuentos de hadas más antiguos (y muy diferentes) y los convirtió en la historia que conocemos popularmente como Ricitos de Oro.

Este cuento narra la historia de una pequeña intrusa que se cuela en la casa de unos osos cuando estos no estány va probando sus sillas, su comida, sus camas... ¿qué ocurrirá cuando vuelvan? Un cuento para enseñar a los niños que no pueden utilizar los bienes ajenos sin pedir permiso antes.

Ver +: Lee la versión en inglés de este cuento clásico

Cuento clásico: Ricitos de Oro

Ricitos de oro. Cuento para que los niños lean 

En una preciosa casita, en el medio de un bosque florido, vivían 3 ositos.

El papá, la mamá, y el pequeño osito. Un día, tras hacer todas las camas, limpiar la casa, y hacer la sopa para la cena, los tres ositos fueron a pasear por el bosque.

Mientras los ositos estaban caminando por el bosque, apareció una niña llamada Ricitos de Oro que, al ver tan linda casita, se acercó y se asomó a la ventana. Todo parecía muy ordenado y coqueto dentro de la casa.

Entonces, olvidándose de la buena educación que su madre le había dado, la niña decidió entrar en la casa de los tres ositos. Al ver la casita tan bien recogida y limpia, Ricitos de Oro curiseó todo lo que pudo. Pero al cabo de un rato sintió hambre gracias al olor muy sabroso que venía de la sopa puesta en la mesa.

Ricitos de oro. Cuento para que los niños lean

Se acercó a la mesa y vio que había 3 tazones. Un pequeño, otro más grande, y otro más y más grande todavía. Y otra vez, sin hacer caso a la educación que le habían dado sus padres, la niña se lanzó a probar la sopa. Comenzó por el tazón más grande, pero al probarlo, la sopa estaba demasiado caliente. Entonces pasó al mediano y le pareció que la sopa estaba demasiado fría. Pasó a probar el tazón más pequeño y la sopa estaba como a ella le gustaba. Y la tomó toda, todita.

Cuando acabó la sopa, Ricitos de Oro se subió a la silla más grande pero estaba demasiado dura para ella. Pasó a la silla mediana y le pareció demasiado blanda. Y se decidió por sentarse en la silla más pequeña que le resultó comodísima. Pero la sillita no estaba acostumbrada a llevar tanto peso y poco a poco el asiento fue cediendo y se rompió. Ricitos de Oro decidió entonces subir a la habitación y a probar las camas. Probó la cama grande pero era muy alta. La cama mediana estaba muy baja y por fin probó la cama pequeña que era tan mullidita y cómoda que se quedó totalmente dormida.

Ricitos de oro. Cuento para que los niños lean

Mientras Ricitos de Oro dormía profundamente, llegaron los 3 ositos a la casa y nada más entrar el oso grande vio cómo su cuchara estaba dentro del tazón y dijo con su gran voz:

-¡Alguien ha probado mi sopa!

Y mamá oso también vio su cuchara dentro del tazón y dijo:

-¡Alguien ha probado también mi sopa!

Y el osito pequeño dijo con voz apesadumbrada:

-¡Alguien se ha tomado mi sopa y se la ha comido toda entera!

Ricitos de oro. Cuento para que los niños lean

Cuento para leer en familia

Después pasaron al salón y dijo papá oso:

-¡Alguien se ha sentado en mi silla!

Y mamá oso dijo:

-¡Alguien se ha sentado también en mi silla!

Y el pequeño osito dijo con su voz aflautada:

-¡Alguien se ha sentado en mi sillita y además me la ha roto!

Al ver que allí no había nadie, subieron a la habitación para ver si el ladrón de su comida se encontraba todavía en el interior de la casa. Al entrar en la habitación, papá oso dijo:

-¡Alguien se ha acostado en mi cama!

Y mamá oso exclamó:

-¡Alguien se ha acostado en mi cama también!

Y el osito pequeño dijo:

-¡Alguien se ha acostado en mí camita...y todavía sigue durmiendo!

Ricitos de Oro, mientras dormía creía que la voz fuerte que había escuchado y que era papá oso, había sido un trueno, y que la voz de mamá oso había sido una voz que la hablaba en sueños pero la voz aflautada del osito la despertó. De un salto se sentó en la cama mientras los osos la observaban, y saltó hacia el otro lado saliendo por la ventana corriendo sin parar un solo instante, tanto, tanto que no daban los pies en el suelo.

Desde ese momento, Ricitos de Oro nunca volvió a entrar en casa de nadie ajeno sin pedir permiso primero.

Y colorin colorado, este cuento se ha acabado, y colorin colorete, por la chimenea sale un cohete.

Ricitos de oro

FIN

Actividades de comprensión lectora del cuento Ricitos de oro

La historia de Ricitos de Oro podría verse como un cuento con moraleja clásico sobre los peligros de irse y explorar lugares desconocidos y además, sobre la necesidad de pedir permiso antes de tomar nada de otra persona. Veamos si tus hijos han comprendido la historia, puedes hacerles estas preguntas sobre el cuento Ricitos de oro: 

- ¿Cómo se llamaba la niña protagonista?

- ¿Dónde estaba la casa de los tres ositos?

- ¿Por qué entró la niña a la casa?

- ¿Qué comida probó?

- ¿Qué ocurrió cuando volvieron los osos?

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Comentarios (4)

02 abr 2021 10:50 Alexis

Muy buen cuento a mi novia le gusta para que duerma bien

24 sep 2020 01:50 Yeimy Carolina Castro murcia

Me gusta mucho el cuento

31 may 2020 04:08 Luz

Excelente, felicitaciones por tan buen cuento, a mi pequeña ee 5 años le encanta.
Lo único que hay que corregir es la palabra curiseó 

30 mar 2013 20:47 saliha el mourabit

my bien